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martes, 16 de enero de 2018

Cinco días de diciembre

Quedaba pendiente del año pasado una pequeña reseña de nuestra salida del puente de diciembre. Fueron cinco días que nos sirvieron para recordar aquellos tres días de hace nueve años y terminar unas tareas pendientes.

Recordamos excusiones pasadas,  cuando los niños eran pequeños y arrastrábamos, sentado en un plástico, a un Asier cansado, feliz y contento, y Aimar era el pequeño del grupo (puesto que ya no ocupa).

Repetimos una pequeña ruta y comprobé que Iñaki estaba en lo cierto al afirmar que, lo que yo creía que era Txamantxoia, era en realidad Lapakiza Linzola (tarde pero reconozco que tenías razón, Iñaki).

Visitamos de nuevo la pequeña panadería de Burgui y renové la imagen del panadero esta vez con su hijo (y probamos el impresionante pan de azúcar de Burgui, no de Río de Janeiro).



Conseguimos, a pesar de la nevada, subir al puerto y raqueteamos hasta abrir el apetito. De vuelta, nos desquitamos de la frustada visita a la Venta de Juan Pito con unas migas y un puñado de cucharas (la nieve seguía pero el paso era franco).

Retornamos a la cascada pero sin repetir la foto del agua fluyendo, por razones obvias (aunque a algún iluminado le diera por intentar romperla para hacerle la gracieta a su hijo. ¡Por favor!).



Volvimos a disfrutar de la compañía de los buenos amigos (¿acaso los hay de otro tipo?) porque hay cosas que no cambian.

PD: Cinco gloriosos días.

martes, 2 de enero de 2018

Calendario enero

Llego a tiempo para el calendario de enero.




PD: Aunque tampoco es que me haya ido a ningún sitio.

martes, 19 de diciembre de 2017

Solución a la adivinanza

Hace nueve años planteé una adivinanza. Hoy, los donostiarras dan una pista más para su solución.


PD: eresfea ya la encontró en su día.
PD2: Busca "Tambor de oro 2018" si te rindes.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Calendario diciembre

¿Ya estamos en diciembre?


¡El calendario nuevo! ¡Las postales!

PD: Qué estrés.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Ánimos

Nos llegan ánimos desde Murumendi.


PD: Y funcionan.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Grandes titulares.

Titular de un diario cualquiera:


¡Dios mío! ¡Tienen que ser enormes!

PD: Aunque en una radiografía solo se ven los huesos.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Murumendi (8.680 dm.)

El sábado, 4 de noviembre, bajo la amenaza de chaparrones vespertinos, fuimos a Murumendi (8.680 dm.).



Manteniendo las buenas costumbres nos detuvimos en el Kox-kor de Lazkao para el redesayuno; no hay nada como un buen cruasán para ambientar una ascensión.



Ya de nuevo en marcha, continuamos hasta el alto de Mandubia. Dejamos el coche en el aparcamiento de la Venta, calzamos las botas y emprendimos el camino por el pinar. Al rato, llegamos a la zona de los túmulos. Tan cerca de Todos los Santos y ni una flor. Pobres, nadie se acuerda ya del Hombre del Neolítico.

Volvimos al sendero y, llegando a la altura de la ermita de San Gregorio, unos disparos cercanos nos sobrecogieron. Cierto que habíamos visto en el aparcamiento media docena de coches con cofre para perros pero hasta ese instante no habíamos oído nada. Entre disparo y disparo, un piar rítmico se adivinaba entre la maleza. Poco más tarde los disparos cesaron. No así el piar, que continuaba ajeno a todo. Visitábamos la ermita cuando, por el camino, aparecieron cazador y sabueso; uno con la escopeta al hombro y el otro con un collar que era el que emitía los pitidos. Les saludamos cuando pasaron a nuestro lado:

_Aúpa.
_Aúpa.
_Un poco escandaloso, ¿no?
_Sí, la verdad que sí.

Y siguieron su camino.

Nosotros continuamos el nuestro, subiendo y bajando, hasta que llegamos al collado Larrarte, donde nos detuvimos a tomar un pequeño refrigerio en un banco de piedra.

Ya nos quedaba poco y emprendimos la ascensión con el corazón henchido de energía (y el estómago de pan con chocolate). Pasamos por una fuente taponada y enfrentamos el último repecho mientras comenzaba a refrescar. Ya en la cumbre, dejamos la nota en el buzón y disfrutamos de unas mínimas vistas entre las nubes antes del regreso.



Descendíamos tranquilos cuando, llegados a un cruce, una pareja con dos perros nos adelantó por la derecha. Caminábamos por un prado lleno de vacas Milka cuando uno de sus chuchos se fue corriendo a ladrar a una de ellas. El pobre animal, asustado, giraba la testuz hacia los ladridos y hacía lo que podía. El perro, como loco, corría a su alrededor hasta que le mordió en una pata y volvió donde los dueños quienes, indiferentes, habían pasado de todo y seguido su camino. No me gusta imaginar las cosas que imaginé.

Comimos donde habíamos almorzado y nos volvimos a detener en la ermita. Llegamos a la Venta de Mandubia demasiado tarde para un chorizo, aunque viendo el tipo de gente que salía de comer me entran las dudas de que no fuera más restaurante que venta.

Pd: Sí, bueno, es una expresión. Nunca es tarde para comer un buen chorizo al bajar del monte.