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domingo, 28 de agosto de 2011

Blogafari 4.0

Alejados de subvenciones gubernamentales y de los circuitos culturales oficiales, el pasado viernes celebramos una vez más, la blogafari; que va ya por la 4.0. Lugar de encuentro del espectro más variado que pulula por la blogosfera actual, esta vez la reunión fue en la sociedad fotográfica, debido a problemas de agenda en la sociedad de Xabier.

Acudieron, fieles a la cita, Ander, periodista con botas; Imanol, amo del ciberespacio; Josean, bufador y, además fea; Xabier, guardián de las ferrerías; Patxi, el bloguero sin blog; Josema, el viajero inquieto; Ángel, nuestro flamante 9, con hambre (de gol). Y disfrutamos de las nuevas incorporaciones, Pilar, montañera de afinada puntería y Unai, segunda generación de blogueros. Echamos en falta a Jonathan, cronista de Gipuzkoa, habitual en otras citas.



A lo largo de las horas en que permanecimos reunidos, debatimos con intensidad los más variados asuntos. Charlamos de botánica, peluquería, geografía, física, astronomía, ingeniería, economía, dietética, nutrición, montañismo, ... Así, comprobamos, por parte de los asistentes, el dominio que han llegado a desarrollar en las más diversas disciplinas.

Josean y Ángel, nos hablaron de las zonas de Aralar pobladas de senderuelas (el lugar concreto permanece secreto), y de la virtud de llevar unas buenas tijeras para recogerlas. Hay cientos de ellas, y una precisa herramienta dobla el placer de su recolección, sin doblar a su vez excesivamente la espalda.

Con Josema, siempre sagaz, y Pilar, tratamos de los fenómenos astronómicos. El paso de las estaciones, las conjunciones planetarias, la variación en la duración del día y la noche a lo largo del año,... Aunque una pregunta quedó en el aire: Cuando sale el sol y la luna llena aún no se ha puesto, ¿qué hace el hombre lobo?

Xabier, conjeturó sobre los frenos de los trenes. Asunto de gran importancia si, llegado el caso, te quedas atascado en un paso a nivel.

Imanol, aportó todo un tratado sobre economía y trajo como ejemplo una merluza fresca de interesante precio. También comentó lo caro que es colocar una alarma en un restaurante de tres estrellas michelín (sobre todo para el dueño, cuando los ladrones la inutilizan con un martillo). Los 60 euros mensuales peor aprovechados de la historia. (¿60 euros? Jo, Martín, estírate un poco, hombre, que por ese precio te dan la pegatina de la fachada).

En dietética y nutrición, Josean, nos introdujo en el fino arte de las catas de aceite de oliva con un arbequina suave y afrutado. El método de conservación de las senderuelas (secadas en bolsas, conservadas en papel y rehidratadas para su consumo), fue del agrado de todos; máxime por el ejemplo práctico que aportó.

Un Ander geográfico, nos abrió los ojos sobre el porqué los castellanos miran por encima del hombro a los gallegos y de cómo el nivel más bajo de cierta provincia manchega queda por encima del punto más alto de otra gallega.

Y eso es sólo una pequeña parte de todo lo que se trató en la cena. Desde los acertados comentarios de Patxi hasta la hilarante historia oculta de la carrera de los ochomiles, compartida por varios de los presentes, toda la noche fue una dura prueba para no atragantarse.

El menú, tratándose de una sociedad de escasos fogones fue sencillo, que no escaso. Tras la mencionada cata de aceite, pasamos a las senderuelas de Josean con pasta de radiadores y croquetas cabezonas (aportadas por Xabier y Unai); disfrutamos de la merluza rebozada (sin harina, sólo con huevo) de Imanol, acompañada con mayonesa recién hecha; y terminamos con el pastel y helado caseros (de la casa Eroski) de Ángel.

Ni copa, ni café, ni puros. Recogimos y nos fuimos a casa.

PD: En la imagen, blogueros y no blogueros, posan para la posteridad (por si alguien se quiere hacer un póster).

PD2: Ya queda menos para la 5.0.

viernes, 26 de agosto de 2011

Dos de dos.

Días de lluvia, días de cine. Estas últimas semanas, pudimos disfrutar de las segundas partes de dos grandes éxitos; a saber, Cars 2 y Kung Fu Panda 2.

Es curioso comprobar que, desde Rocky y La guerra de las Galaxias, las siguientes películas de las sagas, ya no llevan numeración romana. Quizás fuera un buen momento para enseñarla a los niños. Aunque para llegar al V o al X, haría falta un montón de años, y los chavales no van a ese tipo de cine hasta esas edades.

No creo que te vaya a chafar la sorpresa, pero quizás quieras dejar de leer ahora.

En fin, sigamos.

Cars 2, se erige como baluarte de los débiles y ninguneados. El verdadero protagonista es, ni más ni menos, que Mate. La vieja grúa (¿el viejo grúa?) de la primera parte, y amigo de Rayo Mc Queen, lleva todo el peso de la película. Al estilo de los grandes secundarios de Hollywood, supera a la estrella principal para demostrar que no hay papel pequeño. La historia es consistente y no tiene nada que ver con la anterior. Y quizás eso sea el único "pero". Así como en la primera, la amistad, el afán de superación, la generosidad y la humildad, eran el trasfondo moral de la historia, en ésta, todo es pura diversión. A los niños no les importará pero, para los padres, se echan en falta esos detalles. En definitiva, así como Cars puede estar, junto con UP, dentro de las memorables de dibujos animados, Cars 2, quedará como la gran película de entretenimiento que es. No te aburrirás, pero no la volverás a ver (eso tú, porque yo, con lo que tengo en casa...).

Kung Fu Panda 2, es la gran contrincante animada de la anterior para este verano; aunque intentaré no compararlas.

KFP2 (ahora se escriben así las cosas largas), tiene un montón de golpes de humor; tanto para chicos como para grandes. Parte de la maduración de Po, el Panda protagonista, que se entera (no se da cuenta, sino que se entera), de que es adoptado. Su padre, un ganso cocinero, no es su verdadero padre y sale en busca de sus orígenes.

En KFP2, la temática es nueva pero la formación del Panda mantiene la continuidad con la anterior. Como en las mejores películas de artes marciales, el alumno terminará por superar al maestro.

Acción de trepidación media, grandes peleas y ese trasfondo que antes mencioné, convierten a KFP2 en mi vencedora de este año.

Un último detalle. En las dos hay muertos y se mata. En Cars, a pequeña escala y como acción violenta del malvado de turno, y en KFP2, como un auténtico genocidio del pueblo Panda. Ojo a las preguntas de los niños y a los paralelismos con el mundo real. Aunque siempre hubo muertos, y se mató, en las películas infantiles, quizás nos estemos pasando.

PD: En casa, la elección está dividida. Aimar, digno poseedor (y destrozador) de decenas de coches, opta por Cars 2; Asier, cinturón amarillo de judo, prefiere KFP2.
PD2: Y una vez más, los protagonistas viajan. En Cars, por todo el mundo; en KFP2, a China. Gran envidia.
PD3: Kung Fu Panda fue la primera película de dibujos que fui a ver con Asier. Cómo vuela el tiempo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Caloooor.

En días como hoy, no tiene uno ganas ni de

sábado, 20 de agosto de 2011

El vivac (el santo vergonzoso).

Llevábamos dos o tres partidas de cartas cuando el viento empezó a rolar. Y con él, vino la niebla. A cada ráfaga, se desgajaban jirones de nubes y la visibilidad se hacía más difícil. Decidí no esperar más y montamos la tienda. Si la temperatura empezaba a bajar, seria mejor tenerla a mano y el saco preparado.



Sin embargo, desde la zona navarra también venía una brisa que, a ratos, despejaba el aire. Si el viento soplaba del Goierri, la niebla lo cubría todo; si venía del sur, veíamos el cielo azul. Desde nuestro refugio, contemplábamos la pelea. Aún no habíamos cenado, y la perspectiva de salir a prepararla y comer fuera no era muy halagüeña. La tienda es de tipo tubo, con lo que yo sólo puedo estar tumbado; Asier lo tenía algo mejor.

Cuando llegó el ocaso, el viento navarro venció y las nubes se retiraron al valle.



Durante todo el día, no habíamos tenido cobertura, pero desde nuestro campamento (y subidos a una piedra), conseguimos establecer comunicación con el campo base. Asier se puso al teléfono; yo acerqué la oreja.

_¡Hombre, por fin! - oí decir a la madre preocupada. ¿Ya habéis cenado? ¿Qué tal tiempo hace? ¿Tenéis agua suficiente?
_Ama.- dijo Asier.
_Díme, Asier.
_Ama, ¡esto sí que es vida!

Terminamos pronto de cenar, nos metimos en los sacos y contamos historias y cuentos hasta quedar dormidos.



Teníamos la tienda orientada en dirección a la lluvia de estrellas y puse el despertador a las tres de la mañana. Poco antes de la hora, me desperté y salí a gatas. La luna lo iluminaba todo, pero en el cielo había nubes altas. Entre la una y las otras, era imposible ver ninguna estrella fugaz. Volví al calor y puse el despertador a las cinco. Asier seguía dormido.

Nuevamente me desperté antes de la hora. Esta vez no salí. Me limité a asomarme para comprobar que el santo tenía vergüenza y no quería que le vieran llorar.

Cuando empezó a clarear, nos levantamos y recogimos la tienda, dejando todo como lo encontramos.Desayunamos tranquilos.

Pronto nos pusimos en marcha y desanduvimos el camino del día anterior. Nos cruzamos con una chica que se entrenaba para las carreras de montaña. Al correr, su mochila sonaba a piedras.

En Lekunberri paramos en la panadería Galburu y cogimos una hogaza y unas rosquillas como recuerdo.

PD: Padre, hijo, hogaza y rosquillas fueron bien recibidos al llegar a casa.

jueves, 18 de agosto de 2011

El vivac (la ruta).

Poco antes del mediodía, partíamos del Guardetxe de Aralar. La primera parte de la ruta nos era conocida; caminábamos a buen ritmo. Al tiempo, llegamos a Pagomari y paramos a tomar algo.



Asier llevaba en la rejilla de su mochila unos bollos y algo de chocolate. Sin embargo, no pudimos comernos un par de onzas. El calor había ablandado la tableta, y ésta se había convertido en una especie de nocilla líquida. Así las cosas, cada uno con su bollito, y a turnos, fuimos untando el preciado líquido chorreante. La única precaución, chuparse los dedos (por las hormigas más que nada). Seguimos hasta el refugio de Igaratza.

Frente a la ermita, aligeramos el peso de las mochilas a dentelladas. Tras llenar panzas y cantimploras, continuamos. A partir de ahora el camino no sería tan conocido. La aventura comenzaba.

Tomamos la dirección de Irazustako lepoa. Pasaríamos a los pies del Pardarri, del Ganbo y del Ganbo txiki, antes de acampar. Bordeábamos unas lomas cuando, al superar un pequeño collado, lo vimos.

El mar de nubes.



Nos quedamos un rato mirando; los planes cambiaban. Decidimos no bajar más y buscar un buen sitio. Separándonos del sendero, lo encontramos.



Aún era pronto. Las normas del vivac hablan de montar la tienda dos horas antes del ocaso y desmontarla, como mucho, dos después del amanecer. Dejamos las mochilas y nos sentamos a echar unas partiditas de cartas.

Pero algo inesperado iba a trastocar nuestros planes.

PD: ¡Viva la brisca!

lunes, 15 de agosto de 2011

El vivac (los preparativos).

El 1 de mayo de 2003, Nieves y yo vivaqueábamos en las campas de Aralar. En la tienda para dos personas, dormían tres. Dos, en sacos de dormir; la tercera, en su acogedor y caliente saco amniótico. En ese momento me prometí que, algún día, iría con mi hijo a aquel mismo lugar, a pasar la noche bajo las estrellas. Este fin de semana, cumplí mi promesa.

Pero sin remontarnos tanto tiempo atrás, una vez tomada la decisión, llegaba el momento de preparar la expedición. La fecha, la noche del viernes al sábado; coincidiendo con la lluvia de estrellas de las Perséidas. Sólo teníamos que llevar todo lo necesario para pasar una noche cómoda. Ahí comenzó el tira y afloja con su madre.

Asier tenía que ser capaz de llevar su parte: saco de dormir, ropa de abrigo, agua y barritas de chocolate; amén del silbato, la linterna y alguna cosilla más. No era el peso (podía haber llevado esos tres kilos fácilmente en mi mochila), sino lo que significaba. No le llevaba de acampada; íbamos juntos; él y yo. Cuidaríamos el uno del otro.

Sus pertenencias cabían perfectamente en su mochila de 20 litros; el problema era la mía. Tenía que entrar todo en 32 litros; y eso es poco.

El primer recuento de imprescindibles se saldó con una sonora carcajada. Poco a poco fuimos puliendo lo innecesario y nos quedamos así:



La tienda, los sacos, aislantes, chubasquero, forro, calcetines de recambio, cantimploras... Con el botiquín que preparó Nieves y cobertura telefónica (o una buena fotocopia), podría haber operado de apendicitis.

La comida (macarrones y tortilla de patata), la llevaríamos hecha; sólo habría que calentarla en la sartén (que haría los usos de platos) con el hornillo. Para el desayuno, el clásico tubo de leche condensada.

A duras penas, todo cupo en las mochilas. Salvo mi saco y las colchonetas, que se quedaron colgando y delatando nuestro plan a todo aquel que nos cruzáramos.


Ya sólo quedaba irse a dormir y descansar para el día "D". Y algo me decía que no iba a ser fácil.

PD: A las dos de la mañana, Asier apareció en nuestra cama.

domingo, 14 de agosto de 2011

La primera vez.

Desde sus sacos de dormir, el padre y el hijo vieron ponerse el sol.


Su primera vez.

Pd: A los pies del Pardarri.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Algas.

Señoras algas, señores sargazos y demás parentela:

No me andaré con chiquitas. Mientras hacía mal tiempo no importaba, pero ahora hace sol; y esto se ha acabado.

Ni que la playa es de todos, ni que cada uno se baña donde quiere. O se van, o tomaremos medidas. No crean que la connivencia del ayuntamiento nos va a detener. No tenemos nada que ver con ellos. Repito, o se van, o aténganse a las consecuencias.

Como muestra, pueden ver en la siguiente imagen cómo nos las gastamos.


PD: Hemos mandado la foto a varios restaurantes de la ciudad y se han mostrado muy interesados.

lunes, 1 de agosto de 2011

Calendario agosto 2011.

Comienza agosto, mes de los helados.



PD: Esperemos que no nos deje helados, como julio mojados.