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domingo, 30 de septiembre de 2012

Un día cualquiera.

De vuelta a casa.


PD: Foto Asier.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

The loaf (in a box).

The loaf es ...


... buen pan, buenas galletas, gente maja, un ambiente sin prisas, una buena idea,...

Hace unos meses, unos conocidos montaron The loaf (in a box) en unos contenedores frente a la Estación del Norte. Asier y yo vimos cómo los descargaban si saber lo que era.  Sin embargo, al volver a casa, un mensaje saltó en mi buzón; me invitaban a pasarme por allí. Era Andoni Munduate, responsable de mil y una aventuras gastronómicas. La idea se gestaba como una panadería temporal en la que el PAN, con mayúsculas, sería el protagonista. Pero un pan sin prisas, un pan con sus tiempos de fermentación, su masa madre y sus caprichos. Hoy hacían un tipo de pan, mañana otro, las galletas cambiaban cada día,... Desde el mostrador, Andoni, Xabier (su compañero de mil batallas), o quien fuera, respondían con una sonrisa a las preguntas de la gente que, intrigada por el montaje, pasaba por allí.

The loaf cierra este domingo. Aún quedan unos días por si os queréis pasar a probar algo. No sé qué pan tocará, ni qué galletas, pizza o similar tendrán preparado. Sólo sé que todo está bueno aunque, quizás, el pan de masa madre pura sea algo excesivo; mejor el Classic, con algo de mezcla.

PD: Hoy ha sido pan Classic (masa madre y un poco de levadura), galletas de chocolate con piñones y focaccia.

martes, 25 de septiembre de 2012

Publicidad engañosa (pero que no funciona).

Noche del viernes:
Un todo terreno rojo inunda la pantalla del televisor. Aimar gira la cabeza y se queda embobado; es un coche y además rojo, normal. El nuevo phiat frimon luce impresionante mientras sube por la montaña con su 4x4 automático, la encantadora pareja de campistas se calienta con un fuego de los que saldrán en portada del telediario, el niño sonríe que deslumbra y la pantalla del GPS les guía camino del Kangchenjunga.

_Ama, mejor unas botas que un coche. ¿Verdad?

Tarde del lunes:
Autopublicidad de la cadena eneryi. Fulanito funambulista se balancea sobre un cable a tropecientos metros de altura.

_"¡Un héroe!", "¡Desafío al peligro"! ... - le alaba la tele.
_Menudo tonto- dice Asier.

PD: Aviso a los publicistas: ya podéis espabilar que las nuevas generaciones vienen más listas que la nuestra.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Vía verde del Bidasoa.

Este año, la llegada del otoño nos pilló pedaleando. Lo que iba a ser un sábado sin un plan definido se convirtió, gracias a nuestros amigos de Bilbao, en un retorno al pasado pospuesto demasiado tiempo.


Fue allá por el dos mil ocho, en la segunda entrada del blog, cuando empecé a escribir nuestras aventuras. Y la primera fue precisamente sobre el estreno frustrado de realizar la ruta del tren txikito en el dos mil siete.

Ahora las cosas, amén de nosotros, han cambiado. La ruta ya no comienza en Bera de Bidasoa, sino que hay construido un bidegorri desde Behobia, lo que añade doce kilómetros al desafío. Y en Behobia quedamos, Adolfo, Ainhoa y Rafa, y sus amigos Loli (con quien compartimos ruta el año pasado), Javi y Julio.

El inicio, junto al río, ya nos mostró que el concepto de vía acondicionada está sujeto a diferentes interpretaciones y enseguida comenzamos a rodar sobre tierra prensada/desprensada y grava. Creía que Aimar era quien más sufriría en los baches pero sus ¡yuju! no parecían estar acordes con dicha impresión.

Andando siempre junto a la carretera, llegamos al parque de Bera. Allí el pelotón decidió escindirse. La sección vizcaína (salvedad de Nieves), pretendía llegar hasta Santesteban, a unos cuarenta kilómetros de la salida. Esa era una distancia para la que estábamos preparados... si no había que volver. Sin embargo, ida y vuelta, se nos presentaba como un recorrido demasiado lejano para nuestras expectativas, que incluían, jugar en el parque, coger moras, ver sapos y comer junto al río. También consideramos otro aspecto de la situación. En la anterior ruta por el Leizarán, todo el camino es de subida, de manera que, cuando te cansas, das media vuelta y vuelves cuesta abajo. Aquí, el camino sube y baja, con ligera pendiente algunas veces, pero no tan marcada. Así, lo que sufres al ir, lo sufres al volver. Esto es peligroso porque si te desfondas en la ida, no te quedarán fuerzas para la vuelta. Y eso es algo que no queríamos, claro.

Y así, con el grupo dividido entre los cazadores (de kilómetros) y los recolectores (de moras), seguimos camino. Cruzamos la carretera general con gran paciencia y cuidado (sobre todo, paciencia; sobre todo, cuidado), y estuvimos cambiando piñones hasta que el cuenta-kilómetros marcó los veintiuno; máxima distancia de ida hasta la fecha. Era la hora de comer y anduvimos otros cinco kilómetros más, atentos a cualquier lugar propicio para descansar. Y lo encontramos pasado un túnel.

_Ñam, ñam.- dijo Asier a su bocadillo.
_Ñam, ñam.- dijo Aimar al suyo.
_Ñam, ñam.- dije yo al mío.
_Glu, glu.- dijo Nieves a su cantimplora.

Hablamos con la cabeza del pelotón y estaban cerca de Santesteban. Tal vez nos reuniríamos a la vuelta. No fue así. Las necesidades de hidratación les retuvieron demasiado al final de la ruta y, cuando volvieron a ponerse en marcha, nosotros ya llevabamos un tiempo de regreso.

Atentos a las moras y a la ruta, con el sol poniéndose sobre el bosque, un repecho nos deparó una imagen inesperada.


De lado a lado del camino, cientos de hilos de telaraña unían los árboles de uno y otro extremo. Eran los hilos que las arañas recién nacidas emplean para volar fuera del nido y alejarse de él. No parecían haber ido muy lejos.

Aún quedaban dos horas de luz cuando llegamos a la meta.


Y desde ella, en quince minutos cerramos la etapa. El ahora grupo perseguidor, se mantenía a nueve kilómetros del final, con lo que decidimos recoger y regresar a casa, donde una merecida ducha y una cena familiar nos esperaban.

PD: Ducha y cena fueron recibidas con idéntica satisfacción.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Desde hace cuarenta y cuatro años.

Hoy hago recuento y compruebo que tengo y conservo unas pocas cosas que han estado conmigo desde hace cuarenta y cuatro años:

mis padres, mis hermanos (los mayores, que el pequeño vino más tarde), algunas de las células de mis ojos, bastantes de mis neuronas (aunque no sé cuántas); el gesto de mi sonrisa (dicen), unos patucos, mis berrinches, la cicatriz de mi ombligo.

Bonito bagaje para un capicúa.

Pd: Seguro que me olvido de algo. Será por las neuronas esas que faltan.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Reflexiones de verano.

Entramos en la última semana del verano. Aún quedan siete días, pero es momento de reflexionar, de hacer balance, de recapacitar si hemos aprovechado o no la estación más luminosa del año.

Hemos recorrido montes, vivaqueadoido al cine, amortizado los bañadores en playas y piscinas naturales,  disfrutado de un viaje de descubrimiento, pateado nuestro valle favorito, andado en bici por el Leitzaran, disfrutado de la visita de amigos, ganado premios en los camellitos corredores, comprendido el sentido de la vida,...



Otras cosas, clásicos de antaño, se han caído de las actividades de este año, como las visitas al gabarrón en marea alta y baja. Ya sólo han sido en marea baja y media. No importa, ya buscaremos otros retos. Al fin y al cabo, hay otros Annapurnas en la vida de los hombres.

PD: Que decía aquel.

martes, 11 de septiembre de 2012

Cifras y números.

 Iñaki Ochoa de Olza, ya comentaba la arbitrariedad de las cimas de ocho mil metros. Hablaba Iñaki de la famosa barra de platino e iridio, depositada en la oficina de pesas y medidas de París, que definía (hasta 1960) la longitud de un metro. Esa medida era la que dejaba fuera del escenario montañas muy hermosas por no cumplir las arbitrarias condiciones impuestas por el Hombre.

Algo similar ocurre con la definición de kilogramo. Esta vez no es una barra, sino un tocho del mismo material y depositado, supongo, cerca del anterior. Esta segunda arbitrariedad es la que da lugar a la representación numérica de nuestro peso corporal a través de básculas y balanzas, y la que crea barreras psicológicas difíciles pero gratificantes de superar.

PD: Desde hace una semana, soy el flamante poseedor de un cuerpo cuyo peso, en el sistema internacional, se expresa con un número de dos cifras y no tres.

PD2: Y bajando.

martes, 4 de septiembre de 2012

Dos caminan juntos.

Hoy, Aimar ha comenzado sus clases de Judo. Por la mañana, recién levantado, ya quiso vestirse el judogi, pero su hermano le tranquilizó. En un alarde matemático le dijo:

 _Tranquilo, Aimar, que aún quedan nueve horas y cincuenta minutos.

 Y diez horas menos diez minutos después, le acompañábamos a su primer paseo por el camino de la suavidad.


PD: Y no camina solo.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Hasta la frontera.

Este pasado sábado, estrenamos septiembre con una clásica ciclista, el camino del Plazaola. Ya son varias las veces que la hemos recorrido, la última hasta Lekunberri con nuestros amigos de Bilbao. Y era esa precisamente la excusa para que fuera solo con Asier. Este año pretendemos volver a hacer rutas de varios días con ellos y nos pareció una buena forma de comprobar cómo se desenvolvía por caminos no asfaltados; en la ciudad ya devora bidegorris. Precisamente, Nieves y Aimar se quedaron pedaleando por la ciudad.

Estrenábamos portabicicletas para la nueva del equipo y, por fortuna, no dio ningún problema, más allá del consabido levantamiento a pulso hasta el techo del todoterreno, con posterior equilibrado angustioso antes del amarre; esta vez no había ayuda externa.

Las campanas de Andoain nos dieron la salida a las diez y dos minutos (hay que poner en hora ese reloj, Señor párroco) y enseguida nos enfrentamos a la primera de las rampas. Fue de tanteo. Al intentar cambiar de plato, Asier no lo consiguió y, aunque redujo los piñones lo que pudo, quedó clavado antes de meterse en una zanja. Los cambios se accionan con un puño giratorio. Donde la compramos lo anuncian como un cambio suave pero a lo que se deben referir es al tacto del manillar porque para que entre uno de los platos hay que hacer una fuerza de XXXX; los piñones van mejor. Subsanado el problema continuamos el camino. Asier fue alternando las marchas adaptándose a la ruta hasta que hubo que cambiar al plato pequeño y paramos. La pendiente es suave, pero no perdona.

Nos cruzamos con mucha gente. A algunos les adelantamos, otros nos adelantaron. No teníamos una meta clara. La idea era, como he dicho, ver cómo se desenvolvía en terreno menos cómodo. Sin embargo, los kilómetros iban cayendo, el paisaje no se prestaba a fijarse en el cansancio. Llegados a la presa de Inturia aprovechamos para parar a tomar un chocolate, descansar y hacer unas fotos que tal vez no podamos volver a repetir. Seguimos dandole a los pedales más animados.

El tiempo pasaba y no llevábamos mas que un pequeño bocadillo en la bolsa. En el kilómetro catorce nos detuvimos a reflexionar.

_¿Llegamos hasta la muga, Asier?
_¿Dónde está eso, aita?
_Donde paramos la primera vez con el carrito y con Aimar.
_¿En el pueblo?
_No, algo antes. ¿Cómo vas?
_Bien. Vale. Seguimos.

Los últimos kilómetros costaron algo más. Las fuerzas y la alegría ya no era las mismas que al comienzo, pero los esforzados de la ruta dimos sentido al sobrenombre y llegamos hasta la frontera con Navarra a las dos de la tarde.

(Un Km. O más bonito que el de la Puerta del Sol)

Para nuestra sorpresa y regocijo encontramos en la bolsa, amén del bocadillo, dos magdalenas con algo más de chocolate que nos supieron a gloria.

La vuelta fue un darle al freno para no brincar más de lo necesario y no superar un límite de velocidad que no declararé.

PD: A los que adelantamos iban todos andando, pero ese no es nuestro problema.
PD2: Imprescindibles las frontales, para ver y que te vean en los túneles.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Calendario septiembre.

Amanece Septiembre.


PD: Grandes cosas nos esperan.