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martes, 28 de febrero de 2012

Hasta donde llegue la vista.

En casa, los virus están acorralados, pero no vencidos. Así, el sábado, Asier y yo solicitamos un permiso montañero para intentar la clásica al Ernio desde Iturriotz. Nos fue concedido.

Las predicciones no eran demasiado propicias y, en efecto, llegados al punto de partida ya veíamos que la niebla nos iba a acompañar durante toda la ascensión. Las cruces blancas de las paredes del caserío y las de la puerta de entrada seguían protegiendo al viajero, como lo recordaba de hace tiempo y desde mucho antes de mi recuerdo.

En las primeras rampas nos fuimos aclimatando, poniendo y quitando chaquetas hasta que encontramos el punto justo; la niebla es muy traicionera en cuanto a confort térmico se refiere. En uno de esos momentos levantamos la vista hacia el vecino Gazume.
Prudentes, volvimos la vista al suelo para no perder el sendero; por otro lado algo difícil, pues sólo hay uno. El camino se nos estaba haciendo largo. Asier preguntaba y yo no sabía responder más allá de "diez minutos" y "falta poco". La niebla era tan espesa como mi memoria desde la última vez que pasé por aquí. Pero, como muchas veces sucede, un aroma familiar dio comienzo al sprint final. ¡Leña!



La borda de Zelatun estaba abierta y la cocina en marcha. Un par de montañeros comían en una esquina.

_Egun on. ¿Tiene pintxos de chorizo?- pregunto esperanzado.
_Sí.- contesta la señora (¿para qué más palabra?)
_¿Y caldo?
_Bai.
_¿Nos saca dos pintxos y un caldo, por favor?
_Os los llevo a la mesa.

No hemos terminado de quitarnos las mochilas cuando ya está con el plato en la mesa.

_¡Qué bien! ¡Qué rápido!- dice Asier.
_¡Qué bien! ¡Qué grande!- pienso yo; y es que el pintxo es más bien un bocadillo.

Nos sentamos al amor de la lumbre y Asier y yo charlamos, comemos y echamos unas partidas al cuatro en raya que hay encima de la chimenea.



Los sándwich de lechuga y pavo frío se quedan en la mochila. No es a lo único a lo que renunciaremos hoy. La niebla es tan cerrada que estamos en el lugar más alto visible. La cumbre tendrá que esperar.

Al irnos, la señora nos obsequia con unas nueces y unos dulces. Asier guarda la mitad en la mochila, para su hermano, y emprendemos el regreso contando cuentos de serpientes y mangostas.

PD: Los sándwich fueron reutilizados durante la cena.

domingo, 26 de febrero de 2012

Cena del reino oculto.

El viernes, veinticinco de febrero, siete grandes personas (gran corazón, gran espíritu, gran buche), acudieron a las catacumbas de cierta sociedad convocados por un allegado de EGR. El objeto de la cita, una cata del reino oculto.


Las personas, Asun, Pilar, Ángel, Imanol, Patxi, Josean y yo mismo; las catadas, setas de cardo, pies azules con patatas y senderuelas en revuelto de postura difícil.


Senderuelas con huevo dentro


Las setas nos hicieron sentir el cielo; el del paladar y el otro. No se puede describir la potencia del sabor de una seta de cardo, ni el perfecto complemento de la patata y los pies azules en un guiso, ni la intensa diferencia entre el gusto de una senderuela fresca en revuelto y una rehidratada con pasta. Podría intentarlo, pero sería inútil.

Más fácil sería hablar de las cervezas belgas, Val Dieu, que complementaron el evento, aunque su localización geográfica exacta fuera esquiva a los expertos.

Quedaba el broche de la velada, un fino mascarpone increíblemente conjuntado por Imanol. Todo un estallido de placer (y cinturón) en recipiente de cristal de dos litros.



Como siempre, la grata compañía fue lo mejor de la noche.

PD: El recipiente de dos litros se quedó en la cocina. El de la foto es uno pequeño, individual y rellenable.
PD2: Ni vegetarianos, ni carnívoros. ¡Vivan los seteros!

jueves, 23 de febrero de 2012

Fechas astronómicas.

_Aita, ¿sabes que (la órbita de) Plutón se cruza con Neptuno?
_Bueno, sí.
_Nos lo ha explicado la andereño en clase. ¿Tú como lo sabes?
_Yo tenía de pequeño un póster en la habitación con las órbitas de los planetas. Me acuerdo de la fecha en que se cruzaban y Plutón volvía a ser el planeta más lejano; mil novecientos noventa y nueve. Me parecía mucho tiempo, y ya ves. ¿Sabes cuánto tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol?
_Sí, un año.
_Pues Plutón tarda doscientos cincuenta. Así que las órbitas de Neptuno y Plutón se volverán a cruzar dentro de unos doscientos años.
_Aita, ¿tú estarás vivo?
_Mmm, ¿por qué?
_Para verlo contigo.

PD: Ya veremos cómo avanza la medicina.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Nuevas sensaciones.

Como otros hicieron antes, este pasado sábado, Aimar se calzó sus botas, se ajustó el chubasquero (se puso los calcetines, abrigo, buff,etc), y subió, por primera vez, a lo alto de las campas de Albi. En un principio, no las tenía todas consigo y estaba reticente, hasta que su hermano entró en juego.


Y así, olvidado todo rastro de prudencia, se dedicó, una y otra vez, a disfrutar de uno de los placeres más básicos de la naturaleza: deslizarse a toda velocidad sobre la nieve pendiente abajo.


Aitor y Asier no se quedaron atrás, y los tres se turnaron los "txanperos" de Pedro hasta cansarse. Bueno, hasta cansarse, no, que aún quedaba una batalla de bolas de nieve y un iglú, que se quedó a medio construir (la crisis, supongo).


La lluvia, a ratos agua nieve, no cesó de caer durante toda la mañana. Cierto que nadie se enfrió mientras estuvo en movimiento pero volvimos a casa a comer (y a darnos una ducha caliente).

Recuerdo la primera vez de Asier, hace ya tres años, y lo que más le gustó: las chispitas de hielo que le daban en la cara al frenar. Esta vez, Aimar guardará otro instante en su memoria: la sensación de bajar con las manos levantadas sin agarrarse.

PD: Y tal vez el de las zarzas que le pararon en alguno de los descensos.
PD2: Una visita obligada a la panadería Galburu, y su bizcocho de nueces, en Lekunberri.

martes, 21 de febrero de 2012

Capicúa (2).

21 02 2012.

pd:dp

sábado, 11 de febrero de 2012

Una mañana más.

La gripe va ganando adeptos: 25%, 50%,... Antes de que obtenga mayoría absoluta, Asier y yo, huimos de la atmósfera de virus que inunda la casa y nos vamos al monte. Pero no sin antes dejar a los convalecientes bien pertrechados de caldo, leche caliente y pan del día. Salvo razones de fuerza mayor no tendrán que salir a la intemperie. Nosotros, en cambio, miramos el termómetro sin amilanarnos. ¿Menos tres grados? Bah, todo depende de la escala que se escoja; a los americanos todavía les sobran veintiséis para llegar al cero (ºF).

La alerta amarilla no nos afecta, vamos a Ulia. Aquí cerca. Intentamos acceder por Sagüés, pero los desprendimientos siguen cortando el paso; optamos por la ruta clásica. Caminamos sin prisa. Nos fijamos en el silencio del invierno, aprendemos geografía,...


Al final, nos sale una mañanera cómoda y fresca con charcos helados, bocadillos templados y chocolate caliente. Una mañana más, sin hitos ni cimas destacadas, más allá de las que un padre y un hijo van grabando, poco a poco, en su memoria.

PD: Aunque con un compañero inesperado con quien compartir bocadillo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Frío.

Cuando hace frío, se congelan hasta las ideas y no sabes ni qué...





PD: Brrr.

sábado, 4 de febrero de 2012

Calendario febrero.

Aunque ya esté el mes empezado, siempre es buen momento para imprimir el calendario de febrero.
Además, este año llega hasta el veintinueve.



PD: Si no se os ha congelado la tinta.

viernes, 3 de febrero de 2012

El vaso, siempre lleno.

Algo que nunca entendí del todo es la pregunta de si veía el vaso medio lleno o medio vacío. Si respondía que "medio lleno", era un optimista; si decía "medio vacío", un pesimista. Yo siempre vi el vaso lleno del todo; la mitad con agua (o cualquier otra bebida), la otra mitad con aire. Cierto que en algunos casos (cerveza, coca-cola), me entraba la duda. ¿Es la espuma líquido o aire? ¿a qué mitad pertenece? ¿Una cerveza sin espuma es una cerveza? Y aunque lo sea, ¿alguien se la tomaría? De la misma forma, una coca-cola sin gas, no es más que agua azucarada.

Por otro lado, las dos mitades se me antojaban igual de importantes. Sin aire no podemos vivir, y sin líquido tampoco. Vale que sin algunos líquidos, sí, pero pierde algo de gracia. Además, aire y líquido, son incompatibles. No podemos respirar mientras bebemos y, aunque sí podemos tragar el aire, en su retorno al medio no se convierte precisamente en un gas noble.

En fin, nada más, sólo añadir que el único caso en el que estaría justificado hablar de vaso medio lleno, sería en el espacio exterior, estando la otra mitad llena de vacío (y vacía, al fin y al cabo). Pero tampoco es del todo correcto pues, en dicho caso, el líquido se tornaría esférico y no ocuparía la mitad del recipiente.

PD: Millones y millones de dólares gastados en investigación espacial, para eso.