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sábado, 23 de febrero de 2013

La conexión Oderitz.

El cinco de enero, víspera de Reyes, subimos al Beloki y los niños dejaron una carta en su buzón. Nueve días más tarde recibíamos una preciosa postal con nuestra nota. La firmaba un tal Alberto, desde Oderitz. No pude por menos que buscar Oderitz en el mapa y comprobé que era un pueblo pequeño, muy cercano a Lekunberri. Enseguida supe que iríamos en busca de Alberto, aunque no sabía muy bien cómo encontrarlo.

El sábado pasado, bajando de Aralar, tomamos el desvío sobre el río Larraun y, seis kilómetros después, comenzábamos nuestra búsqueda. 



La nieve cubría el pueblo, un par de chimeneas humeaban y un autobús permanecía aparcado en la plaza. Subimos hacia la iglesia, pasamos junto al frontón y nos entretuvimos con los columpios de la escuela. Al rato, del final de la cuesta, apareció una pareja con una copa en la mano (presumiblemente de patxaran).

_¿Quieres unas nueces? - le dijo el chico a Aimar.
_No sé. - respondió tímido.
_Bueno, vale, pues se las doy a tu madre.

Y sacó del bolsillo tres nueces, se las tendió a Nieves y siguieron su camino. ¿Patxaran? ¿Nueces? ¿Autobús? Definitivamente, el pueblo tenía sidrería.



Continuamos subiendo. Bajo el dintel de una puerta una chica conversaba con alguien del interior; se oía una voz de hombre. Asier se acercó.

_Egun on, ¿conoces a Alberto?- preguntó directo.
_¿Alberto? Sí, sí le conozco ¿qué quieres?
_Es que estamos buscando a Alberto.
_¿Qué quieren? -preguntó la voz desde dentro.

(El corazón me dio un vuelco).

_Están buscando a Alberto.-respondió ella.

No era él; hubiera sido demasiado fácil. 

_ Mira.- siguió ella. ¿Ves esa casa grande del fondo?
_¿La blanca?
_Sí, esa, pues vive detrás.
_Vale. Gracias. Agur.
_Agur, majo.

Acercándonos a la casa oímos bullicio en su interior. Mucho bullicio. En la puerta había un chaval con peluca, en lo alto, un cartel de madera. Era la sidrería. Fuimos a la parte trasera pero solo encontramos coches aparcados. No había más casas, solo huertas. Cruzamos entre los coches y un perro pastor nos salió al paso. Era un pastor inglés, de esos ovejeros que se parecen a las ovejas que cuidan, pero con dientes más afilados y la voz más ronca. Los niños retrocedieron. Me puse delante y entonces le vi. Un hombre grande llamaba al perro. Había salido de un portón trasero de la sidrería. Animé a Asier. Dudó un momento.

_¿Conoces a Alberto?- preguntó desde lejos, con un ojo en el perro.

El hombre grande cogió un palo de un montón de leña y se lo tiró al animal, que se fue corriendo detrás de él.

_Sí- respondió. Pero no está. Está en Astiz, en una fiesta.
_Ah, vale.
_Pero está su mujer. Esperad... ¡Yoli! ¡Yoli!- chilló entrando en la casa.
_No se preocupe- dije yo. Es que estuvimos hace poco en el monte, nos mandó una postal y queríamos agradecérselo.

Dije algo así (básicamente sin sentido) pero no me hizo caso y lo perdí de vista. Al rato salía Yoli.

_¡Ay, ene! ¡Así que sois Asier y Aimar! ¡Qué majos! (hablaba en euskera)

El perro volvió con el tronco mordisqueado y lo dejó a mis pies.

_Quiere que se lo tires.- dijo el hombre grande.
_¡Tíraselo, tíraselo! - animaron los niños.

Y así lo hice.

Durante la media hora siguiente, en tanto que yo le tiraba el palo al perro y los niños se animaban a sustituírme, charlamos con Yoli.

Habían subido al Beloki el siete de enero, dos días después que nosotros. Encontraron la nota y él la cogió. Hacía mucho que no recordaban esa costumbre y les hizo ilusión. Ya en casa, Alberto le dijo a su mujer que comprara una postal para los chicos y estuvo buscando una que fuera bonita. Le dijimos que acertó de pleno.

El perro traía el palo cada vez más pequeño.

_Aita, tíraselo tú.- dijo Aimar.
_Aita, se llama Eki.- dijo Asier.

Lancé el palito.

Seguimos hablando. De que tenían los chavales crecidos, que el pequeño había cumplido veintidós ... Ya no querían ir con sus padres y ellos estaban reencontrando una afición que echaban de menos. Nosotros comentamos que nos encantaba Aralar, que íbamos siempre que podíamos y ella nos habló del valle de Ata, de la subida al Akier y de alguna que otra ruta corta no muy conocida por la zona. Yo intentaba acordarme de todo.

Eki dejó a mis pies apenas una astilla.

_¿Queréis unas cervecitas?.- nos invitó Yoli.
_No, gracias, tenemos que conducir. Además, ya se está haciendo tarde.

Nos despedimos con la pena de no conocer a Alberto pero contentos por haber encontrado a Yoli, y también a su amigo, el hombre grande, y a Eki. Todavía hay gente con la que es reconfortante charlar, aunque no la conozcas.

Solo hay que buscarla.

PD: Durante el camino de regreso en coche los niños no se durmieron y Aimar nos pidió volver, para conocer a Alberto y seguir jugando con Eki.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Nueva solicitud A. F.

Estimado Sr. Pérez:

Como tal vez recuerde, el pasado quince de enero procedimos a la apertura de una nueva ficha para Aimar F., en vista de la caída de su primer diente (incisivo inferior derecho). Desde estas líneas, agradecerle su deferencia y hacerle llegar nuestra sorpresa ante los nuevos obsequios. Esperábamos una moneda y no los dulces y el juego de agua de Bob Esponja que añadió al envío. Suponemos que le habrá costado gran esfuerzo el porte de dicho material y deseábamos reconocérselo.

Aprovecho la ocasión para notificarle el desprendimiento del incisivo gemelo del anterior así como nuestro deseo de que sea usted quien se haga cargo de él.

Suyo afectísimo, Sergio Fanjul.
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Hoy hemos encontrado junto a la cama de Aimar, una moneda de un euro, un coche de juguete (un Ferrari rojo) y una nota firmada. La caja del juguete vuelve a ser mayor de lo que se supone es el propio ratón, lo que ha provocado extrañeza. La explicación obvia es que ha sido la Sra. de Pérez, Señorita Rata de soltera, quien habrá realizado los portes.



Nota:
A la pregunta de Aimar a su hermano sobre si ha visto alguna vez al ratoncito Pérez, éste le ha respondido afirmativamente. Asier ha sido reprendido por su hermano ante dicha afirmación por su imprudencia y por las consecuencias que pudiera acarrearle en el futuro.

PD: Y es que aún le quedan un buen puñado de dientes que tramitar.
PD2: El Post-it ha sido recortado a escala 1:43.

domingo, 17 de febrero de 2013

Atascos, trineos y raquetas.

Esperábamos con ansias invernales la conjunción de nieve y sol, y este sábado era el momento de saciarlas. Hablamos con Pedro y Mari Carmen pero no podían venir. Sin embargo, nos dejaron encantados sus txanperos. De todos es conocido que un trineo moderno no tiene nada que hacer con la versatilidad de aquellos artilugios ochenteros. A esas curvadas tablas de madera les da igual el agua marina que la congelada y alcanzan unas velocidades dignas de estudio en un túnel de viento. Advierto también, para la madre, tía o abuela lectoras del blog, que su estabilidad está fuera de toda duda (casi siempre).

Entretuvimos las ansias con el redesayuno en Lekunberri, aprovechando para repasar algunas lecciones de matemáticas y dietética.


Llegando a Albi ya veíamos que algo no iba del todo bien. En los arcenes se acumulaba metro y medio de nieve y los coches empezaban a aparcar en el lado derecho, dejando un único carril de circulación.

Apuramos demasiado; el tapón era épico. Los coches que querían salir y los que buscaban aparcar permanecían quietos, enfrentados en un empate técnico. Si nadie cedía podíamos esperar al deshielo, y nosotros queríamos jugar un poco antes de eso.

Por fortuna (o lo que sea), no era la primera vez que nos ocurría algo parecido; y sabíamos qué hacer. En tanto que yo paraba el motor y ponía el freno de mano, Nieves descendía del vehículo y corría hacia atrás, dirigiéndose al comienzo del atasco. El objetivo era no aumentar el problema y que los que fueran viniendo detrás nuestro aparcaran antes de llegar. Por mi parte, yo iba hablando con los que estaban detenidos detrás mío, convenciéndoles de dar marcha atrás. No eran mas que cuatro o cinco, y no fue difícil. Volví al coche e hice lo mismo. Cien metros después maniobraba para arrimarme a un lado y que los demás pudieran salir. Mientras nos vestíamos, una nueva fila de coches ocupaba nuestro lugar. Otra Nieves se bajó de otro coche y la historia se repitió con distintos protagonistas.

La mañana transcurrió en un continuo sube y baja, y los metros de ascenso se fueron acumulando en las piernas de los niños. No así los descensos, de técnica cada vez más depurada.


Comimos y bebimos caliente, y continuamos la fiesta. Mientras Aimar y Nieves volvían a la rampa helada, calcé a Asier las raquetas por primera vez y dimos un paseo por los alrededores. Realmente no le hacían falta pues parecía un elfo caminando sobre el manto helado. No así a mí, que había quedado clavado en mi primer intento antes de atarme las susodichas.



Eran pasadas las cinco cuando recogimos y nos subimos al coche. Bajábamos rumbo a Lekunberri cuando, a menos de un kilómetro de llegar, cogimos el desvío sobre el río Larraun. Nos dirigíamos a Oderitz con una idea. Y el resultado iba a ser inesperado.

PD: Y emocionante.
PD2: Continuará.




miércoles, 13 de febrero de 2013

Inguru 4º primaria (Euskadiko paisaiak*).

Asier viene con la cara larga. El examen de Inguru (conocimiento del medio) no parece haberle ido muy bien. Le echo un vistazo y me fijo en una pregunta sin responder:  "¿Cuál es la montaña más alta de Euskadi?"

_Asier, ¿no la sabes?
_No. Venía en el libro pero no me acordaba.
_A ver, déjame ver el libro.

Y leo: "...la montaña más alta de Euskadi es Aitxuri (1.551 m.)".

No hay foto, no hay mapa, solo texto.

_Asier, ¿os han enseñado fotos?
_No.
_¿Y os preguntó el maisu si alguien había subido a ese monte?
_No.
_ ......
 _Aita, ¿yo he estado en Aitxuri?
_ Bueno, hace tiempo fuimos la ama y yo al Aizkorri; el Aitxuri está cerca.
_¿Y yo?
_Bueno, la ama estaba embarazada de ti, así que tú también estuviste.

Y sonríe. Y vemos unas fotos de aquel día.



PD: Ya tenemos objetivo para el verano.
PD2: Aitxuri (15.510 dm.)

*Paisajes del País Vasco.

sábado, 9 de febrero de 2013

Soluciones a la crisis (el recurso de los clásicos).

-Podrías decirme, por favor, qué camino he de seguir para salir de aquí?-preguntó Alicia.
-Depende mucho del punto adonde quieras ir.- contestó el Gato.
-Me da casi igual adónde- dijo Alicia.
-Entonces no importa qué camino sigas- dijo el Gato.
-... siempre que llegue a alguna parte- añadió Alicia, a modo de explicación.
-¡Ah, seguro que lo consigues!- dijo el Gato-, si andas lo suficiente.

Pd: Alicia en el País de las Maravillas.

domingo, 3 de febrero de 2013

Calendario febrero 2013.

Que no nos engañen los días soleados; estamos en pleno invierno.


PD: Y lo que queda.

sábado, 2 de febrero de 2013

Avances en métodos de adelgazamiento (III): Nuevas sensaciones.

Hoy he sentido, por primera, vez que la ventolera podía haberme tirado al suelo.


PD: ¿Preocupante? Bueno, inquietante.