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viernes, 28 de diciembre de 2012

A vueltas con la tecnología.

Cuando comencé el régimen, compré una báscula electrónica de esas que también te dan el porcentaje de grasa, agua y músculo. Tampoco era muy cara así que jubilé la vieja y la nueva ocupó su lugar de honor, bajo la cama. El otro día, salseando por la web, me conecté a la página de BEURER (la marca en cuestión) y encontré un aviso. Decía algo así como que las básculas electrónicas de referencia XXXXX (la mía), distribuidas en Europa tenían un fallo en el transductor de presión y en el chip electrónico que hacía que no respondieran de manera lineal al peso. Añadían que el error solo se producía con grandes masas (sic del traductor del Google) por lo que la mayoría de la gente no observaría problema alguno. Sin embargo y por la calidad y responsabilidad y bla, bla, bla, de la marca, imprimiendo la hoja y copia de la factura, y llevándola al lugar de compra, ellos se hacían cargo de todos los gastos y de facilitar otra nueva.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡  Menuda M  !!!!!!!!!!!!!!!!!

Ayer fui a la farmacia a ver en cuanto se distanciaba de manera no lineal el peso de mi ex-báscula del  real.  El resultado, siete kilos.

No voy a decir que ya me parecía a mí raro la velocidad con la que adelgazaba pero pasar de hablar de veinte kilos a trece me produce, cuando menos, desasosiego. Nieves me dice que por lo menos sigo por debajo de los cien y de la línea de la obesidad. Sí, de acuerdo, pero por de pronto una tableta de turrón de chocolate ya ha ido pagando los platos rotos.

En cuanto pueda me paso por el Decartón y el régimen ya lo seguiré después de las Navidades (o del día de San Sebastián).

PD: Por favor, esto con mi vieja báscula analógica no pasaba.
PD2: F=-kX , de toda la vida.


Actualización: Feliz día de los inocentes.


martes, 25 de diciembre de 2012

Uharrain (1.221 m.).

Se acercaba la cita navideño-montañera de este año y el guía se puso en contacto con nosotros. Nos ofrecía libre elección sobre una cuidada selección de cinco rutas a cual mejor: cuevas, buzones, viajes largos, desniveles cortos e incluso un 2x1 con cueva sin doblado de riñón. Elegimos esta última, Uharrain-Alborta, aunque luego fuera Subizelaigañe-Uharrain. Una búsqueda en la red me mantuvo en vilo hasta que lo aclaré con él.

_Ojo con las haches, Sergio.- me dijo.

Y tenía razón, pues no era lo mismo.

El domingo, tras una cita a las nueve de la mañana y una salida algo ajetreada por problemas mecánicos, Josean, Imanol, Pilar, Asier, Aimar, Nieves y yo, nos dirigimos a Aralar. La obligada costumbre del redesayuno nos deparó nuevos lugares en Lekunberri que convertiremos en habituales. El Ogiberri de la calle principal, con su zona de juegos infantiles, grandes cafés y lazos dulces impresionantes conquistó nuestros corazones (y otras vísceras).

La pista comenzaba algo antes de las campas de Albi y fuimos ganando altura cómodamente. Apenas habían entrado en calor las piernas cuando nos desviamos del camino para visitar la cueva de Amutxate; grande, cómoda, confortable.

Seguimos la ruta hasta que llegamos a los rasos de Etzantza. Nos detuvimos. Ya veíamos nuestro objetivo; también el abandono de la semana pasada, ya sin nieve. Al fondo, una cuidada borda, a la que se llega desde un camino elegante, elegante.

Seguimos subiendo.

La pendiente iba siendo cada vez más pronunciada y el grupo se estiró. Aimar y Pilar tomaron la delantera con su ritmo pausado y constante.

(foto Pilar)

Mientras, Asier se entretenía con los fósiles de coral que poblaban la ladera y que, por motivos naturales, se separaron de la roca en el tamaño justo para entrar en su mochila (gracias, Gravedad, eres nuestra fuerza preferida).



En un momento dado, el guía, sin detenerse, nos hizo una confesión.

_Atención, pisamos terreno sagrado.

Callamos, sobrecogidos por la situación.

_Es que es tierra de setas- continuó.

No preguntéis, no diré la ladera, no diré las setas.

Zigzagueamos hasta el collado y viramos a la derecha. La cima de Subizelaigañe nos ofrecía, con el viento sur dominante, todo un horizonte despejado hasta los pirineos. Josean nombraba uno a uno todos los picos mientras la ventolera nos hacía sacar rápidamente la foto y continuar hasta el cercano Uharrain.

(foto Imanol)


La trepada final, con o sin manos (según habilidad), nos puso en la estrecha cumbre buzoneada.


(foto Imanol)

Esta vez, Aimar también firmó la postal montañera; quien sabe si volveremos a tener suerte.


Comenzamos el descenso.

Buscamos y encontramos resguardo del viento junto a una borda. Hongos, buen pan, chocolate caliente, café y una agradable charla nos mantuvieron ocupados un rato. Volvimos a los coches disfrutando del camino y la compañía. Nos despedimos en Baraibar, en un restaurante-cafetería-sala de fiestas, dando por terminada una memorable jornada.

Los fósiles, las lecciones de Josean, los juegos con Pilar, las peleas con Imanol,... compitieron, y ganaron (durante un tiempo), a los nervios del cercano Olentzero.

PD; Que ya es decir.
PD2: Lástima de chorizo cocido (la falta de).

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad.

Que paséis una Feliz Navidad.


PD: Y una postdata de próspero año nuevo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

No es el fin del Mundo.

Mañana no es el fin de Mundo. Siento discrepar con adivinos, nigromantes, visionarios y demás. En otros temas puedo estar en desacuerdo con ellos pero en éste, también. Para demostrar mi afirmación, resumo algunas situaciones previas que me han ido sucediendo hasta la fecha. Veamos:

_En 1987, a mi amigo Fernando le dejó su novia. "No es el fin del Mundo", le dije; y no lo fue.
_En 1990, suspendí Física Cuántica (por primera vez). "No es el fin del Mundo", pensé; y tampoco lo fue (aunque esa vez le anduvo cerca).
_En 2004, Asier rompió un juguete. "No es el fin del Mundo, Asier"; y no me hizo caso, aunque seguí acertando.
_En 2008, Aimar estropeó el DVD de Cars. "No es el fin del Mundo, Aimar", le consolé; y volví a tener razón (y una copia nueva).

Así pues, afirmo y certifico que mañana no será el fin del Mundo. Baso mi conjetura en la ciencia de la Estadística y lo apoyo en mi porcentaje del 100% de aciertos. A ver que individuo de los antes citados obtiene mejores números en sus predicciones.

PD: Las reclamaciones se antenderán a partir del 22 de diciembre.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Nieve a partir de 1.100 m. (Intento de Beloki).

Veíamos con envidia las fotos de la primera gran nevada del otoño 2012 en Aralar y queríamos ir. Durante toda la semana estuvimos escrutando las previsiones del tiempo. Llegada la fecha, y tras mucha lluvia y vientos los días previos, apareció el ansiado dibujito del sol asomado entre las nubes. No era buen tiempo pero al menos no llovería.

Los comentarios en el post de eresfea respecto del mantenimiento de la nieve auguraban neveros, pocos, a partir de 1.100 m. Añadiendo a eso las lluvias recientes y el fuerte viento sur decidimos dejar el material más técnico en casa, cargamos las mochilas y nos dirigimos a las campas de Albi. Como Iñaki me dijo: "Viento sur, agur elur".

De eso, nada.

En las campas, pocos coches, poca gente. Algunos culoesquiadores apuraban las últimas rampas de nieve dura y escasa. Nos calzamos las botas, ajustamos las chaquetas y nos pusimos en camino. El objetivo, el Beloki. Enseguida pisamos nieve y, efectivamente, era poca y dura. La pisada estaba compactada y transformada en hielo, con lo que nos arrimábamos a los bordes. Enseguida cogimos altura. El cielo estaba nublado y las nubes corrían por encima nuestro. Sin embargo, podíamos ver las cumbres entre los árboles; no había niebla.

Pasamos por varias cabañas, una estela funeraria y algún paso ajustado junto a un riachuelo. Nada peligroso, solo algo resbaladizo. Ojo con los chapuzones con este tiempo. Nada mejor que una ropa mojada y un viento fuerte para aprender de primer mano el concepto de sensación de temperatura.


Aún no habíamos llegado al collado y nos encontramos con un contratiempo, mucha nieve dura... pero no tanto. Miré la altura, 1.130m. De pronto nos vimos hundiéndonos a cada paso. Alguno de nosotros muchas veces y hasta poco más de la rodilla, otros de vez en cuando pero hasta bastante más allá. En lugar de enfrentarnos a la pendiente, nos desviamos de la huella y fuimos aproximándonos a la zona derecha, que nos ofrecía unas rocas peladas mucho más cómodas para ascender. En cuanto llegamos a ellas, seguimos hasta una borda y buscamos un paso para volver a la ruta. Mala solución, nos habíamos desviado demasiado y teníamos que cruzar toda la pala de nieve. Continuamos un poco más, pero fue en vano. Estábamos en un pequeño collado, nos detuvimos y analizamos la situación. Aimar tenía los pantalones calados y el viento y el frío nos hacían recomendable la bajada. Trepamos a unas piedras próximas y disfrutamos brevemente de las vistas hacia San Donato. El altímetro marcaba 1.215m.


Antes de descender hablé con Asier.



_Asier, ¿te parece que les dejemos bajar y nosotros nos acerquemos hasta la cima? Está aquí mismo, ya ves.

_Como tú digas, Aita, pero yo creo que mejor que no. Aimar está cansado y se pueden perder, mejor que bajemos todos juntos.



PD: Éste es mi chico.

PD2: Un chocolate caliente y unos huevos revueltos recién hechos templaron nuestro espíritu algo más abajo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

La entrega de premios (o la recogida de).

Parecía que no iba a ser así pero ayer, antes de salir para recoger su premio de fotografía, Asier estaba bastante nervioso. Y Aimar no menos, porque podían tener también seleccionada una de sus fotografías (de la categoría infantil siempre suelen colgar una de cada niño en la exposición. Buena práctica). Familiares y amigos habían confirmado su asistencia al evento y acudimos prontos a coger sitio. Llegamos los primeros.

Nos paseamos por la exposición admirando la foto de un Asier que iba y venía con su amigo Aitor (también premiado) mientras que Pedro (padre del anterior y asimismo premiado) aupaba a Aimar para contemplar su recién encontrada obra seleccionada.


A la hora señalada comenzó la proyección y la entrega de premios. Asier seguía nervioso, la familia le arropaba, los amigos le animaban pero tenía una promesa que cumplir.



Y lo hizo.

PD: Rafa Nadal, tienes un duro competidor.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Retorno a los ochenta.

No es cuestión de volverse melancólico pero, ahora más que nunca, recuerdo la década de los ochenta. Fue hace muchos años, sí, pero quién puede olvidar esa sensación de correr sin cansarse, de subir las escaleras de tres en tres, de trotar en el monte,...

En mi caso, la década de los ochenta duró apenas ocho años.

PD:Es todo un placer volver a los ochenta.
PD2: 89,9 kg. , exactamente.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El premio (III).

Allá por el mes de septiembre celebramos con la s.f.g. el VIII Domingo fotográfico. Los temas, rojo, animales, balcones y puestos callejeros, amén de la foto de control, que no puntuaba. Este año, los pequeños descargaban sus fotos tras el concurso y no podían manipularlas con el ordenador. Trabajo doble. No solo había que encuadrar bien sino que los horizontes tenían que quedar rectos, algo que los mayores no conseguimos muchas veces.

Los resultados salieron hace tiempo en la web de la s.f.g. y aprovecho esta tribuna para comunicar que Asier ha ganado el primer premio en su categoría.


Así que ya sabéis, este viernes 14, a las 19:30, será la entrega de premios en los locales de la sociedad fotográfica. Estáis todos invitados al evento.

PD: Como no es la primera vez, ni la segunda, os doy por enterados del procedimiento: aplausos, gritos de ánimo y similares serán bienvenidos.

martes, 11 de diciembre de 2012

Saber renunciar.

El jueves subimos al teleférico de Fuente Dé con la intención de llegar hasta el collado de Los Horcados Rojos. Arriba, la nieve era profunda y blanda. La primera renuncia, la de los niños, que se quedaron con Nieves jugando en la estación del teleférico. La segunda, la de Adolfo, en la Horcadina de Covarrobres. Optó por volver sobre sus pasos, cediendo sus raquetas para que Rafa y yo continuáramos sin hundirnos; Ainhoa no parecía necesitarlas (al menos no tanto como nosotros). La tercera, la de los tres que quedábamos, en un lugar sin nombre donde, a la vista de la Cabaña Verónica y apoyados en una roca, disfrutamos del paisaje, la compañía y un termo de chocolate caliente. Ya de vuelta, comprobamos que la ruta del día siguiente, los Puertos de Áliva, no iba a ser posible. La cuarta renuncia del día.

El viernes planteamos una alternativa suave. Subir con los coches hasta el Portillón de Boquejón y descender hasta Mogrovejo. No pudo ser exactamente así. La nieve nos hizo dejar los coches mucho más abajo y el paseo se transformó en caminata (Distancia 12 km-Ascenso 470 m.-Descenso 890 m.). A mitad de camino, la niebla cerrada; la huella, borrada. Pospusimos la renuncia gracias al GPS y nos dimos quince minutos antes de tomar una decisión. Retomamos la huella antes de pasado el plazo; guardamos la renuncia en el bolsillo.




El sábado, buscamos, buscamos, buscamos, alquilamos raquetas, y nos dirigimos al Coriscao. El puerto de San Glorio fue el aparcamiento obligado dos kilómetros antes de lo previsto. Comenzamos a andar tarde. Tras algún paso delicado nos situamos a las tres cerca del pie de la montaña. Quedaban dos horas de luz. Renunciamos una vez más.

PD: Renunciar es elegir.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Calendario diciembre.

Diciembre, ya.

Es momento de recapitular sobre el año que termina y sobre lo que queremos hacer el que viene. Son tres años haciendo el calendario en la web, y alguno más para la familia y amigos. ¿Habrá ideas para el año que viene? ¿Encontraré los ánimos y la inspiración?



PD: Bah, seguro que sí.
PD2: Aunque nadie se lo descargue porque posiblemente los que lo fueran a hacer lo tengan ya en sus casas.
PD3: ¿No sería mejor publicarlo todo junto a comienzos del año? (Inquiero)

viernes, 30 de noviembre de 2012

Avances en métodos de adelgazamiento (II): Aprendiendo de la crisis.

Muchos me han preguntado por mi supuesto éxito frente a la báscula. Yo mismo estuve mucho tiempo queriendo perder peso y no podía; ansiaba bajar kilos y no había manera. Iluso de mí, estaba empleando los términos equivocados. Estando en periodo de crisis y con los vastos conocimientos adquiridos en telediarios y charlas de bar sobre macroeconomía y asuntos bancarios di con la solución.

Un día me percaté de algo obvio, lo que se pierde, se encuentra; y todo lo que baja, sube. Me refiero al conocido perfil de sierra ascendente que podemos admirar en la prima de riesgo actual. Un perfil que bien podría representar la gráfica de cualquiera que haya intentado perder peso a lo largo del tiempo. Había que buscar algo que no tuviera vuelta atrás. Y lo encontré: la hipoteca.

Allá por el 86, y con esa misma cifra en peso, comencé mi andadura universitaria en Bilbao. El alejamiento de la vida familiar (y de su menú) conllevó un desequilibrio importante en mi estado lo que me llevó a hipotecar mi salud, tomando prestados varios kilos. En un principio, pensaba devolverlos en verano pero, en su lugar, mi deuda aumentó. Curiosamente, y al contrario que las hipotecas habituales, los motivos del aumento fueron un interés decreciente y muy bajo así como unos ingresos claramente superiores a los gastos. Pero, al igual que las otras, el préstamo fue para muchos, muchos años.

Así pues, este verano, decidí cancelar la hipoteca. Negocié la deuda con Nieves, restringimos los ingresos, aumentamos los gastos, pusimos el interés por las nubes y, en fin, así están las cosas.

PD:Una vez cancelada, no pienso pedir otra ni loco.

martes, 27 de noviembre de 2012

El desafío.

Hay que remontarse al final del puente de diciembre del año pasado; a una comida en un restaurante de carretera; a una conversación de alto nivel calórico (que no acalorada); a un desafío; a una apuesta; a un "a que no hay...".

El guante fue lanzado por Ainhoa y Rafa, partidarios de Montignac, y recogido por Adolfo y un servidor, defensores de "la caloría es bella". La frase: "A que Adolfo y tú, no sois capaces de adelgazar veinte kilos entre los dos, de aquí al puente del año que viene" fue el detonante. Quizás fuera el flan con nata, tal vez el arroz con leche, puede que tuviéramos el índice glucémico por las nubes y no supiéramos lo que hacíamos. El caso es que, llegados a casa, nos pusimos a ello.

Aunque no inmediatamente.

Fue allá por junio cuando empecé en serio con la dieta y...  bueno, me saltaré lo superfluo. Llegaré a las últimas semanas, durante las cuales, Adolfo y yo, intercambiamos correos electrónicos con cierta asiduidad. Era un reto de equipo y cada cual aportaba lo que podía. Ninguno podía conseguirlo sin el otro. Y así, nació la sospecha: el resultado final se iba a dilucidar por gramos; por decenas, no por miles.

Este sábado nos citamos para el pesaje oficial en Bilbao. Dos métodos, dos filosofías, se daban cita para comprobar su eficacia. El sistema de Adolfo, partidario del clasicismo y su puedes-comer-cuanto-quieras-pero-que-sea-verdura-cocida, y el mío defensor a ultranza del conocido Nieves-lo-que-me-pongas-en-el-plato-me-lo-como-pero-no-dejes-a-la-vista-nada-más.

Según las normas, cada uno aportó su báscula. La banda sonora de Rocky sonaba cuando entramos en la sala; el momento era tenso. Cubierto con un halo de misterio y unas mallas de lycra, subimos al cadalso. Tras un primer momento de estupor y de un baile de números, los tres físicos y el ingeniero intervinientes optaron por apuntar las cifras para llevar a cabo la resta con decimales.

_Msmsmsms, menos dieciocho con cuatro y msmsmsmsm, menos uno con tres. Total, menos diecinueve con siete. ¡Habéis perdido!- dijo la contable oficial.
_¿Qué? ¿Cómo? ¡Espera, espera!-dije yo, mientras me dirigía a la habitación contigua.

Volví vestido y con la única prenda que llevaba hacía un momento ondeando en la mano. La deposité con cuidado en la balanza de precisión que habíamos traído de casa a tal efecto (bueno, la de la cocina). El resultado, ciento cincuenta gramos (y un pico).



Silencio.

_¿Qué?-dijo Rafa.
_Ciento cincuenta gramos de ropa, por dos, son trescientos. ¿no? ¿hemos ganado?.

La situación era cuando menos escalofriante. Un año, dos personas, un objetivo a alcanzar y era una báscula de mano la que dilucidaba si la apuesta se decantaba de un lado o de otro.

Demasiada tensión; lo dejamos en un empate.

PD: Y nos fuimos a conocer el nuevo Bilbao.
PD2: Y a comer, claro.




sábado, 17 de noviembre de 2012

Avances en métodos de adelgazamiento: La publicidad.

Durante la dura pugna por reducir la atracción mutua con la madre Tierra, no hay que olvidar la realización de instantáneas. En el futuro,y en caso de éxito, éstas pueden servir para ilustrar el método.




PD: Aún queda ponerle nombre (los raros ya están cogidos).

Nota aclaratoria: a mí se me olvidó hacer la foto. La primera soy yo al comienzo del régimen y la segunda, yo con quince kilos menos.

viernes, 16 de noviembre de 2012

BSS 48.

Así, con una abreviatura que cualquier adolescente leería como "Cuarenta y ocho besos", se anunciaba la Behobia-San Sebastián de dos mil doce. Pero el interés no procedía de una carrera en la que no pensaba participar sino en que Marc volvía este año. Y eso no me lo podía perder.

Que iba a correr lo indicaba en su blog pero lo que no esperaba era su llamada la víspera.

Tirurí, tirurí... tirurí, tirurí.
_¿Sí?
_¿Sergio?
_¿Sí?
_Soy Marc.
_¡Hombre, Marc! ¿Qué tal?
_Estoy en San Sebastián. Con Ander. Estamos en ....(biss biss)... en el Vallés, tomando algo. ¿Tú qué haces? ¿Te animas?
_Pues íbamos a salir, me pillas mal. Si te parece, mañana nos vemos.
_Sí, sí, te buscaré en el puente. Pasaré a las once y media (este año la salida era media hora antes de lo habitual).
_Vale, cuenta con ello.
_Bueno, a las once y treinta y tres, ya sabes. Ja, ja.

Y colgó sin saber que estaba mintiendo.

No habían salido de Behobia cuando busqué un sitio adecuado para las fotos. La suerte de hace unos años no se iba a repetir, con lo que no me quedaba más remedio que situarme en una zona lo más despejada posible. Encontré mi lugar junto a un arco hinchable, a cien metros de la meta. Dominaba la última curva y la pancarta de meta. Solo quedaba esperar que no se pusiera nadie delante sacando los brazos y me reventara la foto. No fue así.

Tras hora y media de lluvia intermitente, yo iba murmurando: "A la m... las fotos, fotos buenas, a la m... las fotos, fotos buenas,...", según la gente abría y cerraba los paraguas, cortándome la vista.

Pero los megáfonos anunciaron la llegada del primer corredor; y no era Marc. Le saqué unas fotos (que no tienen mayor interés), más que nada para probar enfoques y luces. Al poco Marc se asomó por la curva y empecé mi labor. Un repaso detallado de aquellas imágenes refleja el gran esfuerzo pero un instante después, enfilando la recta de meta, su semblante cambió, y fue acercándose a uno y otro lado de la carretera, chocando las manos con la gente que le aplaudía. Como una exhalación pasó frente a mí, los niños y Nieves, que habían venido para "hacer barrera" frente a los listillos que se me intentaban colar delante en el último momento.



Terminada su carrera, nos acercamos a la carpa por si podíamos sacarle unas fotos en el podio. Al llegar, nos encontramos con el resto de la familia que había acudido al evento: mujer, madre, hermana, cuñado, sobrinos,.... Gracias a la intervención de Mònica, aproveché el enchufe para colarme en la zona de entrega de medallas.

(A un paso de la cima, farola-garrote en mano)

El año pasado, Marc no obtuvo el resultado esperado. Quizás fue el calor, tal vez le vaya mejor un tiempo de perros, o puede que le faltaran los ánimos de su madre. Este año, estrena estado civil y, a buen seguro, Mercy habrá tenido algo que ver.

PD: Ya queda menos para la txapela.
PD2: Grande, Marc.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Números y cifras.

Y ya está; no hay más cifras; se acabó. A partir de ahora, todo será combinarlas e ir cumpliendo años.



Poco que decir; mucho por vivir.

 PD: Un agradecimiento especial a Aimar, por su decoración del pastel.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Insistiendo.

Marc, un segundo antes de proclamarse subcampeón de la Behobia-San Sebastián.



Tercero, segundo,... Se está ganando a pulso esa txapela.

PD: Curioso, los elementos adversos le son favorables.

Navajas.

_Aita, aita, ¿puedo coger esa navaja?- pregunta Aimar.
_¿Está abierta?
_Sí.
_Venga, vale, pero hazlo con cuidado, que se cierran rápido; no te vaya a pillar.
_¿Y puedo pasarle el dedo por el borde?
_Venga, también.


PD: Y hasta se la dejé meter en la boca, pero después de cocinarla.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Calendario noviembre.

No todas las flores tienen vivos colores, pero son bonitas.



PD: Aunque no les importe.
PD2: Las flores, para los vivos.

sábado, 27 de octubre de 2012

Rallyes clásicos.

Hoy, entre la lluvia, un rugido característico resuena por la carretera de Arriondas a Ribadesella. Un rugido que me trae recuerdos de Imanol, pero no en su faceta gastronómica sino en su gusto por los coches. Salimos protegidos por el paraguas; yo, pertrechado con la cámara. Curiosos, vemos cómo los participantes de la VI Edición del rallye Pre-68 Murua revolucionan su motor al comienzo de la recta, sueltan gas y aceleran todo lo que les da su corazón clásico. Es una competición de regularidad, así que tampoco mantienen mucho tiempo el pie en el pedal, pero sí lo suficiente como para levantar gritos infantiles correspondidos con toques de claxon.



PD: Y unas castañas asadas en la chimenea redondeando un día pasado por agua.

Inversiones.

Bonos basura, burbuja inmobiliaria, paraísos fiscales,... ¡Paparruchas!

Yo me quedo con una buena inversión térmica.



 PD:No olvide mencionarla en su próxima declaración (de intenciones).

viernes, 26 de octubre de 2012

Nichos ecológicos.

Cuando un nicho ecológico queda vacante, no lo hace por mucho tiempo.


Bienvenido, Tigre.

PD: Hasta siempre, Azulejos.

lunes, 22 de octubre de 2012

Elecciones.

Domingo por la mañana. Salimos los cuatro de casa. Llueve, mucho.

_Aita, ¿adónde vamos? - pregunta Asier.
_A votar, hijo.- le contesto.
_¿Otra vez?
_Sí, ésta es otra. La otra vez era para elegir el alcalde.
_¿Y por qué tantas veces?
_Bueno, no sé, pero ahora toca elegir otra cosa.
_¿Y por qué vamos siempre?
_Pues porque antes no se podía y ahora sí.
_¿No se podía?
_No, tus abuelos no pudieron votar hasta muy mayores (obvio otras "votaciones") y creo que hay que hacerlo.
_¿Y por qué no se podía?
_Porque había un hombre que decía lo que había que hacer y no dejaba escoger nada.
_¡Qué mandón!- dice Asier.
_¡Qué marimandón!- dice Aimar, atento.
_Pues podían espera a que se muriera y ya está.- sigue Asier.
_Bueno, la verdad, es que eso es lo que pasó.- le digo.
_Aita, ¿el voto es secreto?- continúa preguntando Asier.
_Sí.
_¿Y por qué tiene que ser secreto?

PD: Por la esencia del ser humano.


domingo, 21 de octubre de 2012

Viejos amigos, nuevos blogs.

Conozco a Rober desde esa época a la que nos referimos como "desde siempre". A Rober siempre le ha gustado la música y tiene una mujer cariñosa, una niña fantástica y una guitarra vieja. También tiene dos blogs. Uno desde hace casi un año, con sus canciones y las que le gustan; y otro reciente, con los cuentos que le cuenta a la luz de sus noches, Leire (aunque ahora duerme bien).

Incorporo a mi columna de Paseos matutinos el de los cuentos. Reconozco que, de los dos, es el que más miro.

PD: El de música también, Rober, pero... bueno, nos conocemos desde siempre ¿no?

sábado, 20 de octubre de 2012

Carambolas del destino.

Vagando por el facebook, "clic" y participé en un concurso de Izadi, la tienda de montaña. Sorteaban dos entradas para el Mendi tour 2012, el festival de cine de montaña organizado por el Club Vasco de Camping. En un primer momento, el premio recayó en una persona que no podía asistir y que lo cedió para que se volviera a sortear. Y así, por una carambola del destino, las dos entradas fueron a parar a Iñaki, el vecino de aquí al lado. Aproveché la ocasión para felicitarle y me correspondió con el ofrecimiento para usar su segunda entrada. Acepté gustoso.



Sorteo, recogida de entradas y proyección fueron todas el mismo día, pero no hubo problema y, algo antes de las siete y media, por fin nos conocíamos en persona y entrábamos en el teatro Principal dispuestos a ver los cuatro cortometrajes. Escogimos unas buenas butacas delanteras, próximas al pasillo exterior. Lo de buenas es por cómodas, no había otras, la sala estaba a rebosar.

Comenzó la proyección con Arditan, el retrato de un pastor, Enrike, en las faldas del Gorbea. Una vida dedicada a las ovejas y en la que la comodidad personal y familiar, queda pospuesta hasta sus años postreros. Seguimos con Línea continua,  relato de una cordada de padre e hijo, miembros de la familia Barmasse, con gran tradición como guías de montaña en el Cervino. Juntos afrontan, con éxito, uno de los últimos retos pendientes de los Alpes. Tras ella, llegó el turno a Cold. Denis Urubko, Simone Moro y Cory Richards, acometen la primera invernal al Gasherbrum 2. El título no deja lugar a dudas. Frío al comienzo de la escalada, frío durante el esfuerzo físico, frío dentro de los sacos y la tienda, frío en el campo base; creo que hasta la gente se ató las chaquetas en mitad de la proyección. Y terminamos con The swiss machine, donde Ueli Steck, con todos los récords de velocidad de ascensión imaginables, muestra una personalidad completamente alejada de la competición, entendida ésta como la superación de sus rivales. Ueli solo compite consigo mismo y verle correr, resbalar y volverse a enganchar en mitad de una pared es algo que impresiona.

Salimos contentos del cine, nos tomamos algo y charlamos un poco. Monte, rutas, niños, hablamos de todo eso y más. Y una pregunta. ¿Qué película de las cuatro elegiríamos para que vieran nuestros vástagos? La de Arditan, con el pastor Enrike ayudando a parir una oveja, dando leche a un cordero que no quería comer y sacrificando a otro con la misma naturalidad que quien se hace unas sopas de pan para desayunar (que también); la de padre e hijo jugándose la vida en pos de un reto imposible; la del frío eterno, con los tres protagonistas saliendo ilesos de una avalancha y viendo el rostro desencajado de Richards mientras Urubko y Moro siguen adelante sin más; o la del suizo metódico que tiene ocho meses de entrenamientos por delante perfectamente organizados día a día.

Iñaki pensaba que la del pastor, que los niños asumen mejor las cosas de la naturaleza. Yo también lo creo así.

PD: Y como tiene que ser, paso a Iñaki de los Paseos para conocer a Mi paseo matutino. Ya quedan menos blogueros que no conozco en persona. Todo se andará.

jueves, 18 de octubre de 2012

En Leitza quieren a los guipuzcoanos.

Este puente del Pilar culminamos lo que habíamos estado preparando los últimos meses. Pedaleamos con nuestros amigos, Adolfo, Ainhoa y Rafa, los veintisiete kilómetros que separan Andoain de Leitza; los treinta y dos de Leitza-Lekunberri-Leitza (aquí se nos unió Javi, quien añadió comienzo y final desde Andoain en el mismo día); y los mismos veintisiete de Leitza a Andoain, pero esta vez cuesta abajo. Asier llevaba su bici y demostró que no hay etapa imposible si la compañía es buena. Desde el comienzo anduvo escapado, bien con uno, bien con otro, y disfrutó de las dos ruedas como no puede disfrutarse andando en un parque urbano o en un bidegorri.

 ¡Viva el Leitzaran! ¡Viva el Plazaola!


(Bonita imagen de la cuadrilla escorada)

A causa de la lluvia, partimos de Andoain pasadas las dos de la tarde del viernes e hicimos noche en Leitza. El hostal Musunzar tiene unas bonitas habitaciones renovadas, con wifi y televisión en todas ellas, y un comedor abarrotado donde hay que reservar si quieres cenar. El menú es mejorable pero tampoco hay más sitios en el pueblo donde comer otra cosa que bocadillos. Y si los hay, no los encontramos.

Desayunamos en cafetería conocida donde preguntaron por nuestra procedencia.

(Relato de Nieves; yo estaba con los niños)

_¿De dónde sóis?- preguntó la panadera, cruasán en mano.
_La mitad de Bilbao y los otros de Donosti.-dijo Rafa.
_¡Ah, guipuzcoanos! Aquí queremos mucho a los guipuzcoanos. Sí.- respondió.

Salimos bien desayunados y nos dirigimos a la carnicería de Perurena. (Nuevamente, las notas son de  Nieves).

_¡Qué! ¿Venís a por setas?- soltó la carnicera a bocajarro, mientras afilaba un cuchillo que llegaba hasta Lekunberri (destino de ese día).
_No, no, venimos a andar en bici. Ayer vinimos desde Andoain.
_Es que la gente viene a por setas y coge un montón. Vienen hasta autobuses llenos desde Getxo solo para coger hongos. Yo no sé de eso pero el otro día una señora cogió catorce kilos y los vendía a quince euros, y eso son... No me parece bien. Hay que coger para comer, hombre, pero eso...
_Ya.
_Bueno, ¿qué queréis? ¿Esos niños son vuestros? Si queréis tengo chorizo de pamplona para los niños, pero si queréis chorizo bueno, tengo éste.-dijo la carnicera mientras se le dilataban las aletas de la nariz.

Nos llevamos "éste".

Nos pusimos en camino para la ruta estrella, pero no por distancia sino por el nerviosismo de cruzar el túnel de Huitzi. El año pasado, la humedad, la niebla, el frío y la oscuridad lo convirtieron en el tramo más duro. Con Asier "por su cuenta" teníamos las lógicas dudas.

Pero no fue así.

El túnel se encuentra totalmente habilitado. La iluminación es completa, haciendo innecesarias las frontales, y ya no hacía tanto frío ni viento con en septiembre pasado. Una pena.



(agua sigue habiendo en el túnel; y estalactitas en formación)

La lluvia fue la protagonista al comienzo y al final del puente, pero nos respetó el resto del tiempo. Bueno, más o menos, que ya estamos en otoño.

PD: Las notas de Nieves han sido ligeramente dramatizadas en pos del interés del relato.
PD2: Los embutidos de Perurena son impresionantes. Lástima que no pudiéramos coger una chuleta.
PD3: Me acordé del EGR. Ahora tiene un nuevo competidor, el egr (el getxotarra robasetas).


domingo, 7 de octubre de 2012

Cultura general.

No es una adivinanza sino una pregunta de cultura general. ¿A qué árbol está subido Asier?



Podéis fijaros en las hojas, en las ramas... bueno, en poco más.

Pista 1: No es un árbol muy alto.
Pista 2: La foto es de este sábado.
Pista 3: Atentos al gesto de la mano.

PD: ¡Viva el otoño!
PD2: Esa era otra pista para el Google.

martes, 2 de octubre de 2012

Ofertas culinarias.

No sé si es una oferta no apta para vampiros o es carísima y te la clavan. Ahora bien, esa madre brincando de alegría por la vuelta al cole de sus hijos...



PD: El ensartamiento vampírico es erróneo, tendría que haber sido en el lado izquierdo.
PD2: Nosotros no compramos, por si las galletas llevan ajo.

lunes, 1 de octubre de 2012

Calendario Octubre.

En octubre, el Sol ya no está en el cielo, se queda escondido en las hojas de los árboles.


Pd: Se intuye mal año para las castañas.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Un día cualquiera.

De vuelta a casa.


PD: Foto Asier.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

The loaf (in a box).

The loaf es ...


... buen pan, buenas galletas, gente maja, un ambiente sin prisas, una buena idea,...

Hace unos meses, unos conocidos montaron The loaf (in a box) en unos contenedores frente a la Estación del Norte. Asier y yo vimos cómo los descargaban si saber lo que era.  Sin embargo, al volver a casa, un mensaje saltó en mi buzón; me invitaban a pasarme por allí. Era Andoni Munduate, responsable de mil y una aventuras gastronómicas. La idea se gestaba como una panadería temporal en la que el PAN, con mayúsculas, sería el protagonista. Pero un pan sin prisas, un pan con sus tiempos de fermentación, su masa madre y sus caprichos. Hoy hacían un tipo de pan, mañana otro, las galletas cambiaban cada día,... Desde el mostrador, Andoni, Xabier (su compañero de mil batallas), o quien fuera, respondían con una sonrisa a las preguntas de la gente que, intrigada por el montaje, pasaba por allí.

The loaf cierra este domingo. Aún quedan unos días por si os queréis pasar a probar algo. No sé qué pan tocará, ni qué galletas, pizza o similar tendrán preparado. Sólo sé que todo está bueno aunque, quizás, el pan de masa madre pura sea algo excesivo; mejor el Classic, con algo de mezcla.

PD: Hoy ha sido pan Classic (masa madre y un poco de levadura), galletas de chocolate con piñones y focaccia.

martes, 25 de septiembre de 2012

Publicidad engañosa (pero que no funciona).

Noche del viernes:
Un todo terreno rojo inunda la pantalla del televisor. Aimar gira la cabeza y se queda embobado; es un coche y además rojo, normal. El nuevo phiat frimon luce impresionante mientras sube por la montaña con su 4x4 automático, la encantadora pareja de campistas se calienta con un fuego de los que saldrán en portada del telediario, el niño sonríe que deslumbra y la pantalla del GPS les guía camino del Kangchenjunga.

_Ama, mejor unas botas que un coche. ¿Verdad?

Tarde del lunes:
Autopublicidad de la cadena eneryi. Fulanito funambulista se balancea sobre un cable a tropecientos metros de altura.

_"¡Un héroe!", "¡Desafío al peligro"! ... - le alaba la tele.
_Menudo tonto- dice Asier.

PD: Aviso a los publicistas: ya podéis espabilar que las nuevas generaciones vienen más listas que la nuestra.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Vía verde del Bidasoa.

Este año, la llegada del otoño nos pilló pedaleando. Lo que iba a ser un sábado sin un plan definido se convirtió, gracias a nuestros amigos de Bilbao, en un retorno al pasado pospuesto demasiado tiempo.


Fue allá por el dos mil ocho, en la segunda entrada del blog, cuando empecé a escribir nuestras aventuras. Y la primera fue precisamente sobre el estreno frustrado de realizar la ruta del tren txikito en el dos mil siete.

Ahora las cosas, amén de nosotros, han cambiado. La ruta ya no comienza en Bera de Bidasoa, sino que hay construido un bidegorri desde Behobia, lo que añade doce kilómetros al desafío. Y en Behobia quedamos, Adolfo, Ainhoa y Rafa, y sus amigos Loli (con quien compartimos ruta el año pasado), Javi y Julio.

El inicio, junto al río, ya nos mostró que el concepto de vía acondicionada está sujeto a diferentes interpretaciones y enseguida comenzamos a rodar sobre tierra prensada/desprensada y grava. Creía que Aimar era quien más sufriría en los baches pero sus ¡yuju! no parecían estar acordes con dicha impresión.

Andando siempre junto a la carretera, llegamos al parque de Bera. Allí el pelotón decidió escindirse. La sección vizcaína (salvedad de Nieves), pretendía llegar hasta Santesteban, a unos cuarenta kilómetros de la salida. Esa era una distancia para la que estábamos preparados... si no había que volver. Sin embargo, ida y vuelta, se nos presentaba como un recorrido demasiado lejano para nuestras expectativas, que incluían, jugar en el parque, coger moras, ver sapos y comer junto al río. También consideramos otro aspecto de la situación. En la anterior ruta por el Leizarán, todo el camino es de subida, de manera que, cuando te cansas, das media vuelta y vuelves cuesta abajo. Aquí, el camino sube y baja, con ligera pendiente algunas veces, pero no tan marcada. Así, lo que sufres al ir, lo sufres al volver. Esto es peligroso porque si te desfondas en la ida, no te quedarán fuerzas para la vuelta. Y eso es algo que no queríamos, claro.

Y así, con el grupo dividido entre los cazadores (de kilómetros) y los recolectores (de moras), seguimos camino. Cruzamos la carretera general con gran paciencia y cuidado (sobre todo, paciencia; sobre todo, cuidado), y estuvimos cambiando piñones hasta que el cuenta-kilómetros marcó los veintiuno; máxima distancia de ida hasta la fecha. Era la hora de comer y anduvimos otros cinco kilómetros más, atentos a cualquier lugar propicio para descansar. Y lo encontramos pasado un túnel.

_Ñam, ñam.- dijo Asier a su bocadillo.
_Ñam, ñam.- dijo Aimar al suyo.
_Ñam, ñam.- dije yo al mío.
_Glu, glu.- dijo Nieves a su cantimplora.

Hablamos con la cabeza del pelotón y estaban cerca de Santesteban. Tal vez nos reuniríamos a la vuelta. No fue así. Las necesidades de hidratación les retuvieron demasiado al final de la ruta y, cuando volvieron a ponerse en marcha, nosotros ya llevabamos un tiempo de regreso.

Atentos a las moras y a la ruta, con el sol poniéndose sobre el bosque, un repecho nos deparó una imagen inesperada.


De lado a lado del camino, cientos de hilos de telaraña unían los árboles de uno y otro extremo. Eran los hilos que las arañas recién nacidas emplean para volar fuera del nido y alejarse de él. No parecían haber ido muy lejos.

Aún quedaban dos horas de luz cuando llegamos a la meta.


Y desde ella, en quince minutos cerramos la etapa. El ahora grupo perseguidor, se mantenía a nueve kilómetros del final, con lo que decidimos recoger y regresar a casa, donde una merecida ducha y una cena familiar nos esperaban.

PD: Ducha y cena fueron recibidas con idéntica satisfacción.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Desde hace cuarenta y cuatro años.

Hoy hago recuento y compruebo que tengo y conservo unas pocas cosas que han estado conmigo desde hace cuarenta y cuatro años:

mis padres, mis hermanos (los mayores, que el pequeño vino más tarde), algunas de las células de mis ojos, bastantes de mis neuronas (aunque no sé cuántas); el gesto de mi sonrisa (dicen), unos patucos, mis berrinches, la cicatriz de mi ombligo.

Bonito bagaje para un capicúa.

Pd: Seguro que me olvido de algo. Será por las neuronas esas que faltan.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Reflexiones de verano.

Entramos en la última semana del verano. Aún quedan siete días, pero es momento de reflexionar, de hacer balance, de recapacitar si hemos aprovechado o no la estación más luminosa del año.

Hemos recorrido montes, vivaqueadoido al cine, amortizado los bañadores en playas y piscinas naturales,  disfrutado de un viaje de descubrimiento, pateado nuestro valle favorito, andado en bici por el Leitzaran, disfrutado de la visita de amigos, ganado premios en los camellitos corredores, comprendido el sentido de la vida,...



Otras cosas, clásicos de antaño, se han caído de las actividades de este año, como las visitas al gabarrón en marea alta y baja. Ya sólo han sido en marea baja y media. No importa, ya buscaremos otros retos. Al fin y al cabo, hay otros Annapurnas en la vida de los hombres.

PD: Que decía aquel.

martes, 11 de septiembre de 2012

Cifras y números.

 Iñaki Ochoa de Olza, ya comentaba la arbitrariedad de las cimas de ocho mil metros. Hablaba Iñaki de la famosa barra de platino e iridio, depositada en la oficina de pesas y medidas de París, que definía (hasta 1960) la longitud de un metro. Esa medida era la que dejaba fuera del escenario montañas muy hermosas por no cumplir las arbitrarias condiciones impuestas por el Hombre.

Algo similar ocurre con la definición de kilogramo. Esta vez no es una barra, sino un tocho del mismo material y depositado, supongo, cerca del anterior. Esta segunda arbitrariedad es la que da lugar a la representación numérica de nuestro peso corporal a través de básculas y balanzas, y la que crea barreras psicológicas difíciles pero gratificantes de superar.

PD: Desde hace una semana, soy el flamante poseedor de un cuerpo cuyo peso, en el sistema internacional, se expresa con un número de dos cifras y no tres.

PD2: Y bajando.

martes, 4 de septiembre de 2012

Dos caminan juntos.

Hoy, Aimar ha comenzado sus clases de Judo. Por la mañana, recién levantado, ya quiso vestirse el judogi, pero su hermano le tranquilizó. En un alarde matemático le dijo:

 _Tranquilo, Aimar, que aún quedan nueve horas y cincuenta minutos.

 Y diez horas menos diez minutos después, le acompañábamos a su primer paseo por el camino de la suavidad.


PD: Y no camina solo.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Hasta la frontera.

Este pasado sábado, estrenamos septiembre con una clásica ciclista, el camino del Plazaola. Ya son varias las veces que la hemos recorrido, la última hasta Lekunberri con nuestros amigos de Bilbao. Y era esa precisamente la excusa para que fuera solo con Asier. Este año pretendemos volver a hacer rutas de varios días con ellos y nos pareció una buena forma de comprobar cómo se desenvolvía por caminos no asfaltados; en la ciudad ya devora bidegorris. Precisamente, Nieves y Aimar se quedaron pedaleando por la ciudad.

Estrenábamos portabicicletas para la nueva del equipo y, por fortuna, no dio ningún problema, más allá del consabido levantamiento a pulso hasta el techo del todoterreno, con posterior equilibrado angustioso antes del amarre; esta vez no había ayuda externa.

Las campanas de Andoain nos dieron la salida a las diez y dos minutos (hay que poner en hora ese reloj, Señor párroco) y enseguida nos enfrentamos a la primera de las rampas. Fue de tanteo. Al intentar cambiar de plato, Asier no lo consiguió y, aunque redujo los piñones lo que pudo, quedó clavado antes de meterse en una zanja. Los cambios se accionan con un puño giratorio. Donde la compramos lo anuncian como un cambio suave pero a lo que se deben referir es al tacto del manillar porque para que entre uno de los platos hay que hacer una fuerza de XXXX; los piñones van mejor. Subsanado el problema continuamos el camino. Asier fue alternando las marchas adaptándose a la ruta hasta que hubo que cambiar al plato pequeño y paramos. La pendiente es suave, pero no perdona.

Nos cruzamos con mucha gente. A algunos les adelantamos, otros nos adelantaron. No teníamos una meta clara. La idea era, como he dicho, ver cómo se desenvolvía en terreno menos cómodo. Sin embargo, los kilómetros iban cayendo, el paisaje no se prestaba a fijarse en el cansancio. Llegados a la presa de Inturia aprovechamos para parar a tomar un chocolate, descansar y hacer unas fotos que tal vez no podamos volver a repetir. Seguimos dandole a los pedales más animados.

El tiempo pasaba y no llevábamos mas que un pequeño bocadillo en la bolsa. En el kilómetro catorce nos detuvimos a reflexionar.

_¿Llegamos hasta la muga, Asier?
_¿Dónde está eso, aita?
_Donde paramos la primera vez con el carrito y con Aimar.
_¿En el pueblo?
_No, algo antes. ¿Cómo vas?
_Bien. Vale. Seguimos.

Los últimos kilómetros costaron algo más. Las fuerzas y la alegría ya no era las mismas que al comienzo, pero los esforzados de la ruta dimos sentido al sobrenombre y llegamos hasta la frontera con Navarra a las dos de la tarde.

(Un Km. O más bonito que el de la Puerta del Sol)

Para nuestra sorpresa y regocijo encontramos en la bolsa, amén del bocadillo, dos magdalenas con algo más de chocolate que nos supieron a gloria.

La vuelta fue un darle al freno para no brincar más de lo necesario y no superar un límite de velocidad que no declararé.

PD: A los que adelantamos iban todos andando, pero ese no es nuestro problema.
PD2: Imprescindibles las frontales, para ver y que te vean en los túneles.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Calendario septiembre.

Amanece Septiembre.


PD: Grandes cosas nos esperan.

viernes, 31 de agosto de 2012

¡Piratas!

Ojo, spóiler.

Este jueves, volvimos al cine. Después del fracaso de Prometheus queríamos ir sobre seguro y fuimos a ver ¡Piratas! Aunque venía auspiciada por Sony, los creadores eran los mismos que hicieron Chicken Run y la fantástica serie de Wallace y Gromit, aunque... ¿qué os ha pasado, chicos?

Partamos del hecho de que no existe un género que abarque todas las películas de dibujos animados (ahora animación) para niños. Las hay de varios tipos. Algunas únicamente divierten y tienen acción a raudales de principio a fin, con una sucesión de escenas unidas por los pelos pero que cumplen perfectamente su cometido (léase, Cars 2); otras tienen un guión firme que las respalda y que, amén de entretener, tienen un trasfondo educativo, generalmente de valores morales (por ejemplo, El rey León); también las hay que, bajo una apariencia de película para público infantil, tienen una doble lectura hacia el público adulto que suele acompañar a sus vástagos y que merecen un puesto entre los clásicos (verbigracia, UP); y están las películas para olvidar, como la que titula este post.

Que lo mejor de la película sean los bailes de los ratones de los créditos y que tu hijo mayor te diga que le faltaba acción, son dos puntos a considerar.



Ciertamente, el título es el que es y, como tal, esperábamos una película de dibujos animados de piratas, pero no. Sí, hay piratas pero, en cualquier película del género que se precie, tiene que haber hay un malo muy malo, es decir, un malo-malo, y la Reina Victoria de Inglaterra no llega a serlo. La trama se disipa y va de un lado a otro sin profundizar en ningún momento. Y bien que podían haberlo hecho. Las islas piratas o el Londres Victoriano, se prestan perfectamente a ello pero, lo dicho, la película va de un lado a otro sin más. Los personajes son divertidos, pero tal vez sean demasiados. Lo mismo que no hay un malo-malo, tampoco hay un secundario importante. Lo intentan, pero no lo consiguen. También hay en los diálogos sutiles referencias picantes sobre las indumentarias de las nativas de los mares del sur, los escotes de las londinenses o las curvas de las mujeres que los niños no entienden y que los adultos no necesitamos. Tampoco es que sea todo malo. Hay alguna que otra persecución que merece la pena y una cierta lección moral que podría resumirse en el refrán: "Gloria vana, florece y no grana". Pero no mucho más y, sobre todo, habiendo como hay más oferta que nunca en las salas.

En fin, en el blog de al lado nos han recomendado Brave, pero una chica que maneja un arco, por muy pelirroja y rebelde que parezca, no atrae al público masculino de seis a ocho años. No al menos compartiendo cartel con Tadeo Jones, nuestro próximo objetivo, que se estrena hoy y que no sé cuándo iremos a ver.

PD: Las palomitas volvieron a triunfar.
PD2: Días antes, los muchachos fueron a ver Madagascar 3 con su Tía madrina, y volvieron muy contentos. Por lo que cuentan, entra en el grupo de Cars 2.

martes, 28 de agosto de 2012

Prometheus y no cumplir.

El sábado, los muchachos dormían en casa de los abuelos, así que tocaba noche clasificada "C": cena y cine.

_Veamos-dije yo, mirando la cartelera. Ice Age 4, Madagascar 3, Piratas, Brave,... (dibujos, dibujos, dibujos, dibujos,...)
_¿Hay algo más?- preguntó Nieves.
_¿Prometheus?- contesté.
_¿De qué va?
_Ni idea. Parece de ciencia ficción y el tráiler de la tele no estaba mal.
_La que tú digas.

Así que la culpa fue toda mía.

Aviso, esto está lleno de spolier, de manera que si sigues es bajo tu responsabilidad. Y dicho esto, al tema.

Comienza la película bien, muy bien. Con una escena misteriosa de un planeta salvaje, una nave espacial y un humanoide extraterrestre inmolándose o algo así. Y ya. El resto es un ir cogiendo ideas de las películas de Alien e ir colocandolas poco a poco. Cierto que la película se presenta como una especie de precuela de dicha saga, pero una cosa es recrear la esencia y otra que haya una pareja opuesta-torpe-jocosa (que sabes que van a durar dos telediarios en cuanto bajen de la nave), que la protagonista quede embarazada, o que al androide de turno le arranquen la cabeza y siga siendo funcional. ¿No había ideas nuevas?

Salva los muebles algún que otro guiño acertado a la película original, como la explicación del origen del misterioso navegante con el pecho estallado de Alien, el octavo pasajero; y el detalle gracioso, de una máquina de millones de dólares, capaz de operar automáticamente, pero que está diseñada solo para hombres. Poco más.

PD: La próxima será Piratas. Seguro que no defrauda.
PD2: Cuando fui a verla, no sabía que era la precuela de Alien, pero sí que el director era Ridley Scott, así que no tengo excusa.

domingo, 26 de agosto de 2012

Reflexiones mirando al mar.

Para los japoneses, ¿los chinos son occidentales y los americanos orientales?

PD: Los europeos no cambiamos, creo.

martes, 21 de agosto de 2012

Visitas veraniegas.

El miércoles, quince de agosto, recibimos la visita de nuestros amigos Adolfo, Ainhoa y Rafa. Llevábamos un tiempo planeandola, con lo que el día nublado no nos importó demasiado y nos acercamos hasta la playa. En el camino chispeó ligeramente pero, al fin y al cabo, nos íbamos a meter en el agua, con lo que lo de mojarse estaba asumido.

 Hacía unos días que había sido el "desembarco pirata", fiesta organizada por la juventud donostiarra (entendida "juventud" en su amplio margen de edades). El evento consiste en ir desde el muelle hasta la playa en cualquier engendro flotante y, si se puede, mojar a los de al lado. Los artefactos están construidos con todo menos con maderas nobles, y se retiran al terminar la invasión. Bueno, casi todos. La marea trajo de vuelta un remo artesanal que nadie recogió. Quizás por las dudas, no fuera a ser algún tipo de obra abstracta de gran valor y un profundo significado oculto. ¿Tal vez la representación física de la expresión: "Vete a barrer la playa"?


Terminamos la tarde visitando las ferias y ganando un premio con "los camellitos corredores".

PD: Un balón de rugby, a más señas.

viernes, 17 de agosto de 2012

Cuando se disipa la niebla.

Pasada la medianoche, un ruido me despertó. El viento seguía soplando con fuerza por encima nuestro y era de asustar. Por fortuna, no había cambiado de dirección y continuábamos resguardados por las piedras y arbustos. Volví a dormirme.

Habían pasado un par de horas cuando me desperté de nuevo. El viento casi se había calmado y aproveché a salir. Mirando hacia el noreste reconocí entre las nubes altas la constelación de Cassiopea así como el halo de la Luna, pero ni rastro de la lluvia de estrellas. Cerré las cremalleras y volví al calor del saco.

Soñé que estábamos en un pueblo de los pirineos y las campanas de la iglesia no paraban de repicar. Abrí el ojo y el oído para darme cuenta de que eran los cencerros de las ovejas. Ya eran casi las seis de la mañana y andaban desayunando cerca nuestro. Me calcé las botas y salí.


La mañana era fresca, casi fría, y aún quedaba alguna nube sobre el Ganbo, pero se intuía que el día iba a mejorar. No había prisa. Sin la niebla, pude darme cuenta del lugar donde habíamos plantado la tienda. Estábamos cerca de un camino por donde pasaba el rebaño y de otro por donde habíamos venido el día anterior. Era un buen sitio.

Aún esperé un rato antes de ver si Asier se despertaba. ¡Cómo duerme el bendito en el monte! A eso de las siete empezamos a recoger. Nuestras vecinas, las ovejas, se empezaron a poner nerviosas. De pronto, un perro pastor salió de entre los arbustos. El casero iba detrás.

_Egun on.- dijo él.
_Egun on.- dijimos nosotros.

Y no pareció extrañarse tanto de nuestra presencia como nosotros de la suya.

Desayunamos y terminamos de recoger. En unos minutos de marcha encontramos el cruce del día anterior y el camino que llevaba a Errenaga.



Con luz, las cosas se ven de otra forma y las distancias se acortan. Ya había salido el sol y cambiamos chaquetas por camisetas. Empezamos a cruzarnos con montañeros; algunos subían andando, otros volvían corriendo. Llegamos a los refugios a las once. Ya se oía la música de la romería y una pequeña multitud rodeaba la ermita. En comparación con lo que llevaban, nuestras mochilas, con su volumen y el aislante encima, parecían llamar la atención. De pronto, un olor; El olor.

_¡Aita, hay txistorra!- dijo Asier.
_¿Cogemos un pintxo?.- dije yo, localizando el puesto.
_Vale.- contestó, y se acercó a pedir.

Y así, bocadillo en mano (¿quién dijo pintxo?), seguimos nuestro camino cruzándonos cada vez con más gente y algún amigo.

Una vez más, no vimos la lluvia de estrellas; la niebla nos cayó encima; las temperaturas bajaron mucho; sopló un fuerte viento toda la tarde y noche; no conseguimos hacer ninguna cima, ni siquiera verla; pero, ¿a quién le importaba? A nosotros, no. No a nosotros.

Cuando llegamos a casa, a Asier le brillaban los ojos.

PD: En esta ocasión, utilizamos todos los porsiacaso que llevábamos en las mochilas: jersey, abrigo, camisetas térmicas,... Bueno, casi, salvo el botiquín y los chubasqueros.
PD2: Gran día.
PD3: El agua, bien. Sobró comida.
PD4: No tengo el olfato tan fino: era chorizo, no txistorra.

jueves, 16 de agosto de 2012

Cuando el viento arrecia.

Habíamos pasado lo peor, aunque aún no lo sabíamos. Estábamos en un sendero marcado, nos llevaba en buena dirección, teníamos la tienda y los sacos en la mochila, ropa de abrigo, agua, comida... ¿qué más se podía pedir? Buscar donde dejar todo eso de una santa vez.

Seguía sin verse gran cosa, no más de tres o cuatro metros y, desde luego, nada de la ladera donde sabíamos que había algo de vegetación. Era la zona más resguardada y hacia ella nos dirigíamos. Al tiempo, llegamos al cruce y cambiamos de pendiente. Ya estábamos más tranquilos y las urgencias se tornaron en remilgos. Íbamos encontrando lugares más o menos adecuados pero siempre queríamos más. "Demasiadas piedras", "demasiado expuesto", "muy bacheado",... Estábamos descendiendo demasiado y decidí que el próximo claro sería el definitivo. Acertamos.

Era una zona no muy ancha, con poca pendiente y piedras superficiales que apartamos sin problemas. Una barrera de bloques de caliza y grandes arbustos nos protegerían del viento. Únicamente un gran cardo puntiagudo molestaba un poco, pero lo convertimos en esquejes y lo trasplantamos con cuidado (para nosotros) lejos de allí.

Montamos la tienda en precario. Las rachas de viento casi nos la arrancan de las manos pero conseguimos clavarla y nos metimos dentro. Ya estábamos instalados y la tensión se relajó, dejando paso al cansancio acumulado. Bueno, en mi caso, porque Asier sacó enseguida la baraja de cartas para echar unas partidillas. Nos organizamos un poco y esperamos a que amainara el vendaval.



Unas manos después, salimos a tensar la tienda y enganchar los vientos. Aún era temprano para el horario urbano pero en el monte hay que hacer todo lo importante antes de que anochezca. La niebla se había convertido en una nube anclada unos metros por encima nuestro, de la que se desprendían jirones de vez en cuando. El viento no cesaba.



Salimos y subimos un trecho hasta tener cobertura. Llamamos al campo base.

_Ama, esto es increíble- dijo Asier; y continuó durante un buen rato contando alguna de las batallitas del día, que yo tuve que matizar por el bien común.

Hacía demasiado viento como para cenar tranquilos y tampoco había un buen lugar donde aposentar nuestros reales. Calentamos la cena al abrigo de un pedrusco, comimos y volvimos a la tienda.

Entiendo el aburrimiento de las expediciones al Himalaya cuando esperan una ventana de buen tiempo o cuando tienen que permanecer en sus tiendas por la tormenta, pero debe ser porque Asier no va con ellos. Cartas, planes, historias,... antes de que nos diéramos cuenta ya había anochecido. Preparamos las cosas para el día siguiente y cerramos las cremalleras de los sacos. Todavía quedaban un par de cuentos por contar pero a Asier pronto le venció el sueño. Yo lo tuve algo peor. El viento arreciaba y se oía con fuerza por encima de la tienda. Sin embargo, estaba muy bien situada al socaire y casi ni se movía. También quedaba el hecho de pensar qué tiempo haría al día siguiente, pero descarté buscarme más problemas.

"Ya lo pensaré mañana", me dije. Y me dormí pensando en Scarlett y Rhett Butler.

PD: Una radio para oir las noticias meteorológicas también ayudó a conciliar el sueño.


miércoles, 15 de agosto de 2012

Ladridos en la niebla.

Salimos de Errenaga con las cantimploras llenas y el ánimo dispuesto. El día pintaba de azul, aunque alguna que otra nube alta asomaba en el cielo. Comenzamos a descender. Siguiendo los consejos recibidos, queríamos llegar hasta la fuente-abrevadero de Pardeluts, cargar agua y luego hacer cumbre en Ganbo; posteriormente, bajar y acampar frente al Pardarri, donde el año pasado. La lluvia de estrellas cerraría la jornada.

Llegando a Perileku nos entretuvimos con los menhires, cromlech y dólmenes, pasando por el poste indicador. Llevábamos buen ritmo (fácil cuesta abajo), y nos encaminamos al siguiente hito: la imagen de la Vírgen en la piedra (Ama Birjinaren Harria). Teníamos una vaga referencia de su ubicación, aunque no tuvimos problema para encontrarla. Asier le colocó una flor.



Pero algo no marchaba bien. Poco a poco, el cielo se empezaba a cubrir de nubes grises, y el viento comenzaba a soplar fuerte. Al rato, la niebla avanzó desde el NW. Mal asunto.

Llegamos a las bordas que indicaban el ascenso al collado de Lizaso, entre Ganbo y Pardarri. Estábamos seguros de que eran las correctas, los ladridos de los perros así lo delataban. La temperatura había descendido significativamente y nuestras reservas de agua se mantenían casi intactas. Así pues, aunque teníamos la fuente a un paso, no nos acercamos hasta Pardeluts y decidimos enfrentarnos a la cuesta cuanto antes. La niebla impedía ver las cimas, pero un golpe de viento despejó lo suficiente para que me diera tiempo a hacer dos cosas. La primera, tomar una referencia de adónde y por dónde queríamos ir, ya que no había sendero marcado, y la segunda, acordarme de aquel gesto de la mano de Josean indicando la pendiente que nos tocaba subir.

La hora era buena, teníamos tiempo. Sin embargo, sabía que la niebla había venido para quedarse y que, llegados al collado, la cosa no tenía visos de mejorar. Es más, en la vertiente contraria posiblemente sería peor. Tendríamos que encontrar el sendero que lleva de nuevo a Errenaga y buscar refugio en la zona de arbustos, más baja y protegida. Encontrar el lugar de acampada del año pasado iba a ser imposible.

Nos tomamos el ascenso con seriedad. Hacía bastante viento pero no llovía, aunque era muy probable que lo hiciera, y no queríamos que nos pillara una tormenta allí arriba. Hicimos los doscientos metros de desnivel en un tiempo récord (la primera vez siempre es la mejor marca) y, efectivamente, la ladera opuesta nos deparó lo esperado: más niebla.

Nuestras esperanzas estaban depositadas en encontrar el camino y descender. Muy posiblemente, más abajo la niebla fuera menos densa. Nos pusimos a ello y encontramos una tenue huella. Sin embargo, pronto intuimos que nos dirigía a la cima del Pardarri. "Nada de cumbres hoy", pensé, y retrocedimos. Al rato encontramos un cruce y tomamos el sendero correcto. De inicio no era muy definido pero, tras unos metros de descenso, empalmamos con una preciosa autopista de marcas blancas y amarillas que nos dio vía libre hasta una zona más protegida.

Sólo quedaba buscar un lugar resguardado donde montar la tienda, y algo me decía que no iba a ser fácil.

PD: Si nos tomamos en serio la subida al collado que no hay ni fotos.

martes, 14 de agosto de 2012

En camino.

El sábado, once de agosto, Asier y yo salimos, ya entrada la mañana, rumbo al Guardetxe de Aralar. Llegados a Lekunberri hicimos nuestra habitual parada en la panadería Galburu.

_Egun on, ¿éste es el bizcocho de nueces?- dije, señalando con intencionada indiferencia una estantería con tres hermosos bizcochos apoyados sobre la foto de una nuez.
_Pues no, son de pasas.- contestó la dueña. Hace tiempo que no hacía y hoy he hecho. Son todos de pasas.
_Bueno, pues éste.- dije, y cogí el más dorado.

Cumplió las expectativas, aunque prefiero el de nueces.

Comenzamos a caminar poco antes del mediodía, pero enseguida vimos que algo no iba bien. Hay una máxima en la montaña: "Si llevas una mochila grande, la llenarás". Este año, Asier llevaba su nueva mochila de 30 litros, y yo, la mía, de 55+10. La selección de material la habíamos hecho siguiendo los criterios del año pasado, minimalistas aunque aseguradores pero... las mochilas mismas pesaban más, uno y uno y medio kilos más; la nueva tienda de campaña, otro kilo por encima de la tipo tubo; otro kilo más de agua, y otro medio de cosas que cabían en los bolsillos laterales (benditos o malditos, según). Pero ese no era el problema. En mi caso, el total soportado por mis pies, contando peso corporal y mochilero, era inferior al del año pasado (cosas del régimen), y ese kilo y medio más de Asier, tampoco suponía un exceso, contando que el chaval ha crecido. El inconveniente surgía cuando le ceñía la mochila y no terminaba de ajustar. ¿Cómo podía ser? La habíamos probado y comprobado, en la tienda y en casa, y siempre había ido bien. El caso es que lo habíamos hecho sin peso y con un jersey y, ahora, estaba cargada y Asier llevaba una camiseta. El problema no fue a mayores. Es un modelo que se adapta al crecimiento del niño, con lo que se la quité y ajusté la altura de las hombreras. Ya podíamos seguir.


Llegamos rápido a Pagomari y comimos unos bollos con chocolate. Aunque hacía bastante, este año no apretaba tanto el calor como el pasado, y el chocolate mantenía cierta estructura sin llegar a fundirse del todo. Continuamos hasta los refugios de Errenaga y nos adelantó un camión lleno de gente y latas de cerveza. Entonces caí en la cuenta de que el domingo era la romería hasta Igaratza; nos cruzaríamos con un buen montón de gente a la vuelta. En Errenaga comimos el bocadillo y llenamos las cantimploras. También aprovechamos para refrescarnos demostrando, Asier, su capacidad de autosuficiencia.



Una vez más nos íbamos a adentrar en terreno desconocido. La verdadera aventura comenzaba aquí y no iba a ser, ni mucho menos, lo que nos esperábamos.

PD: Aunque íbamos preparados.

lunes, 13 de agosto de 2012

La importancia del agua.

Llegaba el día. La lluvia de estrellas de las Perséidas nos traía a la memoria la hermosa experiencia del año pasado, y ansiábamos repetir. Las altas temperaturas de los días anteriores nos preocupaban y temíamos por el abastecimiento de agua. La web, los mapas y los libros no son buenos consejeros en cuanto al estado actual de las fuentes, así que consultamos con nuestro guía preferido, quien había estado hacía poco por la zona. La cita se concretó en el lugar de costumbre.

Y allí estaban, Josean, Ángel e Imanol, con su hermano y sobrinos; experimentados montañeros con quienes hemos compartido camino en otros momentos. Expuse nuestros planes y recibí interesantes recomendaciones. Era nuestra intención volver a dormir al mismo lugar del año pasado, pero esta vez haciendo alguna cumbre. ¿Sería suficiente llenar las cantimploras en Igaratza para pasar el resto del día y la noche? Mis mapas aparecían tachonados con fuentes que Josean ninguneó con decoro.

_Pardeluts- dijo. En Pardeluts tenéis agua. Es una fuente-abrevadero y desde allí tenéis una subida directa a Ganbo, Ganbo-txiki y Pardarri. No hay pérdida, el camino pasa por unas bordas con unos perros que os ladrarán, pero no os preocupéis porque están atados. También tenéis unas bonitas campas cerca para dormir, y una excursión mañanera hasta Aldaon con vistas impresionantes. De vuelta, si queréis variar, hay una preciosa ruta  que pasa por un bosque y termina en Guardetxe.
_Gracias, pero creo que intentaremos buscar el sitio del año pasado- contesté. Aunque la ruta que dices me parece muy buena idea. Ya iremos viendo. ¿Hay mucha distancia hasta la cumbre?
_Bueno, no, pero hay algo de pendiente.

Y acompañó sus palabras con un gesto de la mano que recordé con claridad cuarenta y cuatro horas después.

PD: También hubo, durante la conversación, otro montón de recomendaciones para llegar al mismo sitio que será necesario ir realizando poco a poco.
PD2: Gracias, Josean.

domingo, 12 de agosto de 2012

La ventana.

Desde su ventana, el padre y el hijo no pudieron volver a ver ponerse el sol.


PD: Desde el interior de la niebla, a los pies del Pardarri.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Mejor en compañía.

Ciertas cosas son mejores en compañía. Una de ellas, ver deportes en la tele. En este caso, la Fórmula 1.


PD: Y si es en un txiringuito en Cabezuela del Valle (Jerte), ni te cuento.