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domingo, 15 de octubre de 2017

Triatlón

El jueves, aprovechando la fiesta y el buen tiempo, nos marcamos un triatlón no previsto que ríase usted del Ironman.

Aunque no respetamos el orden estricto de la prueba, comenzamos con las bicis recorriendo los bidegorris de San Sebastián. El afán de exploración nos hizo decantarnos por ir hacia Lasarte y conocer ese nuevo tramo que lo termina de unir con Zubieta. La temperatura era agradable y la marcha no muy fuerte por lo que el paseo, aun siendo largo, no nos costó demasiado. Llegados a Zubieta, nos detuvimos a descansar en casa de unos amigos. Mientras los niños jugaban en el jardín,  nosotros charlamos largo rato hasta que el reloj de chorizo se terminó y nos tuvimos que ir. La vuelta fue más cómoda que la ida y estábamos en casa a primera hora de la tarde.

El día era demasiado bueno como para dejarlo pasar, nos cambiamos rápidamente de ropa y nos fuimos a la playa a darnos un chapuzón. El gusto de sentir el agua fresca en las piernas palpitantes nos llevó a pensar que el orden de las pruebas en el triatlón no es el correcto.

Como nos faltaba una disciplina más para completar las tres pruebas, al volver de la playa nos fuimos corriendo a por unos cruasanes para merendar.



PD: Que nos sirvieron de trofeos, todo sea dicho.

jueves, 5 de octubre de 2017

Juegos de mesa

Hacemos escala en nuestro paseo sabatino en un centro comercial popurrí con libros, electrónica y video-juegos de acceso libre (sí, ESE centro comercial). Deambulamos por la zona de juegos de mesa y cómics cuando nos topamos con un hombre agachado hurgando en los estantes. Habla con su mujer.

_Vamos a ver éstos, que parecen interesantes.

Coge un juego de mesa titulado "El viaje del Beagle". Se reconoce fácilmente porque la caja tiene la apariencia de un libro antiguo. La verdad es que tiene una presencia magnífica, aunque esconde un pero.

_¡Sergio, mira, ven a ver! - dice en voz alta.

Un chaval, de unos catorce años, que está hojeando un cómic, se digna a levantar la vista y hace un gesto de indiferencia hacia su padre.

_¡Venga! ¡Ven! ¡Que esto es interesante! - repite.

El chaval se acerca desgastando moqueta.

_¿Qué te parece si cogemos éste, Sergio? - pregunta el padre obteniendo un filial gesto de hombros.

_Venga, pues lo cogemos. Ya verás cómo te gusta.

Visto el cariz que va tomando el asunto, intervengo.

_Hola, perdona. Ese juego es una expansión.
_....
_Es que te hace falta el juego original para jugar a ese. Se añade al juego original para jugar más partidas.
_Ah, bueno, es que tampoco es que sepa nada del tema.

El chaval ya se ha ido tan sigilosamente como vino.

_¡Sergio! ¡Ven! ¡Mira! Este señor sabe mucho de esto y nos va a aconsejar.

( ¿Señor? ¿sabe mucho? ¿aconsejar? Puf, dónde me he metido.)

_Tranquilo, no hace falta que venga el chaval. Veamos, tú que quieres.- le pregunto, ya metido en faena.
_Es que queremos que deje de jugar tanto con la maquinita y juegue a algo distinto, a esto de juegos de mesa, que están muy de moda.- responde el padre mientras la madre asiente, silenciosa.
_Ah, vale, muy bien. Entonces sería mejor que empezárais por un juego sencillo para los tres antes de meteros en algo más complicado. Mira, ahí tienes el Catán...
_No, no, no, nosotros no queremos jugar, queremos que juegue él. Nosotros no tenemos tiempo.
_Bueno, es que lo divertido de esto es jugar en familia. Nosotros ...
_Ya,- interrumpe- pero es que no tenemos tiempo.
_Entonces,-digo sin insistir más- tendrías que buscar algo que se pueda jugar en solitario. Por aquí no hay nada.

Le recomiendo una tienda cercana donde nos aconsejan bien y tienen más oferta. Se despiden dándonos las gracias y les veo irse mientras que el chaval ya ha sacado el móvil y empieza a ejercitar sus pulgares.

PD: Espero que tengan sitio en casa para guardar una caja sin abrir. 

lunes, 2 de octubre de 2017

Calendario octubre

Octubre avanza con paso firme hacia el corazón del otoño.


PD: Falta pan para tanto queso.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Reciclaje

No, no es un intento de engañar a los niños para que coman sano; ya lo hacen. Esta compota de manzana reposa en un recipiente apto para la alimentación recuperado en la tienda de txutxes cercana.  Puedes acercarte a la tuya y pedirlos amablemente (si eres un habitual y les haces gasto, ayuda).




Fíjate que tenga el símbolo adecuado en su base.




Las manzanas también son recicladas del suelo de la casa de un amigo.


PD: Gracias por las manzanas, Joselu.

martes, 19 de septiembre de 2017

Cálculo mental

Tal día como hoy, hace dos años, por mi cumpleaños, me pesé y resté a dicha cantidad mi peso deseado. Ese resultado lo dividí entre tres y obtuve así lo que tenía que adelgazar cada año para llegar con mi objetivo cumplido antes de los cincuenta.

El año pasado el cálculo fue más sencillo. Cuando me pesé me di cuenta de que la resta ya la tenía hecha del año anterior, con lo que solo tuve que dividir por dos dicha cantidad.

Este año ha sido mucho más sencillo. Cuando me he pesado he comprobado que la resta que hice los dos años anteriores me valía y, por si no fuera poco, incluso me he ahorrado el dividir.



PD: En la imagen, SIN PHOSTOSHOP, mi báscula haciendo una predicción de futuro.
PD2 (Espero).

viernes, 1 de septiembre de 2017

Calendario septiembre

Se avecina un mes interesante.


PD: En breve comenzarán los fastos.

domingo, 20 de agosto de 2017

La vaca

Por poner la situación en perspectiva, nuestro refugio está protegido por la peña por un lado, un seto por otro y una hilera de piedras que lo separan de la pequeña campa cercana. Una vez montada la tienda queda una reducida zona de hierba y poco más; bueno, y la tienda es verde.

Siguiendo donde lo dejamos, Nieves y yo estábamos de rodillas en nuestro refugio, Asier despierto pero en su saco, Aimar en el séptimo cielo y  la vaca, ¡ay, la vaca!, la vaca estaba mugiendo con un mugido largo y profundo a pocos metros de nuestra tienda. Aun manteniendo en mente que los cuatro cientos kilos que estaban al otro lado de la fina tela correspondían a un herbívoro era complicado estar tranquilo. Por mi mente pasaban a toda velocidad ideas que, al momento, desechaba por improcedentes. Así, descarté salir a espantar al animal, pegar gritos (o chillidos, quién sabe lo que hubiera salido de mi garganta en esa situación) o hacer movimientos que dudo que consiguieran que se alejara. Mi temor era que el animal quisiera pasar a nuestra zona y aplastara la tienda confundiéndola con un seto o un arbusto grande. Mientras tanto, el mugido seguía y seguía.

Llevábamos más de media hora y el animal se desgañitaba prolongando aquella agonía hasta que tenía que coger aire (cosa que también oíamos claramente, gargajo incluido). Habíamos vuelto a acostarnos pero no dormíamos. Al rato, el animal se fue y suspiramos tranquilos.

Sin embargo, el descanso duró poco y la bestia volvió corriendo; y esta vez se puso más cerca. Redefiniendo conceptos, aquello no eran mugidos sino bramidos y sentíamos el aliento y la respiración del animal cada vez más próximos.

Llevábamos otra media hora pendientes cuando oímos un cencerro que se acercaba; los bramidos cesaron. Por el tañido nos dimos cuenta del que el ternero había respondido a la llamada desesperada de su madre. Sin embargo, como buen hijo, no mugió ni una sola vez. La vaca le soltó un par de bramidos al estilo "¿Dónde diablos te has metido?" y se alejaron un poco. Asier comentó: "Ese viene de pasar la noche en el prado de un amigo", y nos reímos relajados.

El resto de la noche dormimos como benditos y, para cuando el sol se asomaba por nuestra zona, ya teníamos la tienda recogida y estábamos desayunando.

Antes de irnos, subimos a una pequeña loma y nos despedimos de nuestros anfitriones. ¡Cómo entendemos a la pobre vaca!



PD: Menuda adolescencia la que me espera en casa.