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martes, 31 de diciembre de 2013

Por amor al arte.

Fritos, a la plancha o hervidos; en el mar, en un lago o en el río; en libertad, en el Aquarium o en una pecera; definitivamente, a Aimar le encantan los peces. Durante su convalecencia de la varicela, cuando ya podía salir a la calle pero aún era pronto para ir a clase, Nieves y él se acercaron a la pescadería. Según me cuentan, quedó embelesado por el espectáculo y fue nombrando los diferentes pescados con reseñable acierto. En eso, nuestra pescatera, Claudia, se dirigió a él y le pidió un dibujo para decorar el puesto en Navidad.

Durante los siguientes días, Aimar fue pensando, esbozando, pintando y coloreando el dibujo que Claudia le había pedido. Cuando lo terminó, ya recuperado del todo, Nieves buscó un hueco por la tarde y se lo acercó. Aimar volvió contento:

_Lo va a colgar en la pescadería.-me dijo.


El sábado pasamos por allí a verlo. No había demasiados, aunque poco importaba. Aimar me señaló el suyo, que reconocí enseguida, un barco naranja, con unos peces durmiendo (Zzzzz) y unos Reyes Magos, un Olentzero y un Papá Noel tornados igualmente en peces cumpliendo sus funciones navideñas. Posó delante de él, charlamos con Claudia y nos fuimos a casa, orgullosos de su obra.

PD: Tenía pintado hasta un roscón de reyes para que picaran.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Ventanas al pasado.

En la trasera del Buen Pastor, frente a Correos, hasta nosecuando, está la feria de artesanía. Nosotros estuvimos el sábado y volvimos encantados con la originalidad de algunos puestos. En concreto de uno que llaman "Ventanas al pasado" y que luce una serie de dioramas de un gusto y un acierto destacables.

Vale la pena visitarla.



Nosotros compramos y regalamos uno.

PD: Tampoco más que no son baratos.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Frozen.

Hay algún que otro spoiler, así que si tienes menos de siete años, no sigas leyendo.



No, no nos lo esperábamos, y reconozco totalmente mi culpa. Vi el título, consulté algún tráiler y pensé que valía la pena. Después de Brave, la última "princesa Disney", creí que ahora tocaba algo más de acción. Pero no, las princesas volvían al ataque; y por partida doble. ¿Dónde estaba el error? No lo había. Entre ambas había salido Monsters University; y como ahora Pixar y Disney son lo mismo, se mantenía la alternancia.

En la entrada ya debí sospechar algo, muchas niñas y niños menores de seis años; pero seguimos adelante. Tras un comienzo tortuoso, con equivocación de película por parte del cine y cinco minutos de "Dos bodas de más" (si no salimos a avisar nos la vemos entera), empezó la proyección correcta.

¿Qué? ¿Una canción tan pronto? Bueno, vale. ¿Cómo? ¿Otra más? ¿Y otra? ¿Y otra? Ya no se llevan los CD sino la descarga en iTunes pero, o mucho me equivoco, o todo esto no cabe en un solo disco. Yo miraba de vez en cuando a los muchachos. Estaban atentos a la pantalla, expectantes, pero cuando llegamos a lo que viene ser en Disney el final de la primera parte, supe que sería un fiasco. Un fantástico, precioso e impresionante palacio de hielo; una princesa-reina que cambia su vestido de coronación (que ya era vistoso) por otro de encaje hecho de hielo y gasa, cubierto de brillantes... (in-su-pe-ra-ble).  Según veía la escena iba haciendo mi composición mental del merchandaising de la película. Estos carnavales no vi demasiadas Brave en la calle; de Frozen vaticino que habrá muchas más. Sin embargo, un mínimo guiño al público masculino de cierta edad salvó ligeramente los muebles. Un monstruo de hielo y nieve se erguía como guardián del palacio. Aquello podía prometer.

Pero no. El monstruo no era mas que la excusa para terminar de colocar en la película todos los elementos clásicos de Disney, incluida la muerte por despeñamiento del malo. El engendro no era realmente malo, solo protegía a la reina pero el bueno (que sí era bueno, guapo y algo ingenuo) le dio lo que le correspondía.

El final merece alguna lágrima y una ligera emoción cuando colocan en orden el amor fraternal y el amor romántico, pero poco más. Los malos son malos pero no malvados; los trolls son buenos y tienen "posibles" pero salen poco, tal vez lo justo para lanzar una nueva línea de juguetes (¡Por favor! ¡Si hasta llevan collares de esmeraldas y rubíes!); y los secundarios son lo mejor de todo el largometraje (una vez más) y participan esta vez activamente en el desarrollo de la trama.

¿Veredicto? Si lo sé antes, nos metemos en Lluvia de albóndigas 2. Sin embargo, para el público hacia el que va realmente dirigido es perfecta, aunque no memorable.

Puntualización: La clasificación "público infantil" no existe, se subdivide en muchas más categorías de las que habitualmente se supone.

Pd: Lluvia de albóndigas 2 será probablemente sea la próxima, si no sale antes Río 2.
Pd2: Despeñamientos de malos en películas Disney: Blancanieves, la Bella y la Bestia, los rescatadores, Up, Enredados,... La lista aumenta.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Patrocinadores del blog.

El otro día, la empresa de calzado deportivo ASICS, se ha puesto en contacto conmigo. Creo que todo viene a través de la web de mi amigo MARC, y de las fotos que le he ido haciendo durante las pasadas Behobias. El caso es que les convence el formato y temática de mi blog porque están a punto de lanzar una línea de calzado de montaña. Me dicen que habían visto las entradas de las acampadas con Asier y me ofrecían un par de botas para mí y otro para Asier. Las contraprestaciones eran incorporar su logo y link en mi barra lateral, y hacer las excursiones con esas botas (lógico) hablando de alguna manera de ellas. Les comenté por mail que no solo iba con mi hijo mayor al monte sino que mi mujer y el pequeño también venían aunque en esas acampadas en concreto no hubieran estado. Me contestaron que no tenían ningún problema con facilitarme otro par de botas para Nieves, ya que también tenían una línea femenina pero para el pequeño no tenían talla. Leyendo su carta hasta ahí, me las prometía yo muy felices, vendiendo mi alma (y un hueco de mi web) por tres pares de botas cuando seguí leyendo. El caso es que, por eso de la publicidad, podía ser un problema ir con Aimar al monte cuando lleváramos esas botas. No podía ser que anduviéramos nosotros brincando por ahí con las flamantes ASICS y un crío pequeño calzado con otra marca, hiciera lo mismo que nosotros. Comentaban que cuando menos, en las entradas del blog, Aimar no saliera en las fotos y que no mencionara que habíamos ido con él. Esperaban que comprendiera la situación.

No, no la comprendí.

PD: Obviamente, no tengo botas nuevas.
PD actualizada: Feliz día de los inocentes.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Venteando (La aventura de los dos miles prepirenáicos).

La expedición montañero-navideña de este año se cotizaba cara, y muchos no pudieron costearla: gripe, trabajo, compromisos, la víspera fue Santo Tomás,... Sin embargo, este pasado domingo, algo  más temprano de lo habitual, Josean, Asier y yo, nos embarcamos otra vez rumbo a la aventura. El objetivo, nuestro primer tres mil, Ekaitza (1.047 m.), Mendieder (1.071 m.) y Mendaur (1.131 m.).; aunque al final optamos por un dos mil, dejando Mendieder para otra ocasión.

Últimamente, la geografía vasco-navarra se ve jalonada por nuevas posadas donde avituallarse. No son setales, así que tengo permiso para comentar nuestra primera parada en Bera de Bidasoa, en la panadería/pastelería/cafetería Sarobe. Dejamos el coche en la plaza y Josean y Asier se adelantaron. Yo los seguía de cerca pero, en una esquina, los perdí de vista. Me detuve para ver si los localizaba, venteé (2) el aire y los encontré; a ellos y a los parisinos. Los parisinos son ...

(Oh, là, là!)

Seguimos camino y nos acercamos por pista rodada hasta el embalse de Mendaur. Calzamos las botas y, tras un breve calentamiento, empezamos a ganar altura. En ocasiones, la pendiente rozaba el límite de deslizamiento pero no tuvimos mayor contratiempo y, tras ventear (3) algún que otro montón de hojas, llegamos al cordal.

(ventea tú, venteo yo)

Dirigimos nuestros pasos al Ekaitza (10.470 dm) caminando por la cresta. Venteaba (1) del sur, deshaciendo el mito del viento cálido, y nos guarecimos a sotavento al llegar a la cima para escribir la nota del buzón. Un montañero se acercaba del lado contrario. Andaba despistado, venteando (4), y Josean le solucionó sus dudas. La batalla contra el meteoro fue épica y merecedora de ser recordada por nuestros descendientes; quede para ellos esta imagen.


Quizás fuera mi imaginación, pero me dio la impresión de que, en ese momento, sonaba en el aire una pegadiza tonadilla.

Aún no estábamos deslomados y lomeamos rumbo a Mendieder, deteniéndonos para ayudar al escaso ganado local. Rompimos el hielo de las pequeñas pozas con todos los medios a nuestro alcance: bastones, botas, cabeza,... dejando el agua fresca accesible para ovejas y corderos.



Al rato, tuvimos que tomar una decisión. Quedaba un ligero ascenso y un cresteo hasta la cima, descenso hasta el collado de Bustitza y una última ascensión a Mendaur. Optamos por no seguir subiendo y nos llegamos hasta el collado, cogimos agua en la fuente y nos encaminamos hacia la ermita y el refugio. Un paisaje digno de Mordor nos esperaba.



Los suaves zigzag nos aproximaban al final de la ruta. Estábamos ante unas moles de piedra, aparentemente inexpugnables. Seguimos un poco más y descubrimos unas escaleras de piedra que franqueaban el paso hasta la cumbre. En el número veintidós perdí la cuenta.

(39, 40, 41,...)

Visitamos la ermita y pasamos al refugio, donde tomamos un caldo caliente, perfecto para templar el cuerpo, y un chocolate caliente, perfecto para elevar el espíritu (el refugio es libre; caldo y chocolate los llevábamos nosotros). Reseñar que el refugio está muy bien, con su mesa larga, sus bancos corridos, su chimenea apagada,... Antes de comenzar el regreso, buzoneamos por segunda vez y volvimos al embalse acortando el camino por la ladera.

Ya de vuelta, hicimos un alto en Doneztebe donde tomamos un café y desgustamos unos deliciosos lacitos de hojaldre; uno de ellos cubierto de chocolate blanco.


Una vez más (y van...) mil gracias a nuestro sherpa particular por sus enseñanzas, que alegraron el día a los niños de diversas edades que acudieron fieles a la cita, y la noche a los que no pudieron ir y que escucharon atentos la narración de tan excelsas aventuras.

Pd: Donde digo uno, digo dos y otros cuatro para llevar.
Pd2: La acepción nº 8, se sobreentiende, estando entre machotes, pero no se comenta, estando entre caballeros.

martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad.

Feliz Navidad.


Pd: Y próspero año nuevo.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Clásicos navideños.

Lo que por estas fechas era tradición año tras año, esta vez no lo ha sido.

Pero...



... otras ocuparán su lugar.

Pd: No es que las luces no estuvieran enredadas, es que no funcionan.
Pd2: ¿Algún electricista en la sala?

jueves, 12 de diciembre de 2013

Expresiones erróneas.

"Me importa un pimiento".


A ti lo que te sucede es que no has venido a comer a mi casa.

PD: Solos o como acompañamiento.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Apocalipsis IX.

Ya ocurrió hace tiempo, y ahora ha vuelto a suceder (esta vez con nocturnidad y alevosía).


PD: Y además, el diablo patrocina el descenso del paro en Gipuzkoa.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Calendario 2013.

Este fin de semana, he comenzado el proceso de seleccionar y confeccionar el calendario para el 2014. Como siempre, fiel a mi compromiso personal, escarbo entre las casi siete mil fotografías hechas este año para elegir a las doce ganadoras que ocuparán cada uno de los meses.



Para evitar avalanchas pasadas, aprovecho para preguntar a quienes conserváis el soporte de otros años y disfrutáis del calendario en un lugar privilegiado de vuestra casa, si esta vez vais a volver a querer una copia o no tenéis sitio donde lucirla. Dicho queda.

Por una vez, enfrento con tiempo y relajadamente (fotográficamente hablando) el fin de año.

PD: ¡Cáchis! ¡La postal!

viernes, 6 de diciembre de 2013

Autorreferencia.

Autorreferencia nivel 1.

(Un oso de  gominola hecho de osos de gominola)

PD: El nivel 2 tiene que ser épico.

domingo, 1 de diciembre de 2013

A vueltas con la montaña.

Este sábado, tras superar rampas de más de 37 grados, Asier se ha despertado como ganador del premio de la montaña. Al menos durante esta semana, lucirá el maillot correspondiente.

Se tiene previsto sustituir la corona de laurel por otra de avena.


PD: Que será empleada para sustituir a los baños de multitudes.

Calendario diciembre.

Comprobad en vuestras agendas los deseos propuestos para el 2013. Solo queda un mes para realizarlos.


PD: También pueden transcribirse a la nueva agenda del 2014.

viernes, 29 de noviembre de 2013

La montaña es de los valientes.

El sábado, 16 de noviembre, en pleno fin de semana varicélico, Asier y yo madrugamos para aprovechar la primera nevada del otoño. No hacía un día espléndido, de esos en los que se suelen llenar las campas de Albi, pero aún así subimos directamente para evitar aglomeraciones.

Solo cuatro coches estaban aparcados cuando llegamos y el espectáculo era de quitar el aliento (el frío también ayudaba).


Nos vestimos con todo el equipo: polainas, pantalones de agua, polares,... Una vez solucionado el problema del frío exterior, procedimos a apañar el del frío interior. No habíamos parado a redesayunar en Lekunberri pero llevábamos todo lo necesario para no echarlo de menos. Jo, cómo entraba.


Teníamos las campas para nosotros solos. No terminaba de venir nadie y subimos para empezar a deslizarnos. Mal comienzo. La nieve estaba demasiado reciente y esponjosa, y apenas recorríamos unos pocos metros antes de hundirnos. No sin trabajo, fui prensándola poco a poco y se formó un camino que amortizamos con creces durante las siguientes horas.


En un momento dado, y visto que seguía sin venir nadie, nos calzamos las raquetas y dimos un pequeño paseo por los alrededores. Unas fotos, unas peleas de bolas de nieve,...  enseguida volvimos a las campas, de vuelta al tobogán.

Y llegó una furgoneta con un par de niños. Asier me pidió permiso para ir a jugar con ellos y aproveché para descansar un rato. Sumando el desnivel acumulado en el sube-baja, ya habíamos hecho el equivalente a un ocho mil de esos que tanto nos gustan así que nos habíamos ganado un refrigerio. Bueno, un refrigerio caliente.


Dábamos buena cuenta de él cuando unos valientes aparcaron en la carretera, y se bajaron.



Una última batalla de bolas, un Olentzero de nieve y pusimos rumbo a casa para una ducha caliente.

PD: Maticemos la valentía de los novios atribuyéndosela totalmente a ella. Aunque, bueno, si se casaron por gananciales,...

domingo, 24 de noviembre de 2013

Carpe Diem.

Este pasado sábado, veintitrés de noviembre, estuvimos conociendo el pueblo de Baraibar, cuna del elegante pelotari, Ladis Galarza, bicampeón manomanista y cuyos duelos con Retegi II marcaron una época (aunque en realidad el plan inicial no era ese).


Pendiente el post del pasado sábado, con la exitosa visita a las campas de Albi, y con Aimar totalmente restablecido de su afección, madrugamos para volver a deslizarnos una vez más por las laderas nevadas de Aralar. No eran las diez cuando nevaba con fuerza en Lekunberri. Habíamos pensado en no detenernos a redesayunar para evitar aglomeraciones en el aparcamiento pero, sabiamente, decidimos reconsiderar nuestra postura.

Terminábamos nuestro refrigerio cuando la panadería se empezó a llenar de padres y niños en nuestra misma situación. La nevada había cesado y subimos al coche. Durante los primeros kilómetros, la carretera aparecía limpia. Solamente pasado Baraibar la nieve había cuajado en el asfalto. Marcaba el Km.6 cuando aquello se empezaba a poner feo y decidimos dar la vuelta. Un coche ponía las cadenas y, si bien yo las llevaba, no era cuestión de andar con esas historias por ahora; podíamos esperar. Nos detuvimos en Baraibar y dimos una vuelta por el pueblo. Nunca habíamos estado mas que para tomar algo, así que nos pareció un buen momento para saldar deudas.

Sonabas las once cuando una fila de coches cruzaba el pueblo rumbo a Albi. El tiempo se había calmado y pensamos en dar una segunda oportunidad a nuestro plan inicial.

En esta ocasión, pasamos el km. 6 sin problemas. Se notaba que muchos vehículos habían puesto las cadenas porque la nieve estaba completamente revuelta y medio fundida. Solo en los laterales aparecía prensada y presumiblemente deslizante y peligrosa. El todoterreno agarraba bien y avanzábamos con una pequeña conga a nuestras espaldas. Sin embargo, en el Km. 8,5 nos detuvimos.



Al fondo, un par de coches cruzados impedían el paso y tomamos la decisión de darnos la vuelta. Sí, llevábamos víveres, el depósito lleno, cadenas y todo eso; y sí, podíamos llegar hasta Albi sin más problema que, tal vez, detenernos a poner las cadenas en las ruedas. Pero en un instante pensé en lo que sería encontrarnos en esa misma situación cuando bajáramos: un par de coches bloqueando el camino, nosotros en el lado malo y la reportera de la ETB entrevistándonos por la ventanilla.

_¿Usted cree que ha sido prudente aventurarse en esta situación con el plan de alerta por nevadas activado y con dos niños pequeños?
_Pasapalabra.

Volvimos a Babaibar y reconsideramos el plan.



Con el frontón abierto, una pelota y peonzas entre las posesiones de los muchachos, jugamos, comimos y nos lo pasamos como nos lo teníamos que pasar, antes de volver a Donosti.


(Aimar, rememorando el famoso atxiki de la final de 1984 en el frontón donde aprendió Galarza III)

PD: Y una pincelada de humor navarro.


viernes, 22 de noviembre de 2013

Adivinanza.

¿Qué hay en el cielo que te hace sonreír tengas la edad que tengas?


PD: A mí por lo menos.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Tres en raya.

Es viernes y los muchachos vienen cansados a casa después de una semana agotadora. Aimar se rasca una picadura en el cuello. ¿Picadura? ¿No había un par de niñas en su clase con varicela? Son su compañera de pupitre y la siguiente. Pues con Aimar ya hacen tres en raya, y juegan con los círculos.

Con paracetamol, mimos y un puñado de gogos, regalo de su hermano, vamos apañando los síntomas.



PD: Yo la pasé de pequeño, Nieves no tiene tiempo de ponerse enferma y Asier... parece que está entre ese 10-20% del que no habla la wikipedia.
PD2: Hoy es lunes, ya está mejor y casi no le pica.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Txameni (12.990 dm.)

El sábado, 9 de noviembre, tras el paso de un frente frío y adelantándonos al siguiente, elegimos Txameni ó Txemine (12.990 dm.) para volver a recorrer nuestros montes cercanos. La previsión anunciaba lluvias a primera hora de la tarde así que, con esa indefinición horaria, pusimos rumbo a Lekunberri. Tras el redesayuno de rigor, dejamos el coche en Albi y comenzamos la ruta.

El camino a Txameni es compartido con la directa a Beloki y lo fuimos recorriendo con tranquilidad. Y tanto que tranquilidad. Cada dos por tres nos deteníamos a contemplar setas de todos los tamaños, colores y quién sabe si sabores. El caso es que las íbamos dejando en su sitio porque no conocíamos ninguna.



 ¡Cómo nos acordamos de EGR! Hemos decidido ahorrar para comprarle un móvil con Guasap y poder mandarle fotos y hacerle consultas al momento.


Un clic para comprobar el tamaño de nuestra desgracia (o fortuna)


Al rato llegamos a los pies del Beloki. En lugar de subir hasta el collado de Urdangoene, decidimos tomar una línea más directa hasta nuestro objetivo. El viento empezaba a soplar y enseguida comprobamos que nuestro atajo era mucho más expuesto que la otra opción. Nos abrigamos y seguimos ascendiendo. No tardamos mucho en acercarnos a la cima. Cubierta como está de arbustos nos costó un tiempo llegar hasta el buzón. El viento arreciaba cada vez más y apenas pudimos meter la carta, sacarnos una foto y empezar a descender.


Esta vez lo hicimos por el lado contrario, no sin antes pasarnos por el vecino Txorrotxeta, donde sí hicimos foto pero no dejamos carta; una cada ascensión está bien.


El tiempo iba cambiando y apretamos el paso. Estábamos llegando al collado que da paso a Bustintza cuando vimos a un grupo que subía hacia Beloki por el lado equivocado. Dos mujeres se detuvieron al vernos mientras los hombres les gritaban que a ver qué hacían.

_¡Preguntar!- respondieron.

Resultó que conocía a una de ellas aunque hacía años que no la veía.

_Hola, Maite.
_¡Anda, Sergio!
_¿Qué andáis por aquí?
_Pues nos hemos perdido. Hemos venido del Guardetxe pero no sabemos encontrar el camino.
_Ya. ¿Qué camino habéis cogido?
_Ni idea. Esos sabrán.- y señaló con el bastón a los dos hombres que se acercaban.
_Podéis volver por Pagomari pero se os va a hacer de noche. O podéis ir hasta Albi y luego seguir la carretera.
_¿El camino está marcado?- preguntó la otra chica.
_Sí. Nosotros vamos a bajar por ahí.
_¿Pero no tiene pérdida?- volvió a preguntar, nerviosa.
_Que no, que no.

En eso se acercó uno de los hombres y le dije por dónde bajar aunque obviamente, no le hiciera falta.

Y así, los perdimos de vista y anduvimos, solos y tranquilos, de regreso al coche por el hayedo otoñal.



PD: Última foto otoñal antes de las nieves de la semana siguiente.
PD2: La primera hora de la tarde comenzó a las 14:57, que es cuando entramos en el coche y empezó a llover.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El sabor de la victoria.

Subía la rampa de acceso al gimnasio como quien se acerca al cadalso. De pronto, noté una sombra. Durante un instante pensé que habría sido la luz de una farola; a esas horas del otoño ya no se ve bien a media tarde. No será nada, pensé, pero aceleré el paso. Sentía su presencia cada vez más cerca. Me acercaba a la doble puerta de entrada. La más cercana estaba cerrada; la más alejada, abierta. Opté por abrir la primera. Sí, tardaría más, pero luego tendría paso directo hacia los tornos de acceso. Por el rabillo del ojo, atisbé la sombra que me seguía. Era alta, y llevaba una mochila, como yo. Anduve hacia las barreras giratorias. Ya tenía mi tarjeta en la mano y la introduje rápidamente. En la otra barrera, una madre con su hijo terminaban de pasar. Pude ver una mano peluda introduciendo su pase amarillo justo cuando yo empezaba a franquear la entrada. Caminé un par de pasos y giré a la derecha. Frente a mi, diez metros de pasillo ancho; aumenté la zancada. Llegado al final tenía que volver a girar a la derecha. Lo hice. La zona de taquillas se presentaba despejada. Solo quedaba una libre. Introduje en la cerradura el euro que tenía preparado en la mano y cerré el pestillo.

Cuando entraba en el vestuario pude verle. Estaba ahí, quieto, erguido, vencido, esperando que alguien desocupara una taquilla para poder entrar.

PD: Cuando me cambié, comprobé que ya había empezado a sudar.
PD2: Lo desconté del tiempo de calentamiento.

martes, 12 de noviembre de 2013

Aceleración.

De 2,91 a 30,00* y de 48 a 136** en 10 años.


¡Felicidades, Asier!

*Kg
**cm

PD: Lo pienso, y marea un poco.
PD2: Para los perezosos del clic, diré que es el periódico del día del nacimiento de Asier.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El trofeo de Marc.

Dicen que los deportistas son supersticiosos, que los futbolistas siempre entran al campo con el mismo pie, que los tenistas no cambian de camiseta mientras ganen partidos con ella (digo cambiar, no lavar), que los corredores...

Ayer, Marc repetía ritual: reunión en el Vallés y pintxos de morcilla y albóndigas con tomate. Y allí estábamos Ander y yo, dándole ánimos y conociendo a Paula quien, en brazos de Mercy, daba buena cuenta de su merendola particular. La lluvia y la predicción para el domingo hacían prever una carrera dura, aunque no era la primera vez. Como en sus mejores clasificaciones, también venían sus padres, amén de Mònica y familia. Todo se repetía... hasta el resultado.

(Cuatro segundos antes de entrar en meta, saltando de alegría)

Hoy, Marc, ha corrido contra un viento de cara que los que pesamos más de noventa kilos nunca acertaremos a ponderar correctamente; ha luchado contra un contrincante que venía más en forma que él, atacando varias veces hasta que no ha podido más; y ha peleado para saldar una deuda que tendrá que pagar otro año.

Pero no todo ha sido como el año pasado. Este año, Marc ha subido al podio de la Behobia-San Sebastián y ha lucido con orgullo su mayor trofeo hasta el momento.


PD: Padrazo, Marc.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Escuela peripatética.

El miércoles, Asier estaba en la cocina, estudiando inguru (conocimiento del medio). De pronto, se levantó y se acercó.

_Aita, ¿tenemos granito?
_¿Cómo granito?
_Es que en el libro no se ve bien cómo es.
_A ver, déjame ese libro.

En la lección, unas imágenes de piedras, con sus respectivos pies de foto, enseñaban a los niños de 5º de primaria cuales eran los distintos tipos de pedruscos y sus características: lisa, áspera, rugosa, brillante, grisácea...

_Asier, vamos a ver el contenedor.

El contenedor es un viejo bidón que hacía los usos de basura y donde guardamos parte de las piedras que vamos recogiendo por los montes. Algunos dicen que las montañas son cada vez más bajas por culpa de la erosión; nosotros sabemos la verdad.

_Venga, trae el libro y vamos sacando piedras.

Y fuimos seleccionando caliza, pizarra, mármol de dos colores con una veta de arenisca, una piedra volcánica,...


_¡Espera, Aita! ¡Se me ha ocurrido una cosa!

Y corrió al salón y trajo el trilobite que encontró y le regaló Imanol en aquella  memorable excursión; uno de sus mayores tesoros.

_Sabes, aita. Voy a llevar las piedras a clase mañana para que las vea el maisu y los compañeros. Seguro que les gusta.

Y así lo hizo; y las acompañó de unas fotos de estratovolcanes que hicimos este pasado puente.

Hoy volvió, satisfecho y orgulloso, después de haber aprendido con las manos lo que dificilmente hubiera aprendido con los codos.

PD: Y un punto más que le ha dado el profesor al bendito.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Valle de Tena.

Este año adelantamos la cita con nuestros amigos de Bilbao (en el sentido amplio del término "Bilbao"). Al estilo del juego de la oca, saltamos de puente (de diciembre) a puente (de noviembre) porque nos lleva la corriente (del río Gállego) y elegimos para nuestro deambular el Valle de Tena.

Había consultado con nuestro guía favorito sobre unas rutas. La web va muy bien para esas cosas pero está llena de trepa-cimas y no puedes fiarte de los horarios y valoraciones de dificultad; no con niños. Josean conoce bien a los muchachos y fue claro: "Los ibones azules son un exceso si no dormís en el refugio de Bachimaña. Las rutas por el valle de Tena tienden a la "exigencia": recorridos largos, desniveles fuertes." Acompañó su consejo con cuatro pinceladas que abarcaban todas las posibilidades: exigente, factible, sencilla y dominguera. Teníamos donde escoger.

Solo contábamos con tres días, dos de monte. Así pues, el jueves fuimos llegando poco a poco a la casa. Tras medias cenas, risas y batallitas, nos fuimos tarde a la cama con lo que el amanecer se estiró como si no se hubiera cambiado la hora.

La casa estaba muy bien situada, en Escarrilla, y no tardamos mucho en aproximarnos al comienzo de nuestra primera excursión, el corral de las mulas, cerca de la estación de esquí de Anayet. Ya habíamos intentado esa ruta hacía dos años pero la nieve y el hielo nos lo impidieron. Calzamos las botas y nos dirigimos al Ibón de Anayet.


Efectivamente, la ruta era exigente, larga y con un desnivel importante. Sin embargo, la única dificultad real eran las horas de luz. Subir; disfrutar de las vistas sobre el ibón, el pico y el vecino y lejano Midi d'Ossau; comer y bajar, agotaron el día.



A eso de las seis retomábamos la carretera bajo una fina llovizna, predicción posible para el día siguiente.

El sábado amaneció sin lluvia, con lo que nos preparamos para la segunda excursión: el refugio e ibón de Bachimaña. La ruta también era larga y con exigencia al comienzo y al final. Sin embargo, las vistas y un par de cascadas, daban valor al camino independientemente del resultado.


Y así fue. Un comienzo alargado por distintos motivos (falta de previsión en el avituallamiento, necesidad de comprar agua ante el "chocolate" que salía por los grifos,...) depararon que empezáramos a andar a mediodía.

El camino es precioso y tiene un par de zonas habilitadas con un cable que le dan un plus de "riesgo". Realmente no es tal, a menos que las heladas hayan convertido la roca en cristal; en nuestro caso no era así.

Pero el tiempo pasaba y yo hacía mis cálculos. Llegaríamos hacia las tres y media, comida, descanso, fotos,... saldríamos a las cuatro. Nos quedarían dos horas para bajar y ningún margen para el error. Mejor que no. Hacia las dos de la tarde llegamos a una zona del río para reflexionar. Tras un cónclave decidimos bajar todos. De cualquier modo, la rampa final tampoco pintaba demasiado bien.


Desanduvimos nuestros pasos y terminamos comiendo en casa.

El domingo regresamos encantados con el valle de Tena. La sensación de "pirineo" es completa y volvemos con tareas pendientes: llegar hasta los ibones azules.

PD: Durmiendo en el refugio de Bachimaña, por supuesto.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Espectáculos de la Naturaleza.

¡Pasen y vean! ¡Acérquense! ¡El mar Cantábrico en todo su esplendor! Olas gigantes, montañas de espuma,... prepárese a quedarse sin habla y girar el cuello hacia las nubes. Uno de los mayores espectáculos de la Naturaleza desde la comodidad del pretil de su ciudad. ¡No se lo pierda! ¡ES GRATIS!


Lugar: Paseo Nuevo (hasta Sociedad fotográfica) y zona del Kursaal de Donostia-San Sebastián.
Horario: Primer pase a las 4:26, segundo pase a las 16:47.
Entrada Libre.

PD: La foto no es del espectáculo, solo del lugar del evento.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Calendario noviembre.

El año ya empieza a dar muestras de cansancio.


PD: A ver si entre todos lo animamos.

domingo, 27 de octubre de 2013

Oxímoron visual.

Oxímoron: Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido




PD: verbigracia: inteligencia militar.

lunes, 21 de octubre de 2013

Derribando mitos.

"Los donostiarras son muy serios y bastante sosos".


PD: Un sábado cualquiera; porque sí.
PD2: "Los bebés de la bulla".

domingo, 20 de octubre de 2013

Publicidad veraz.

Por si alguien se pregunta cuánto tiene de natural un yogur desnatado, en el bote pone el porcentaje.


Pd: No, no es mío.

sábado, 19 de octubre de 2013

Eclipse de luna (II).

Hace poco más de dos años, inventamos la expresión: "Tener más paciencia que un astrónomo vasco". Ayer, corroboramos nuevamente el hecho.



Se anunciaba un eclipse penumbral de luna. Menos espectacular que el total, el porcentaje eclipsado probablemente teñiría la luna de un tono anaranjado o rojizo. En la anterior ocasión se produjo temprano y cerca del horizonte, pero esta vez se retrasaría un poco, hasta las dos de la madrugada. Por fortuna, lo podríamos ver desde la ventana.Los muchachos se apuntaban; la hora no importaba.

Pasadas las diez y media los ánimos se fueron sosegando. Pusimos una película larga y esperamos. Durante la cena ya había intentado explicar el proceso del eclipse penumbral, pero dudo que terminara de hacerme comprender. El total es mucho más sencillo.

Terminados los dibujos, Aimar descansó los ojos. Y los mantuvo así hasta el día siguiente. Yo iba asomándome de vez en cuando pero, a eso de la una y con la luna llena en todo su esplendor, aparecieron las nubes. El final es tan obvio como el de una película de Disney. A las dos menos cuarto, perdida toda esperanza, nos fuimos a la cama.

Por fortuna, los ánimos siguen intactos. Otra vez será.

PD: O la otra, o la otra, o la otra,...

viernes, 18 de octubre de 2013

Cho Oyu, su primer ochomil.

La semana pasada recibí una llamada de Imanol  avisándome de que Josema daba una proyección en la casa de cultura de Okendo. Era sobre su expedición al Cho Oyu y lo apunté en la agenda de mi ordenador con un tipo de fuente 14, en negrita, y con aviso previo (lo equivalente a marcar en rojo en las agendas de antes). Y así quedó la cosa, hasta que la víspera ocurrió algo cuando menos inquietante. Quería buscar algo más de información y me conecté a la página de Donosti Kultura. Cuando estaba leyendo la reseña me llegó un correo electrónico. Era Patxi, anunciando la charla del día siguiente. Bueno, casualidad, pensé, y seguí leyendo. No había terminado cuando me llamaron por teléfono. Esta vez era Josema, quien me avisaba del evento. Reconocí las señales de los hados y supe que mucho tendría que llover para no ir. Al día siguiente, llovió.

Pero no mucho.

Una hora antes de la proyección me pasé por el aula de cultura. En la puerta vi a Josema y me acerqué a saludarle. Estaba con Arsen Itxaso, compañero suyo de expedición; Iñigo Castiñeira, que había ido al Everest y compartía proyección con ellos; y Rafa Elorza, del club vasco de camping, organizador de la cita. Como aún teníamos tiempo, nos fuimos a tomar un café (o algo) y durante un rato charlamos de montaña, cámaras de fotos y de los nervios de hablar delante de un montón de desconocidos de unas personas que se han ido al Himalaya a enfrentarse a un ochomil. Vivir para ver.

(Iñigo, Arsen, Josema y Rafa)

Ya de vuelta, nos encontramos con Patxi y con Ander, y entramos a la proyección.

Josema me había avisado hasta la saciedad de que la calidad del vídeo no era muy buena, de que las fotos estaban pixeladas, de que el sonido a veces se oía mal,... pero creo que solo él se fijaba en esas cosas. A lo que yo asistí fue al relato de una expedición por parte de unos amigos de aquí al lado para subir a un imponente ochomil. Un breve resumen de todas las ilusiones, emociones e inquietudes de unos montañeros que se lanzan a una impresionante aventura. Como ellos decían, no eran Iñurrategi ni Juanito, pero eso precisamente era lo que, para mí, tenía un valor especial. Lo habitual se ha convertido en común y ya no reconozco en las expediciones profesionales la emoción de los Herzog, Lachenal, Terray, Buhl,... Sin embargo, en ellos sí estaba presente. Como también lo estaba la mano de Josema, precisando con distancias y datos lo que veíamos en las imágenes. Poco a poco, fueron ascendiendo hacia la cima, en un desafío cada vez más difícil. Llegados al campo II se encontraron sin cuerda fija y se volvieron. Yo me volví con ellos.

Tras las proyecciones, llegó el turno de preguntas; no hice ninguna. Como le dije a Josema poco después, yo se las haría otro día, junto a un café, o una cena. Eran, son, demasiadas.

PD: Como se dice antes de hacer cima: "Pendiente queda".
PD2: En la foto falta "Harri", que formaba trío con Josema y Arsen.