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viernes, 30 de mayo de 2008

De estreno.

Ayer, al volver del trabajo, he visto que han vuelto a pintar las líneas y dibujos del bidegorri de la Zurriola.


Quedaba muy bonito, aunque sigue sin ser gorri...

A la tarde he ido en bici a trabajar.

El mejor momento del día.

Por la mañana, al irme a trabajar.

Sin duda.

PD: Y en la ventana, la familia, lanzando besos.

jueves, 29 de mayo de 2008

Nísperos.


Tras dos años, dos, estando durmientes bajo tierra, los nísperos que plantó Nieves (huesos de fruta devorada por ella y por Asier), han salido a la luz.

La hojita verde es del que más avanzado está, en tanto que las yemas blancas de su derecha son sus hermanos. Hay un par de ellos más que lo han intentado pero se han podrido antes de sacar hoja.




La etiqueta es obra de Nieves, supongo que para que las palomas los respeten.

PD: Hay un estudio en marcha sobre la capacidad de lectura de las palomas de Donosti, y su utilidad para adaptarse al medio. Se rumorea que han despreciado paquetes de arroz porque en ellos se podía leer que eran de calidad inferior o que estaban caducados.

PD 2: El mítico "buen comer" de los donostiarras es contagioso hacia las aves. ¿Venganza humana por la gripe aviar?

martes, 27 de mayo de 2008

"A qué esperas...

... ¿a que las uvas se hagan pasas?"

Asier no come bien.

Desconozco si la expresión existía ayer. Hoy sí existe, y funciona.

Asier se ha terminado la cena en dos bocados.

Nieves, madre, donadora de vida, donadora de cenas.

lunes, 26 de mayo de 2008

Apocalipsis.

Cierto que hace tiempo que no leo la Biblia, pero estoy convencido de que uno de los signos que anunciaban la llegada del apocalipsis era éste.


En un paquete de galletas Oreo, del cual no voy a desvelar su origen, sólo su destino, he encontrado una de las caras puesta al revés.

Me la he comido igualmente. Con leche. Fría.

No me siento el Anti-Cristo.

PD: Al menos, no todavía.

domingo, 25 de mayo de 2008

Martxa zikloturista Mundaiz.

Objetivo: Que las familias disfruten de un paseo ciclista por la ciudad, escoltados por la policía municipal en sus flamantes motos. Todo un punto.

Participantes : Nieves, con su bici, y yo, con la mía, tirando del carrito donde iban Asier y Aimar, respondimos a la llamada. Bueno, otras sesenta personas también lo hicieron, pero no viene al caso hablar de ellas. Que se hagan un blog.

Salida-control: A las 12:00 en el colegio Mundaiz, con entrega de camisetas. La mía talla L, ceñida, muy ceñida, pero que muy ceñida. Bueno, estilo ciclista.

Recorrido: Paseo de Mundáiz (bacheado), viaducto de Iztueta (Pº 1ª categoría), Avenida de la Libertad (así, con mayúscula), Paseo de La Concha (perdón a los amigos sudamericanos), Peine de los vientos (del oeste, del septentrión, ninguna referencia escatológica); Foto; Peine de los vientos (lo dicho), subida al túnel del Antiguo (Pº 2ª categoría), Pº de La Concha (nuevamente perdón), San Martín (donde llegan siempre los cerdos), viaducto de Iztueta (Pº 1ª categoría), Paseo de Mundáiz (más baches), subida al colegio (Pº categoría especial).

Tirando del carrito, y unos veinticinco kilos, repartidos en dos niños; bonito paseo.
Para mi descargo, al terminar de subir al colegio, todavía me quedaban por usar el plato pequeño y tres piñones de reserva.
Es mi autopalmadita en la espalda del día.

En la foto, dos jóvenes participantes dando cuenta del piscolabis final (no confundir con el avituallamiento).

En términos ciclistas, el avituallamiento consiste en la entrega al corredor de bebidas y alimentos energéticos, para ingerir durante el esfuerzo físico, y que se toman rápidamente para poder continuarlo.
Lo que hicimos en el colegio tiene que ver más con la educación que inculcamos a nuestros vástagos.
En Euskadi gusta el ciclismo, y gusta el comer y el beber; una cosa no excluye a la otra. Aplíquese lo mismo cambiando ciclismo por hablar de la Real, o el Athletic, la pelota (así, a secas, que decir pelota vasca es para los de fuera; como en china, que al pan chino se le llama sólo pan), partido playero solteros-casados, mus, cantar, cocinar, ver las regatas, apostar, discutir, etc.
Es por eso por lo que se dice que, desde siempre, el vasco ha sido y será, integrador y no excluyente.

sábado, 24 de mayo de 2008

Cambio oficial de nombre.

Hoy pregunté por "burro", el regalo de la "tía-madrina" a Aimar por su cumpleaños.


Recibí una contundente respuesta de Asier :

_Ya no se llama "burro", se llama "cebralín".

Así, sin más, sin pasar por el juzgado.

viernes, 23 de mayo de 2008

Iñaki.

Sólo nos cruzamos un minuto en nuestras vidas. Tú terminabas de firmar autógrafos en los póster de tu firma patrocinadora, y nosotros paseábamos por los puestos de la feria recogiendo folletos de rutas y casas rurales.

Asier iba sobre mis hombros, y nos acercamos a ti cuando ya te ibas.

_Saluda -dije yo.
_Egunon - dijo una vocecita por encima de mis hombros.
_¿Cómo se llama? - preguntaste, y noté que no lo hacías con el tono de quien se limita a hacerlo para rellenar la dedicatoria de la firma.

Asier calló, así que fui yo quien contestó.

_Asier, se llama Asier.
_¿Y quieres ser montañero Asier? - dijiste mirándole directamente a los ojos, como miran las personas de espíritu puro, como miran los niños.
_"Tí"- dijo la vocecita, acompañando la respuesta con un leve movimiento de cabeza.
_Que majo - me dijiste. Yo todavía no tengo de esos, pero todo se andará - y me guiñaste un ojo.

Sonreí.

_¿Le das uno? - dije con un gesto, rompiendo un momento cómplice que no me atreví a alargar.

Durante un momento volviste la mirada para firmarle el póster y yo sentí envidia porque le habías preguntado a él por sus sueños, al fin y al cabo, Asier tenía toda la vida por delante, y tú también; mis sueños se limitaban a leer "literatura de montaña".

Mil libros he leido de esa "literatura de montaña", libros en los que la muerte está presente; a veces la de los compañeros, otras la del propio autor.
El primer libro que leí fue "Cuadernos del vértigo", de Louis Lachenal y Gérard Herzog. Versa sobre la primera ascensión a un ochomil, el Annapurna. Fue un libro "maldito", pues da una visión de dicha ascensión muy diferente de la plasmada en el libro oficial "Annapurna. Primer ochomil", de Maurice Herzog, jefe de la expedición, y único permitido durante muchos años. Habla de compañerismo, competición, sacrificio, pero sobre todo, de Amor a la montaña. Quizás por eso sigue siendo mi favorito.


Y fue precisamente allí donde te has ido, o quizás sería mejor decir, te has quedado.

Lejos de carreras por hacer cumbre, desde aquel día de diciembre, seguí tus avances, y cada éxito o fracaso tuyo en la montaña, lo sentía como mío.

Recordaré siempre dónde estaba cuando me enteré, como recuerdo dónde estaba cuando le ocurrió lo mismo a Félix Iñurrategi, como se recuerdan siempre los sueños rotos.

Iñaki Ochoa de Olza vive, ya para siempre, junto a la Diosa de la abundancia.


*La foto es de wikipedia.

jueves, 22 de mayo de 2008

Niebla.

Los juguetes se amontonaban a su alrededor. Muñecos, coches de bomberos, patines, una bicicleta, osos de trapo, disfraces, balones oficiales de la liga, juguetes educativos para dos y tres años. Mattel , Playmobil, Fisher-Price...

Todos los paquetes ofrecían vivos y atrayentes colores para el niño.
Lazos rojos y dorados, papeles brillantes, adornos; esparcidos por el suelo, no dejaban un hueco libre para pisar.

Todos se miraban, ansiosos. ¿Qué juguete escogería? ¿Sería el suyo? Aquel que fuera el afortunado, miraría de reojo a los otros, creyéndose superior, pensando que la gran cantidad de dinero gastado le haría mejor que los demás.

El niño aguardaba en medio de todo ese desorden, mirando de soslayo hacia la puerta.

_¡Venga, juega! -le gritaban los mayores, mientras retenían a sus propios vástagos que querían avalanzarse sobre los regalos.

_¡ Venga, escoge uno!- le repetían, empezando a ponerse nerviosos. Había que guardar las formas, aunque pensaran que, si el niño no lo hacía, ¿ porqué ellos sí debían hacerlo ?

Hubo un ruido en la puerta. Los mayores y sus maleducados retoños continuaban con el bullicio.

El niño miró ansioso hacia el ruido de llaves y vió aparecer a su hermano mayor.

_¡Mira lo que te traigo!

En su mano, un pequeño perrito de goma.

Al niño se le iluminó la mirada, corrió hacia su hermano y, pisando papeles y juguetes, entre reproches y gritos de los mayores, le dió un fuerte beso.

Miró al perrito; al perrito de la papelería; al perrito que todos los sábados, durante el paseo, se quedaba mirando en el escaparate todo el tiempo que podía; al perrito inalcanzable; al perrito que valía una fortuna. Una fortuna que él no tenía, pero que su hermano había sacado de la hucha para darle una sorpresa. Un euro.

El niño agarró fuertemente el perrito con una mano y con la otra, tiró, más fuerte si cabe, de la de su hermano, y se fueron juntos a jugar.

Los mayores murmuraron entre dientes sobre la mala educación que esos niños estaban recibiendo y dejaron que sus fieras dieran buena cuenta del festín.



Aimar cumplió, ayer miércoles, dos años, dos añitos, dos añazos. Tuvo pocos regalos, unas pegatinas para poner en los cuadernos, en la cuna, en la frente; una cebra sobre la que montarse, pero que le daba miedo, y un perrito de goma que veía, todos los días, en el escaparate de una papelería al volver de recoger a su hermano del autobús del colegio, y que Asier nos pidió para él.

Asier le tiró de las orejas, dos veces; le regaló el perrito (ahora llamado "Niebla"); y disfrazó a la cebra (ahora llamada "burro") con su chaqueta de chandal, sus gafas de piscina, su gorro de mosquetero y sus botas de agua, para que no asustara a Aimar.

Hoy, Aimar se durmió con Niebla y la cebra ya no le da miedo.

miércoles, 21 de mayo de 2008

El extraño caso del árbol-lobo.

Dicen los txikiteros del lugar que, no hace mucho tiempo, vivió en el barrio de gros un hombre-lobo.

Las noches de luna llena oían su aullido y no se atrevían a salir de casa. Las madres prohibían a sus hijas volver tarde e intentaban que los maridos hiciesen lo mismo.

Fue este hecho, el recogerse temprano en el hogar, lo que llevó a los hombres del barrio a tomar cartas en el asunto y buscar a la bestia, para que, por lo menos, les dejara potear en paz.

Buscaron y buscaron, por bares y tabernas sin encontrar señal alguna que lo delatara. Nadie sabía como era. Le suponían cubierto de pelo, pero una simple cuchilla podía borrar semejante pista. Ansiosos por la vida hogareña que les amenazaba, recurrieron a la bruja de Ulía, quien tras largos (y costosos) conjuros, les dió la solución.

Tenían que ir todos de farra una noche de luna llena y, antes de volver a casa, pararse a mear en los tamarindos de la Zurriola.

Cada uno tenía que escoger el suyo y recordar a quien tenía a su lado. Al día siguiente verían convertido en árbol-lobo, el tamarindo donde el monstruo hubiera estado.

A la mañana siguiente, todo el barrio salió a la calle y recorrieron el paseo hasta encontrarse con este árbol.


Estaba claro que el hombre-lobo había estado entre ellos, en ese tamarindo, e incluso había salpicado al árbol cercano. Todos se miraron para ver quién se había aliviado allí la noche anterior, pero nadie dijo nada. Las mujeres preguntaron a uno y a otro pero no consiguieron información fiable, el que no había ido muy borracho, no se acordaba de nada o le dió vergüenza mirar.

Aquello no solucionó el problema, así que la siguiente noche de luna, las mujeres volvieron a mandar a los maridos a beber y a mear en los tamarindos, avisándoles de que, esta vez, se fijaran mejor en quién meaba a su lado, y que no pararían hasta localizarlo y darle caza.

Esa noche, el hombre-lobo pagó las rondas.

Nunca se aclaró el misterio.

martes, 20 de mayo de 2008

La cabina.

Perdida en la penumbra de la Avenida de la Zurriola, sobrevive "La cabina".


Una cabina hecha y derecha, aunque más bien sería hecha y deshecha. Un anacronismo en esta época de móviles y cabinas sin paredes, aunque de éstas también quedan pocas, después de que Euskaltel retirara las suyas por no ser rentables.
Las puertas, desaparecidas, bien por vandalismo, bien por intentar facilitar el acceso, si bien no a minusválidos, si al resto de los mortales.
Todavía me acuerdo de esa puerta doble-corredera dura como la piedra, que te obligaba a contorsionismos si querías cerrarla; cosa que todo el mundo hacía para que los demás no supieran lo que estabas contando. En esto también han cambiado los tiempos, así como que hablabas hasta que el saldo se agotaba; más o menos como ahora, pero en cada llamada de cinco, quince o veinticinco pesetas.
En fin, qué corta y aburrida hubiera sido la película de Jose Luis López Vázquez en esta época.
Vaya, parezco el abuelo porreta contando sus batallitas ... y dale.

lunes, 19 de mayo de 2008

Café con leche para todos.

Hoy el Urumea bajaba como café con leche (entera).
En un primer momento pensé que bajaba como chocolate, que es lo que solía decir en estos casos, pero no es así, como me dijo Nieves, "...es más como un café con leche".


Me parecía más romántico lo del chocolate; pensaba que la Churrería Santa Lucía, en lo viejo, correría aquí a abastecerse de materia prima, pero sería más bien Cafés Panchito, actualmente en la plaza gipuzkoa, quien metería en el río sus mangueras succionadoras para llenar sus depósitos. La única duda es la cantidad de azúcar que tendrá, porque a mí me gusta dulce dulce.
Mmm, me han entrado ganas, me voy a hacer un café ... con leche (semi).

viernes, 9 de mayo de 2008

Excursión tren txikito.

Rescato una excursión de hace casi un año.
El sábado 25 de mayo del pasado año,nos fuimos de excursión ciclista por la ruta del tren txikito desde Bera de Bidasoa hacia Doneztebe.



Una ruta muy sencilla y, aunque el comienzo queda algo escondido, preguntando se llega a todas partes.
El inicio en dirección a Doneztebe, parte por un camino de hormigón por el que circulan los lugareños, aunque no tuvimos muchos problemas a ese respecto.
Más adelante pasa a ser camino de tierra con un buen número de baches; eso, unido a los botes del carrito y a los genes del mareo que posee Aimar, nos llevó a tres procesos de "devolución de ingesta de alimentos al entorno" por parte del susodicho, lo que nos hizo volver a mitad de la ruta sobre nuestros pasos.
En la imagen de arriba, Asier y Aimar compartiendo como buenos montañeros las viandas del camino (aunque no se aprecie bien, los mordiscos de la galleta de Asier proceden de la dentadura de Aimar).

jueves, 1 de mayo de 2008

¿Primera entrada?

He estado yendo y viniendo en esto de los blogs durante un par de años. He creado y destruido alguno que otro. He empezado con ganas y dejado morir alguno más. Ahora es el momento en que no sé si éste será público o sólo para la familia y amigos, pero vamos a ello.

Mi blog de astronomía duerme el sueño de los justos porque desde que nació Aimar, el pequeño de la familia, mis noches en vela han sido bajo techo, con lo que hasta nuevo aviso...

En éste dejaré más que nada mis imágenes del día a día, o semana a semana, lo que se tercie; de hecho, vuelve a ser la fotografía mi segunda afición (la primera sigue siendo cambiar pañales y contar cuentos). También puede caer por aquí alguno de esos cuentos ¿quién sabe?
Nos vemos (o leemos).