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viernes, 30 de noviembre de 2012

Avances en métodos de adelgazamiento (II): Aprendiendo de la crisis.

Muchos me han preguntado por mi supuesto éxito frente a la báscula. Yo mismo estuve mucho tiempo queriendo perder peso y no podía; ansiaba bajar kilos y no había manera. Iluso de mí, estaba empleando los términos equivocados. Estando en periodo de crisis y con los vastos conocimientos adquiridos en telediarios y charlas de bar sobre macroeconomía y asuntos bancarios di con la solución.

Un día me percaté de algo obvio, lo que se pierde, se encuentra; y todo lo que baja, sube. Me refiero al conocido perfil de sierra ascendente que podemos admirar en la prima de riesgo actual. Un perfil que bien podría representar la gráfica de cualquiera que haya intentado perder peso a lo largo del tiempo. Había que buscar algo que no tuviera vuelta atrás. Y lo encontré: la hipoteca.

Allá por el 86, y con esa misma cifra en peso, comencé mi andadura universitaria en Bilbao. El alejamiento de la vida familiar (y de su menú) conllevó un desequilibrio importante en mi estado lo que me llevó a hipotecar mi salud, tomando prestados varios kilos. En un principio, pensaba devolverlos en verano pero, en su lugar, mi deuda aumentó. Curiosamente, y al contrario que las hipotecas habituales, los motivos del aumento fueron un interés decreciente y muy bajo así como unos ingresos claramente superiores a los gastos. Pero, al igual que las otras, el préstamo fue para muchos, muchos años.

Así pues, este verano, decidí cancelar la hipoteca. Negocié la deuda con Nieves, restringimos los ingresos, aumentamos los gastos, pusimos el interés por las nubes y, en fin, así están las cosas.

PD:Una vez cancelada, no pienso pedir otra ni loco.

martes, 27 de noviembre de 2012

El desafío.

Hay que remontarse al final del puente de diciembre del año pasado; a una comida en un restaurante de carretera; a una conversación de alto nivel calórico (que no acalorada); a un desafío; a una apuesta; a un "a que no hay...".

El guante fue lanzado por Ainhoa y Rafa, partidarios de Montignac, y recogido por Adolfo y un servidor, defensores de "la caloría es bella". La frase: "A que Adolfo y tú, no sois capaces de adelgazar veinte kilos entre los dos, de aquí al puente del año que viene" fue el detonante. Quizás fuera el flan con nata, tal vez el arroz con leche, puede que tuviéramos el índice glucémico por las nubes y no supiéramos lo que hacíamos. El caso es que, llegados a casa, nos pusimos a ello.

Aunque no inmediatamente.

Fue allá por junio cuando empecé en serio con la dieta y...  bueno, me saltaré lo superfluo. Llegaré a las últimas semanas, durante las cuales, Adolfo y yo, intercambiamos correos electrónicos con cierta asiduidad. Era un reto de equipo y cada cual aportaba lo que podía. Ninguno podía conseguirlo sin el otro. Y así, nació la sospecha: el resultado final se iba a dilucidar por gramos; por decenas, no por miles.

Este sábado nos citamos para el pesaje oficial en Bilbao. Dos métodos, dos filosofías, se daban cita para comprobar su eficacia. El sistema de Adolfo, partidario del clasicismo y su puedes-comer-cuanto-quieras-pero-que-sea-verdura-cocida, y el mío defensor a ultranza del conocido Nieves-lo-que-me-pongas-en-el-plato-me-lo-como-pero-no-dejes-a-la-vista-nada-más.

Según las normas, cada uno aportó su báscula. La banda sonora de Rocky sonaba cuando entramos en la sala; el momento era tenso. Cubierto con un halo de misterio y unas mallas de lycra, subimos al cadalso. Tras un primer momento de estupor y de un baile de números, los tres físicos y el ingeniero intervinientes optaron por apuntar las cifras para llevar a cabo la resta con decimales.

_Msmsmsms, menos dieciocho con cuatro y msmsmsmsm, menos uno con tres. Total, menos diecinueve con siete. ¡Habéis perdido!- dijo la contable oficial.
_¿Qué? ¿Cómo? ¡Espera, espera!-dije yo, mientras me dirigía a la habitación contigua.

Volví vestido y con la única prenda que llevaba hacía un momento ondeando en la mano. La deposité con cuidado en la balanza de precisión que habíamos traído de casa a tal efecto (bueno, la de la cocina). El resultado, ciento cincuenta gramos (y un pico).



Silencio.

_¿Qué?-dijo Rafa.
_Ciento cincuenta gramos de ropa, por dos, son trescientos. ¿no? ¿hemos ganado?.

La situación era cuando menos escalofriante. Un año, dos personas, un objetivo a alcanzar y era una báscula de mano la que dilucidaba si la apuesta se decantaba de un lado o de otro.

Demasiada tensión; lo dejamos en un empate.

PD: Y nos fuimos a conocer el nuevo Bilbao.
PD2: Y a comer, claro.




sábado, 17 de noviembre de 2012

Avances en métodos de adelgazamiento: La publicidad.

Durante la dura pugna por reducir la atracción mutua con la madre Tierra, no hay que olvidar la realización de instantáneas. En el futuro,y en caso de éxito, éstas pueden servir para ilustrar el método.




PD: Aún queda ponerle nombre (los raros ya están cogidos).

Nota aclaratoria: a mí se me olvidó hacer la foto. La primera soy yo al comienzo del régimen y la segunda, yo con quince kilos menos.

viernes, 16 de noviembre de 2012

BSS 48.

Así, con una abreviatura que cualquier adolescente leería como "Cuarenta y ocho besos", se anunciaba la Behobia-San Sebastián de dos mil doce. Pero el interés no procedía de una carrera en la que no pensaba participar sino en que Marc volvía este año. Y eso no me lo podía perder.

Que iba a correr lo indicaba en su blog pero lo que no esperaba era su llamada la víspera.

Tirurí, tirurí... tirurí, tirurí.
_¿Sí?
_¿Sergio?
_¿Sí?
_Soy Marc.
_¡Hombre, Marc! ¿Qué tal?
_Estoy en San Sebastián. Con Ander. Estamos en ....(biss biss)... en el Vallés, tomando algo. ¿Tú qué haces? ¿Te animas?
_Pues íbamos a salir, me pillas mal. Si te parece, mañana nos vemos.
_Sí, sí, te buscaré en el puente. Pasaré a las once y media (este año la salida era media hora antes de lo habitual).
_Vale, cuenta con ello.
_Bueno, a las once y treinta y tres, ya sabes. Ja, ja.

Y colgó sin saber que estaba mintiendo.

No habían salido de Behobia cuando busqué un sitio adecuado para las fotos. La suerte de hace unos años no se iba a repetir, con lo que no me quedaba más remedio que situarme en una zona lo más despejada posible. Encontré mi lugar junto a un arco hinchable, a cien metros de la meta. Dominaba la última curva y la pancarta de meta. Solo quedaba esperar que no se pusiera nadie delante sacando los brazos y me reventara la foto. No fue así.

Tras hora y media de lluvia intermitente, yo iba murmurando: "A la m... las fotos, fotos buenas, a la m... las fotos, fotos buenas,...", según la gente abría y cerraba los paraguas, cortándome la vista.

Pero los megáfonos anunciaron la llegada del primer corredor; y no era Marc. Le saqué unas fotos (que no tienen mayor interés), más que nada para probar enfoques y luces. Al poco Marc se asomó por la curva y empecé mi labor. Un repaso detallado de aquellas imágenes refleja el gran esfuerzo pero un instante después, enfilando la recta de meta, su semblante cambió, y fue acercándose a uno y otro lado de la carretera, chocando las manos con la gente que le aplaudía. Como una exhalación pasó frente a mí, los niños y Nieves, que habían venido para "hacer barrera" frente a los listillos que se me intentaban colar delante en el último momento.



Terminada su carrera, nos acercamos a la carpa por si podíamos sacarle unas fotos en el podio. Al llegar, nos encontramos con el resto de la familia que había acudido al evento: mujer, madre, hermana, cuñado, sobrinos,.... Gracias a la intervención de Mònica, aproveché el enchufe para colarme en la zona de entrega de medallas.

(A un paso de la cima, farola-garrote en mano)

El año pasado, Marc no obtuvo el resultado esperado. Quizás fue el calor, tal vez le vaya mejor un tiempo de perros, o puede que le faltaran los ánimos de su madre. Este año, estrena estado civil y, a buen seguro, Mercy habrá tenido algo que ver.

PD: Ya queda menos para la txapela.
PD2: Grande, Marc.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Números y cifras.

Y ya está; no hay más cifras; se acabó. A partir de ahora, todo será combinarlas e ir cumpliendo años.



Poco que decir; mucho por vivir.

 PD: Un agradecimiento especial a Aimar, por su decoración del pastel.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Insistiendo.

Marc, un segundo antes de proclamarse subcampeón de la Behobia-San Sebastián.



Tercero, segundo,... Se está ganando a pulso esa txapela.

PD: Curioso, los elementos adversos le son favorables.

Navajas.

_Aita, aita, ¿puedo coger esa navaja?- pregunta Aimar.
_¿Está abierta?
_Sí.
_Venga, vale, pero hazlo con cuidado, que se cierran rápido; no te vaya a pillar.
_¿Y puedo pasarle el dedo por el borde?
_Venga, también.


PD: Y hasta se la dejé meter en la boca, pero después de cocinarla.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Calendario noviembre.

No todas las flores tienen vivos colores, pero son bonitas.



PD: Aunque no les importe.
PD2: Las flores, para los vivos.