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jueves, 29 de enero de 2009

De oca a oca.

El miércoles acudí a la FNAC de Donostia para ver la presentación del nuevo libro del periodista con botas: "Cuidadores de mundos".

_¿Otra vez por aquí?, ¿No has tenido bastante?- me dijo cuando nos cruzamos en las escaleras.
_La última me quedé con las ganas de ver más fotos- le contesté. Y creo que ésta promete más.


Y así fue. La FNAC, acrónimo de Financiación Nula A la Cultura, cedió la pantalla, el proyector, el ordenador y un botellín de agua (bueno, financiación mínima; FMAC, pues); Ander, las imágenes, traídas en un lápiz de memoria (qué recuerdos de aquellos pesados carros de diapositivas...), un montón de papeles con anotaciones y la charla; y los demás, las ganas de saber más sobre las historias que rodean a los personajes del libro.

Del Sol que deslumbra a Juan, y le ayuda a encontrar raíces, al que, recuerda Eustaquio, secaba el agua de las salinas, Ander fue encadenando los capítulos como en un divertido juego de la oca. Veinticinco capítulos que hablan de personas que miman su pequeño trozo de mundo, cuidándolo al detalle. El vaso de barro, para beber de la fuente sin usar las manos; la vara lijada a la altura de la mano, para no dañarse; el agujero que deja la raíz cubierto de tierra, para que las vacas no se tuerzan las patas,... el detalle siempre el detalle.

Algunos miembros de la blogafari nos quedamos charlando un rato, Patxi, Xabier (orgulloso capítulo trece) y Josema, cada vez más recuperado de su rodilla (empeño no le falta). Este último y Ander se quedaron con su cuadrilla y los demás, cada uno a su casa, que la hora era ya avanzada y los compromisos personales no perdonan.

PD: Tres cuentos al pie de la cama cerraron la jornada.

sábado, 24 de enero de 2009

Tiempo.

Tiempo es lo que nos dimos en la primera cena bloguera (blogafari), celebrada ayer viernes en la sociedad de Xabier. La excusa, la blogosfera, aunque alguno de los asistentes no tuviera blog o siquiera ordenador. Tiempo para charlar y conocernos, algunos el primer poco, otros un poco más.

Ander, periodista con botas; Imanol, amo del ciberespacio; Josean, bufador y además fea; Jonathan, cronista de guipúzcoa; Xabier, guardián de las ferrerías; Patxi, el bloguero sin blog; Josema, el viajero inquieto; y yo mismo, variopinto grupo en unos aspectos aunque no tanto en otros.

El menú: Chorizo a la sidra (para alguno fueron chorizos, ñam), ensalada variada con rúcula, picantones con cientos de zanahorias y tortilla fea de chocolate.

(Imanol dando vueltas a la fea)

PD Y volvimos a casa antes de notar los efectos de la ciclogénesis explosiva , inhabitual fenómeno de conocidas consecuencias.

jueves, 22 de enero de 2009

Benditos animales.

¿Qué hacer cuando falla el motivo principal de una excursión?, ¿Hay que darse por vencido?

¡NUNCA!

El sábado, día de San Antón, quedamos en Berástegui con Mònica, Joana y Liège. La idea era asistir a la bendición de los animales en la ermita del pueblo que está bajo esa advocación. Sin embargo, no sabíamos la hora exacta y llegamos justo para ver a un conejo y dos perros antes de ser salpicados con el agua bendita. Benditos ellos.


El trío navarro llegó más tarde y sólo pudieron ver los últimos coletazos, de la celebración y de los animales.

Se imponía reorganizar la excursión. Por fortuna (y previsión) llevaba mi incunable, LAS ERMITAS DE GIPUZKOA, de Luis Pedro Peña Santiago, así que optamos por visitar todas las del pueblo. El único problema era que el libro sólo menciona y describe las ermitas, sin entrar a localizarlas mas que con sencillas anotaciones: junto a la carretera, en la cima,...
El bar donde tomábamos el café se imponía como fuente de información. El joven camarero y el madurito cliente acodado en la barra eran la pareja perfecta para ello.
Me acerqué al joven.
_Aupa- dije, intentando romper el hielo.
_Aupa- me respondió.
¡Clin! Y comenzó la charla.
_Verás, es que queríamos ver las ermitas del pueblo y tenemos este libro, pero no nos dice dónde están. Sólo conocemos la grande que está allí abajo (Iglesia parroquial de San Martín de Tours).
_Bueno, está la de San Antón según bajas de la autovía a la derecha.
_Sí, sí, la hemos visto al bajar.
_Y en la cima de la montaña de la izquierda hay otra (Ermita de San Sebastián). Y donde las antenas, ahí enfrente, cruzando por debajo de la carretera y cogiendo el camino de la derecha hay otra más (San Lorenzo Larre).
_¿Y el humilladero de San Lorenzo? - digo preguntando por la última de la lista.
_De esa ni idea, espera- dice. ¡Patxi!-le grita al acodado- ¿Sabes de una ermita de...?
_Humilladero de San Lorenzo- repito.
_Sí, está aquí cerca, bajando hacia Tolosa hacia la derecha junto a un camino de cemento- nos cuenta Patxi.
Es de agradecer el esfuerzo del hombre por ayudarnos, más si cabe porque el castellano no es precisamente su lengua materna y se le nota el esfuerzo.

El resto, carneros y ovejas latxas, lugareños amables, valles con nubes, niños jugando a pelota en los soportales, letreros con el auténtico escudo de la provincia,... toda una inmersión en la guipúzcoa más auténtica.

(un clic al cartel para ver el escudo)

También una pequeña aventura infantil siguiendo pistas de ermita en ermita para encontrar unas monedas de oro. Las encontramos en el refugio cercano a la de San Lorenzo Larre, junto a los últimos montones de nieve del temporal. Y es que este pirata Garrapata debió morir en la indigencia; el pobre ya se podía haber guardado algún tesoro en lugar de dejarlos desparramados por toda la geografía vasca.

Para terminar, la portada de un disco de música coral, muy adecuada para la ocasión.


PD: Y una amena charla con Serapia, que merece otra entrada.

miércoles, 21 de enero de 2009

Reuma informático (Versión 2).

Dieciseis de enero, viernes, seis de la tarde.
Enciendo el ordenador con la conexión a internet abierta. Algo raro pasa, algunas cosas no funcionan. ¡Virus!

Apago el ordenador y enciendo el ultraportátil . Ligero, pequeño, regalo del Olentzero, lo uso para navegar por internet y no lo empleo para asuntos peligrosos (léase abrir archivos sospechosos, descargas, etc).

¿Qué? ¡Pasa exactamente lo mismo! También lo apago.
Empiezo a pensar en el HP (no confundir con Hewlett Packard), que se encarga de hacer los dichosos virus y propagarlos por la red. Si lo tuviera delante... o mejor, si estuviera debajo de mi balcón cuando mi vecino suba su piano de cola...

Diecisiete de enero, sábado, diez y cuarto de la mañana.

Acudo a mi tienda de confianza, la del barrio, la de siempre. Le explico sucintamente el problema a Javi (buen fotógrafo por cierto).
_Uyuyuyyyy, que eso es del Panda antivirus- me dice con una mueca.
_¿Cómo del Panda? Te confundes, el Panda es el antivirus, no el virus- le aclaro.
_Que no, verás- continúa- en la última actualización de los de PANDA, el programa considera un archivo esencial del ordenador como peligroso y lo borra.

La ira me ciega y me voy de la tienda dando un portazo, que el muelle de la puerta detiene y convierte en nada. Javi sale de la tienda gritando una solución, pero no le hago caso y me voy a casa dispuesto a solucionar el asunto a mi modo.

Diecinueve de enero, lunes, diez menos diez de la mañana.


Llego a casa y conecto los ordenadores a internet.
Llamo al número de atención al cliente de PANDA.
Suena.
Suena.
Suena.
Me coge un contestador inteligente y me va dando instrucciones para ir a la sección adecuada. Tras media hora de pulsar teclas y responder preguntas, lo dejo y me voy a comer.

Diecinueve de enero, lunes, seis menos cinco de la tarde.


Lo intento de nuevo.
Imposible hablar con nadie. No puedo más y grito un improperio indecente, combinación aleatoria de palabras y gruñidos.
El improperio resulta ser una clave secreta para acceder a los archivos ocultos de la empresa.
Tengo plenos poderes y decido decir la palabra mágica :

"FORMATÓL" (Format all, formatear todo)

Diecinueve de enero, lunes, siete menos cuarto de la tarde.
Todos los archivos de PANDA se borran. El ministerio de Defensa queda desprotegido pero no recibe ningún ataque de los Crackers. Sin embargo, las páginas de pago de dudoso contenido son objeto del asalto incotrolado de cientos de quinceañeros salidos y colapsan la red.

Diecinueve de enero, lunes, diez de la noche.
Los servicios secretos americanos, avisados de una saturación inusual de la red en el Oriente Próximo toman cartas en el asunto y ponen en alerta a sus caza-bombarderos nucleares.

Diecinueve de enero, lunes, diez y media de la noche.
El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, intenta comunicarse con los líderes europeos a través de un teléfono móvil (que resulta ser de juguete) pero no lo consigue (obviamente). Considera que Europa ha caido y oprime el botón rojo, lanzando un ataque nuclear contra los activistas musulmanes. Casi toda la península ibérica es borrada del mapa.

Diecinueve de enero, lunes, doce menos cinco de la noche.
Los socios de Gaztelubide salen a la calle dispuestos a comenzar la tamborrada de San Sebastián con la izada de la bandera.

Veinte de enero, martes, una de la madrugada.
Una horda de PANDAS mutantes intenta reventar la fiesta. Uno de ellos le roba el sombrero al tambor mayor quien suelta un "Cagonsós" y un generoso regüeldo que hace huir a los engendros.

Veinte de enero, martes, dos de la madrugada.
Los rusos interpretan la explosión nuclear como un ajuste de cuentas en el que no pretenden inmiscuirse, pero sus sistemas detectan el regüeldo y lo reconocen como un ataque químico. Comienza la tercera guerra mundial.

Veinte de enero, martes, dos y media de la madrugada.
Termina la tercera guerra mundial. Ante tal avalancha de radiación, el planeta colapsa y se destruye. La blogosfera sigue su curso ajena al mundo exterior.

Veinte de enero, martes, dos y treinta y ocho de la madrugada.
El Sol advierte la desaparición de la Tierra y se apaga. Comienza una reacción en cadena en las galaxias cercanas.

Veinte de enero, martes, tres de la madrugada.
El Universo, tal y como lo conocemos, deja de existir. La blogosfera se postula como Mundo Real.

Nieves se acerca y me dice : "Ale, mira lo que pasa por no controlar ese genio".

Y nos tomamos un café (virtual).

PD: Dedicado a Xabier ;-)

Aclaración: Ante el aluvión de llamadas al respecto de esta entrada, aclarar que es todo pura ficción y que nunca se me ocurriría dar un portazo.

martes, 20 de enero de 2009

Reuma informático (Cronología de una infección).

Dieciseis de enero, viernes, seis de la tarde.
Enciendo el ordenador con la conexión a internet abierta. Algo raro pasa, algunas cosas no funcionan. ¡Virus!

Apago el ordenador y enciendo el ultraportátil . Ligero, pequeño, regalo del Olentzero, lo uso para navegar por internet y no lo empleo para asuntos peligrosos (léase abrir archivos sospechosos, descargas, etc).

¿Qué? ¡Pasa exactamente lo mismo! También lo apago.
Siento un escalofrío, ¿y los ordenadores de la oficina?, ¿y los discos duros con todas las fotos?

Diecisiete de enero, sábado, diez y cuarto de la mañana.
Acudo a mi tienda de confianza, la del barrio, la de siempre. Le explico sucintamente el problema a Javi (buen fotógrafo por cierto).

_A mi cuenta- contesta.

Un esfínter se cierra y nos vamos de excursión.

A veces pienso en lo que harán los que compran en grandes superficies y les suceden cosas de éstas, ¿dónde acudirán?, ¿a quién recurrirán? Pero hoy no, hoy soy egoísta y sólo pienso en mí.

Diecinueve de enero, lunes, diez menos diez de la mañana.
Me paso por la tienda. Javi al pie del cañón.
_Hasta las diez y media no te puedo decir nada- me comenta. Estoy a la espera de que me manden unos ficheros. El sábado, vinieron otros seis o siete con lo mismo. Creo que es un asunto del antivirus; parece que considera algún archivo del sistema como peligroso y lo borra. Te llamo.


Diecinueve de enero, lunes, seis menos cinco de la tarde.
Ring, Ring. Suena el teléfono. Coge Nieves.

_Para tí- me dice.
_¿Sí?- pregunto con voz apresurada. Y oigo una carcajada al otro lado.
_Soy Javi- dice la carcajada. Pareces algo ansioso. Tranquilo, ya está, puedes pasar y te explico lo que era.

Diecinueve de enero, lunes, siete menos cuarto de la tarde.
Me acerco en un salto de autobús.

_Efectivamente- me comenta. Era el antivirus; si te pasa en la oficina, haces esto y esto, y ya está.

Creo entender. Y subrayo el creo porque cuando llego a casa, los ordenadores siguen igual, pero me conecto a internet y en un momento lo soluciono.

Nieves se acerca.

_¿Qué pasaba?- pregunta.
_Pues que el antivirus - contesto- consideraba un archivo del sistema como un virus troyano (toma jerga), y lo destruía, con lo que el ordenador andaba mal.
_Vamos, una enfermedad autoinmune- me dice, haciendo aflorar la vena sanitaria.

(Silencio y mirada de "Vale, jerga contestada. Me ganas").

_Sí- continúa-, como el reuma. Los anticuerpos que se encargan de protegernos de las agresiones externas, piensan que el propio cuerpo es un invasor y lo atacan. No tiene cura.

_Bueno- le digo- para éste sí, y además hay un botón de Restaurar el sistema , que me deja el ordenador como estaba antes del ataque.
_Pues mira que bien -concluye.

Y nos tomamos un café.

Nota para el futuro:
Estar atento a los avances en la cura del reuma y buscar el botón que nos devuelva a épocas más felices cuando haga falta.

lunes, 12 de enero de 2009

Hurgando en el baúl de los recuerdos.

El sábado fuimos a Aralar con Aitor y sus aitas, Pedro y Mari Carmen. Paramos en el Guardetxe dispuestos a todo; a vivir nuevas aventuras con el pirata Garrapata, de quien vimos su refugio de verano (un puesto de observación a la altura de la copa de los árboles); a conocer la casa de Olentzero, que una vez más tampoco estaba (y van...); y a ver los lobos y osos que pueblan esos hayedos, como lo demuestran las abundantes deposiciones caninas y las ramas rotas de los árboles. Anduvimos un breve camino pero dejamos para otro día llegar a Pagomari.

Y surgió la sorpresa. Pedro atesoraba en el maletero de su coche dos "txamperos" de madera, versión arcaica de los actuales de "porexpán" que emplean los niños para cabalgar sobre las olas.
Habiendo dormido más de treinta años en el baúl de los recuerdos, los lavó, lijó y barnizó hasta dejarlos completamente nuevos. La única modificación al diseño original, una cuerda para agarrarse en el descenso.


Antes de que los despistados padres empezaran con los sermones y amenazas, de cuidados y castigos, Aitor y Asier ya habían subido a lo alto de la cuesta y se deslizaban, sin instrucciones previas, a velocidad de vértigo. Y así estuvieron tiempo, y tiempo, y tiempo,... ¿quien dijo cansancio?


Los adultos conseguimos que nos dejaran bajar, por lo menos una vez, con los trineos voladores y tras hacer el muñeco de nieve más grande de mundo, compartimos tortillas, termo de chocolate, embutidos y pan, con un sabor que para sí quisieran los más renombrados restaurantes de la guía Michelín.

A la vuelta, paramos en Fonda Iñaki, que tan bien regentan Iñaki y Mari Carmen en su piso de Amara. En tanto que los niños jugaban con Amaia y Xabier, nosotros saboreamos otro chocolate caliente y un bizcocho de almendras del que estaría orgullosa la rama repostera de su familia.

Al día siguiente, eché un breve vistazo a las fotos y me entró una duda. ¿Qué recordaría Asier, en el futuro, de tan inopinada jornada? ¿Serían sus recuerdos parecidos a los míos? ¿Guardaría su mente infantil las mismas sensaciones que yo intentaba atesorar? ¿Qué fue lo que más le gustó de todo lo que hicimos? Quizás el tesoro de txutxes, o los descensos a tumba abierta, o los chocolates calientes, o... Soy demasiado curioso, no quise esperar tanto y se lo pregunté.

_Las chispitas de nieve que me daban en la cara al frenar - me contestó.


PD: ¿Para qué liarse tanto si basta con preguntar?
PD2: Aun a riesgo de parecer unos glotones (cosa que somos), también nos tomanos el obligado café con leche y chorizo en el Guardetxe.
PD3: Aimar no estaba por la labor y se dedicó a la vida contemplativa.

martes, 6 de enero de 2009

Instrucciones para montar un puzle.

A la hora de dar las instrucciones a un niño de cinco años sobre cómo enfrentarse a un rompecabezas (ahora llamado puzzle), existen dos métodos.

Método 1:
_Buscar primero las esquinas y las piezas que tienen un lado recto y montar el perímetro.
_Agruparlas por colores o motivos reconocibles.
_Probar a girar por los cuatro lados antes de descartar.
_No golpear para que entren, el engaste ha de ser suave.
_Ir paso a paso, sin saltar de una zona a otra para no liarse.


Método 2:
_Dejar que lo haga él.

De los dos métodos, el segundo es claramente el más difícil.
Para el padre.

PD: Ni hizo las esquinas, ni los bordes, ni las agrupó, les pegó para que entraran aunque no lo hicieran, lo fue haciendo según le vino en gana, lo terminó cuando quiso. Callé.
PD2: Ambos sacamos nota.

Día de Reyes.

Mi casa es un reino,
donde yo soy el plebeyo;
una reina hay que nos cuida,
y dos reyes que cautivan.

Feliz día de Reyes.

PD: Y este año el roscón es casero.

domingo, 4 de enero de 2009

Feria de artesanía.

Antes de los ordenadores, de las máquinas eléctricas, del omnipresente plástico también había entretenimiento, juguetes, cubiertos.


Aún quedan un par de días para visitar la feria de artesanía frente al Koldo Mitxelena.


PD: Sí, siento debilidad por los objetos de madera.

viernes, 2 de enero de 2009

Txotxongilos 2.0.

El pasado lunes asistimos, junto a Pedro y Aitor, a la nueva ola de marionetas (txotxongilos).



Atrás quedaron las cabezas talladas y los cuerpos de trapo, el escenario de madera y los decorados pintados a mano, la koxkera plaza de la Trinidad con sus sillas de madera y los niños sentados en el suelo. Ahora, con una escenografía perfecta de luz y sonido, en cómodas y mullidas sillas, y en todo un salón de plenos del ayuntamiento de San Sebastián, el espíritu de los txotxongilos se enfrentaba a las odiosas comparaciones... y ganó.



Claro que ya no es pulgarcito el abandonado en el bosque por sus padres porque no lo pueden alimentar, sino Rosita Erostarbe quien, debido al desprecio a todos los caprichos que sus progenitores le dan y que no le parecen suficientes, queda desamparada en un gran almacén; no es la bruja malvada sino el Rey del Consumismo quien quiere engañarla; pero se conserva el salvador si no en forma de príncipe o leñador, sí como amigo que viene en su ayuda.


Que la sala estuviera casi vacía y que los niños no superaran los siete años es un hecho sobre el que no hay discusión, hay cosas con más tirón. Sin embargo, las miradas atentas de los pequeños, incluído Aimar con sus dos añitos y medio, las caras de susto ante el malo y las risas y saltos cuando el bueno aparece son las mismas de siempre. Por siempre.


(el malo daba miedo a niños y mayores)

PD Todo el peso de la obra lo llevaron dos personas, un chico que se encargaba de las luces y música, y una chica que se disfrazaba, modulaba las voces de los personajes y manipulaba las marionetas. No pregunté su nombre pero les estoy muy agradecido.