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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Vive el 2015.


PD: Feliz año nuevo.

martes, 30 de diciembre de 2014

Interstellar (Una película de Oscar).

Como es una película que aún está en cartelera, aviso de los spoiler que puedas encontrarte en el post. Ahora bien, aun así, te recomendaría que lo leyeras.

No pretendo destripar la película. Tan solo ayudarte a ahorrar un dinero que te puede ir bien para tomarte algo con los amigos (incluidos varios pintxos en lo viejo). Porque la película empieza bien, con un mundo asolado por unas plagas que lo han convertido en un planeta de agricultores de subsistencia. Aun así, las granjas norteamericanas siguen siendo cultivadas por un solo hombre en cada una (interpretado por Matthew Mc Conaughey), asistidos por cosechadoras automáticas. Pero no, no vamos a caer en la tentación y demos por sentado que la situación no precisa de mayor explicación. La trama se va desarrollando para crear el clima. La hija del granjero (que también es ingeniero y ex-piloto espacial) ve señales de un fantasma en su habitación, pero nadie le hace caso. ¿Nadie? No, nadie, ni el director de la película. La referencia al fantasma, esencial más adelante, no tiene peso al comienzo, ni crea en el espectador una sensación de misterio que merezca ser explicado. Sin embargo, otros fenómenos extraños, en la misma habitación de la niña, ya empiezan a inquietarte.

Unas señales en el suelo de esa habitación llevan al protagonista a unas instalaciones secretas de la NASA. Y es allí cuando nos teníamos que haber salido de la película y llegar a tiempo a cualquier otra de los multicines. Porque allí, sentado en una butaca con ruedas e interpretando a un físico de renombre, se encontraba nada más y nada menos que Michael Caine. ¿Qué hacía el señor Caine en esa película? Si el insigne actor hubiera dicho en ese momento: "Hola, soy Michael Caine y quiero comprarme un Mercedes nuevo", no me hubiera extrañado. Ya lo hizo en "Lucy", otra película con la que arregló el techo de su mansión en la campiña inglesa y con la que Scarlett Johansson (nuestra adorable Scarlett Johansson) nos pidió dinero para pagar el parto de su primogénito. En fin, que até los cabos. El amigo Matthew (dejad que me ahorre el copia/pega de su apellido), flamante reciente ganador de un Oscar con una película por la que había cobrado una miseria (léanse 145.000 dólares USA) estaba haciendo caja con el también doble ganador del Oscar, Michael Caine. Bueno, ¿nadie más? ¿Cómo? ¡Vaya, si también está la asimismo adorable Anne Hathaway por aquí! ¡Otro Oscar más! Y van... Bueno, por "Los miserables" no habrá sacado mucho y de algo tendrá que comer. ¿Me he olvidado de alguien? Sí, claro, John Lithgow también es un actor conocido. Me gusta mucho y no ha ganado muchos premios pero, ahora que ha terminado la serie de "Cómo conocí a vuestra madre", también tiene que buscarse la vida. Tiene un papel menor, pero me gusta y se merece el sueldecillo que le habrán pagado.

Y es a partir de ahí, con tantos Oscar y premios en pantalla a la vez, cuando la película se vuelve una sucesión de promesas incumplidas. Larguísimas escenas de acercamientos estelares, multitud de interesantes preguntas sin responder (Para qué, ¿verdad? 169 minutazos no dan para todo) cuando, ya pasada la mitad de la cinta, llegan a un planeta y... ¡Vaya, si es Matt Damon! ¿Éste no había ganado otro Oscar? Bueno, sí, pero por un guión original junto a... junto a... ¡Ben Affleck! ¿Dónde he leído yo el apellido Affleck antes? Ah, ya, en los créditos del comienzo con... ¡Casey Affleck! ¿Ese no era su hermano? En fin, no tiene nada de malo enchufar a la familia para que se gane la vida ¿verdad? En realidad, esto es Hollywood y supongo que habrá favores por pagar y todo eso.

No voy a seguir. Me hubiera gustado ver otra cosa pero no tengo perdón. O sí, porque en la web ponen la película bastante bien. Dicen que se han preocupado para que las explicaciones físicas sobre la relatividad, los conceptos cuánticos y las diferentes medidas del tiempo en el horizonte de sucesos de un agujero negro sean correctas. Bueno, ¿y el guión? ¿nadie se ha ocupado del guión? Esos conceptos ya los estudié en la carrera, pero yo iba a ver una película de ciencia ficción, no a repasar asignaturas. Respecto a los actores, nada que reprocharles; todos buenos en su papel. El problema no es ese.

Nada, que me extiendo demasiado. ¿Queréis verla? Esperad a que la echen en la tele, no tardará. Entonces la grabáis en vídeo y comprimís los 169 minutos en 90; así sólo os sobrarán 20. No hay nada que justifique verla en el cine, ni tampoco te la pueden estropear si te la cuentan. No hay nada que estropear.

Por cierto, Matthew, ¿no te acuerdas? Ya estuviste en una película similar, "Contact", y se ve que se te quedó clavada la espinita de no ser el prota. Lo que no has tenido en cuenta es que aquella estaba basada en una novela de Carl Sagan; y ese hombre no sabría de cine, pero lo que es del Espacio y de comunicar, iba sobrado.

PD: Que no, que ni el día del espectador.
PD2: Si lo que quieres son palomitas, te las haces en casa.
PD3: La niña que hace de hija también actúa bien; espero que gane su Oscar en breve.

domingo, 28 de diciembre de 2014

¡Vivan las alemanas!

Aunque a veces me ría de mí mismo con eso de que tengo que adelgazar, hace unos meses me propuse perder esos kilos que no terminaba de quitarme. Llevaba con el mismo régimen desde hacía una eternidad y aquello ya no funcionaba. Durante el fin de semana me relajaba pero el resto de la semana lo cumplía a rajatabla. Me pesaba todos los día y veía que, de lunes a viernes, reducía lo que subía el sábado y domingo. Y así una semana tras otra. Lo comenté con Nieves y nos pusimos en contacto con una amiga suya, médico-nutricionista. Lo primero que me quitó no fue lo que me esperaba; me quitó la báscula. Sólo me dejó pesarme una vez cada quince días y únicamente tenía que tener en cuenta la diferencia de peso respecto al inicial. Nada de pensar si peso esto o lo otro; solo cuánto iba bajando. Me dio una dieta adaptada a lo que quería y nos dejó una báscula nueva especial de las que tenían en la clínica. "Japonesa"-nos dijo. "Los únicos que hacen una cosa así". Recuerdo que pensé que valiente chorrada pero bueno, solo teníamos que calibrarla la primera vez y ya estaba. Cuando me aproximara a la reducción de peso deseada, volveríamos a hablar con ella. Tengo que decir que la consulta era gratis con lo que no nos iba a hacer un seguimiento, aunque tampoco importaba, no había pastillas ni cosas raras de por medio.

El régimen era bastante estricto y era preciso tanto comenzarlo poco a poco, como dejarlo de la misma manera para evitar el conocido "efecto rebote". Y a ello me puse o, más bien, nos pusimos. Porque una dieta de ese tipo la sufre toda la familia. Desde los niños, que no pueden dejar nada en el plato (ni despistarse, ejem), como el interesado, que no tiene que saber donde se guarda nada de comer en casa; y eso que hay pocos armarios.

Yo me iba encontrando más o menos bien y el volumen iba bajando; el pantalón me quedaba más ancho y todo eso. Sin embargo, el peso no iba a la par con el esfuerzo. Cada quince días me pesaba, pero la báscula no me devolvía todo el cariño que de ella esperaba. Por otro lado, yo iba apuntando los resultados en una tabla como nos había dicho y los miraba y remiraba. Era desesperante.

Al cabo de unos meses ya vimos que aquello no iba bien. A la vista estaba más delgado pero la báscula marcaba muy poca reducción de peso. Como tampoco era cuestión de molestar a la amiga de Nieves, le escribimos un correo con los resultados. Nos respondió diciendo que no podían estar bien y que la llamáramos. Lo hizo Nieves. Yo escuché la conversación. Fue algo así:

Hola, Laura....Sí...Sí...Cada quince días... Sí, la comida la hago yo... Bueno, lo apunta él... Cómo que no puede ser... No, seguro que no se lo salta. Si el caso es que está mucho más delgado pero es el peso el que no baja...Sí, lo tengo aquí...(Sergio, dice que te peses y que le des también al botón del IMC).

Me voy a la habitación, me peso y le doy al botón ese. Me pide la estatura, la pongo y vuelvo con el resultado.

Sí, Laura, ya está, le da XXX... Cómo que no puede ser... Sí, todavía tenemos la báscula que teníamos antes... Espera... (Dice que te peses con la otra báscula).

Vuelvo a la habitación y saco del armario la otra báscula, la nuestra, la alemana. Me peso y...

Resumo la situación. Me he pasado, y mucho. La báscula que nos dejó la amiga de Nieves y que iba marcando la cantidad de peso adelgazado (no mi peso total), la fabulosa báscula japonesa, venía calibrada en nosequé mierd... de medida de peso que usan allí. Bueno, ahora lo sé, venía en Kan. En general usan el Sistema métrico decimal pero dentro de sus fronteras aún usan el sistema antiguo (y conducen por la derecha y comen pescado crudo y... en fin, bueno, ellos no tienen la culpa de esto). En la clínica cambian las unidades cuando les llegan las básculas nuevas pero a nosotros nos dejó una nueva sin modificar. A los efectos, y aproximando, si la báscula indicaba 7 kan , lo que había bajado era 26 kilos.  ¡Cómo voy a saber que 7 k. significa 7 kan y no 7 kilogramos! ¡Por favor! El caso es que ahora no puedo dejar el régimen de golpe porque el rebote puede ser bestial. Tengo que ir dejándolo poco a poco y, de paso, recuperar alguno de los kilos que no tenía que haber perdido (2 ó 3 kg.). Tampoco es nada grave, más allá de estar pelado de frío siempre y de no saber qué talla comprarme hasta que me estabilice. Habrá que seguir llevando pantalones de payaso.

PD: Menos mal que siempre llevo tirantes.
PD2: Por lo menos, me queda la nochevieja.
PD3: Y el día de San Sebastián.
PD4: ¡Vivan las alemanas! (las básculas).

PD5: Feliz día de los inocentes.


sábado, 27 de diciembre de 2014

No solo de cimas vive el Hombre.

El martes, veintitrés de diciembre, víspera de Nochebuena, decidimos hacer una mañanera antes de los recados de última hora. Habíamos visto de otras excursiones, la posibilidad de dar un paseo desde Lizarrusti hasta el embalse de Lareo. Era una ruta calificada como "familiar": recorrido corto, poco desnivel pero camino con hitos interesantes. Lo que no contábamos era con el mal tiempo. O sí.

Hacia las 11:30, ya redesayunados en Lazkao, nos plantábamos en el puerto con 3ºC y una niebla y un viento helado, dejémoslo en desagradable.



Llevábamos suficiente ropa de abrigo y nos la pusimos toda antes de empezar a caminar.



Los árboles lo habían pasado peor que nosotros y comenzamos la marcha a buen ritmo.




Pero todo mejoró cuando cambiamos de orientación y entramos en el valle. Dejamos la niebla atrás, descendiendo hacia Ataun, y guardamos el exceso de ropa para disfrutar del sol que nos calentaría el resto de la jornada.

Pasamos por un túnel, por la zona de las cadenas (¿necesarias con el suelo helado tal vez?), por un sumidero y llegamos al embalse de Lareo.



Dimos un paseo por la zona antes de comer el pequeño refrigerio que llevábamos y descubrimos motivos a saco para volver otro día.



Nos despedimos del embalse y regresamos al coche en menos de una hora con algo de pena. Quizás otro día ampliemos la ruta hasta Sastarri, un viejo conocido de algunos.



PD: Más fotos que texto. A veces pasa.
PD2: Donde dije "a saco" quería decir "en saco".




jueves, 25 de diciembre de 2014

Feliz Navidad.

Feliz Navidad.



PD: Y próspero año nuevo.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Ernaitzu (12.030 dm.) e Ireber (12.060 dm.).

Este pasado domingo se congregó, una vez más, un selecto grupo del montañismo vasco para su cita navideño-montañera anual. Josean, Pilar, Asier, Aimar, Nieves y yo, nos reunimos en Lekunberri y concretamos, en torno al clásico redesayuno, el recorrido escogido por nuestro guía y anfitrión. En esta ocasión nos adentraríamos en la desconocida (para nosotros) zona de Basaburua para realizar una circular pasando por Ernaitzu (12.030 dm.) e Ireber (12.060 dm.).

Cruzamos por el precioso pueblo de Beruete y nos dirigimos por una pista al comienzo de nuestra ruta. Sin embargo, un rebaño de ovejas partía dos minutos antes con nuestro mismo objetivo. Nuestro guía se bajó y entabló conversación con el pastor. Desconozco los términos exactos de la charla pero, cuando terminaron de hablar, volvió al coche con una sonrisa. Mientras cambiábamos de planes y nos dirigíamos a otro lugar para comenzar nuestra excursión, el manto blanco y marrón de las ovejas continuaba avanzando, con su pausado caminar, ajeno a todo.

Dejamos los coches en un collado, calzamos las botas y comenzamos a caminar. Nos enfrentamos a una empinada cuesta. Para algunos es el mejor comienzo, para otros (entre los que me incluyo) es lo peor. Sin embargo, no fue para tanto y enseguida nos vimos rodeados de hayas y ascendiendo alegremente hacia nuestro objetivo. Veíamos Ireber delante de nosotros pero primero nos dirigimos a Ernaitzu. Su suave loma herbosa nos deparó una sorpresa inesperada. Al agradable acceso a su cumbre hay que añadir varios dólmenes, un par de buzones (el viejo y el nuevo) donde los chavales dejaron su nota y cogieron otra, y unas impresionantes vistas.



Esas vistas desde la cima merecen un punto y aparte. En el horizonte podía alcanzarse a ver, pefectamente, hasta los pirineos. Desde Anie, la Mesa de los tres reyes, hasta... Josean guió nuestra vista en una panorámica de 360º. Pasamos por valles, la cuenca de Pamplona, los montes cercanos y lejanos, y compartió con nosotros su amplio conocimiento didáctico dejando al mismísimo Google Earth a la altura de aquellas filminas que nos ponían en el colegio.

Tras coronar la menor de las cimas del día, desanduvimos ligeramente nuestros pasos para ascender a Ireber, poniendo el contrapunto a la fácil loma de Ernaitzu con una agreste cumbre mineral. En el remozado buzón-cohete encontramos otra nota del mismo grupo de montaña que la anterior. Tuvieron la suerte de haber estado poco tiempo antes que nosotros y las recibirán en breve.




Una vez ascendido todo lo ascendible quedaba otra parte muy importante de una excursión montañera: la comida. Nos llegamos a un estupendo refugio con mesa, banco y chimenea, y procedimos a vaciar las mochilas. Podría hablar del revuelto de angulas de monte cogidas el día anterior y cocinadas esa misma mañana con cuidado; podría asimismo hablar del lacón cocido con pimentón de la Vera; o podría hablar de la tableta de chocolate puro o de las infusiones de té blanco (hay vida más allá del té Hornimans); y podría también hablar del chocolate caliente, no muy espeso, no muy dulce, pero igualmente reconfortante. Podría, y lo he hecho.

Una vez recogida la mesa y dispuestos a marchar, encontré tras el refugio el marco perfecto para nuestra postal navideña de este año. Sacamos los trajes de las mochilas (que habíamos llevado por si acaso), nos vestimos para la ocasión e hicimos varias tomas, añadiendo más o menos detalles a la instantánea.

Regresamos por el precioso hayedo hasta empalmar la pista que nos llevó hasta los coches.

Alargamos la despedida en Lekunberri compartiendo las fotos del día y guardando en la memoria un tesoro más para nuestra experiencia.

PD: La foto de la postal, mañana.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Alborta (12.240 dm.), sí; Tutturre, no.

El sábado, 13 de diciembre, amanecimos con intención de subir al Tutturre. Sin embargo, los preparativos se alargaron más de la cuenta y salimos con un plan B en el bolsillo.

Nos detuvimos, como siempre, a redesayunar en Lekunberri; pero algo había cambiado. Las mesas eran distintas, las sillas eran diferentes y en la barra lucía, redonda y caliente, una tortilla de patata. Hicimos los honores.



Comenzamos a caminar a las once y cuarto. Llovía ligeramente y la humedad y el frío nos hicieron abrigarnos. El cielo estaba plomizo pero no había previsión de que aquello fuera a mayores. No tendríamos sol pero tampoco tormentas. Lo que tampoco tuvimos fue acompañantes. Un par de montañeros a lo lejos, en el cresterío de Uharrain, fue todo lo que vimos en toda la jornada.

Las manchas de nieve nos fueron entreteniendo y llegamos al collado que da paso al Tutturre a sabiendas de que ese no era el día. Nos desviamos al cercano Alborta (12.240 dm.) que nos recibió con su buzón setero roto y un ligero viento helado.



Recolocamos el sombrero al buzón para proteger la nota que dejaron los muchachos y descendimos hasta un claro para el avituallamiento.



Ya en el coche, cuando nos quitábamos las botas, una furgoneta blanca nos pitó desde la carretera. Eran unos caseros que me hacían señas. Me acerqué.

_Kaixo, ¿dónde habéis andado? ¿Por Beloki?
_No, hemos estado en Alborta.
_¿Y no habéis visto ganado?
_No, no hemos visto nada en todo el día.
_¿No habéis visto vacas?
_No, nada en todo el día.
_¿Ni ovejas?
_Nada en todo el día.
_¿Tampoco habéis visto caballos?
_Tampoco, no, nada.

En eso, el compañero del conductor se asomó riéndose y preguntó:

_¿Y cabras tampoco?
_Tampoco.-respondí. (aunque luego caí en la cuenta de que se estaba burlando de su amigo).
_Anda, tira.- le dijo.

Y siguieron buscando su tesoro perdido.

De vuelta, nos detuvimos de nuevo en Lekunberri para tomar un café caliente en la plaza y disfrutar del aroma de la leña quemada.

PD: Encendían las luces cuando regresamos a casa.



PD2: Ttuture, tres "t"; a la Tercera será la vencida (espero).


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tres días en la Sierra de la Demanda.

Una vez más, en buena compañía, fuimos a disfrutar del puente de diciembre; esta vez muy corto. Escogimos una zona relativamente cercana para todos, de manera que no nos pasáramos la mitad del tiempo en el coche (que las tres horas previstas se convirtieran en cuatro y media por culpa del mal tiempo y el tráfico no cuenta).

Encontramos una casa en Tolbaños de abajo y enseguida nos pusimos a buscar rutas. ¿Es posible ir a la Sierra de la Demanda y no pasar por la laguna negra, las lagunas de Neila o el cañón del Río Lobos? Si pones como límite una hora de coche para la aproximación, 10 km. como distancia de ruta y 500-600m. como desnivel máximo, la cosa se complica. Pero somos gente de recursos, así que se puede, pero no es fácil.

 (Tolbaños de abajo, anclado en el pasado pero con reparto de pan en camión a diario)

Así, el primer día nos acercamos a la laguna de Haedillo. Dejamos el coche en Tolbaños de arriba y caminamos casi todo el tiempo por una pista. La noche anterior habían caído algunos copos y el bosque mostraba un ligero manto nevado. Sin embargo, cuando la pista terminó y cogimos altura, el paisaje fue tornándose cada vez más blanco. El día no terminaba de levantar y el cielo permanecía gris. Llegamos a nuestro destino soplando un viento helado y no nos detuvimos mas que para hacer unas fotos a través de la niebla a la superficie helada de la laguna y tomar un chocolate caliente. Volvimos a la casa y comimos los bocadillos paseados estando a resguardo.



El segundo día tampoco parecía muy prometedor. Pretendíamos llegar hasta el Pico Cerezales. La ruta también discurría en su mayoría por una pista y todo indicaba que el barro sería nuestro invitado pegajoso. Sin embargo, no fue así. No hay ruta que la nieve no haga bonita, y esa fue nuestra suerte. Nos costó acercarnos al collado donde dejar los coches porque en la carretera helada casi no había huella y la fuimos abriendo nosotros con mucho cuidado.

Calzamos las botas y, tras un cómodo paseo, nos adentramos en el monte y ascendimos siguiendo los hitos y alguna que otra marca de pintura. El camino no estaba del todo claro pero no tuvimos mayor problema. Para hacer más épica la jornada, ya en la rampa cimera, un vendaval nos hizo ganarnos la cumbre. Desandamos unos pasos el camino para encontrar refugio tras unos árboles y comer, esta vez sí en el monte, los bocadillos y el chocolate caliente.



Una caldera de calefacción estropeada, unas cenas temáticas de actualidad, un cercano y abandonado bosque de robles, y muchas risas serán nuestros recuerdos para el futuro.

PD: Y un roble que, según las crónicas, apenas podía rodearse por seis hombre adultos y que fue abrazado por cuatro cuarentones y dos niños holgadamente.
PD2: Veinte años, ya.

lunes, 15 de diciembre de 2014

A vueltas con el régimen.

Que sí, que vale, que mañana me pongo a régimen. ¡Si no me canso de repetirlo! Lo dije ayer, lo digo hoy y lo repetiré las veces que haga falta.

PD:En realidad, "régimen" no es un periodo de tiempo, sino un estado.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Uno más.

Ayer, 10 de diciembre, vino al mundo Aritz.

Mi enhorabuena a la esforzada madre y un especial y solidario recuerdo al padre, que desaparecerá durante un tiempo de las conversaciones familiares.

PD: Los primos Asier y Aimar ya esperan para jugar con él.
PD2: ¡Ánimo, Juan!

lunes, 1 de diciembre de 2014

Calendario diciembre.

Este año me da que no va a haber fotos de nieve hasta bastante más tarde.


Pd: Aunque siempre puede surgir un viaje inesperado.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Andrelorriaga (7.250 dm).

La mañana del sábado amaneció lluviosa, pero nuestra decisión de víspera de ir al monte permaneció intacta. Habíamos escogido ir a Andrelorriaga/Esparruko Punta (7.250 dm.) por varios motivos: cercanía, altitud moderada y aparente sencillez. Realmente, lo que teníamos en mente era disponer de tiempo para conocer Lazkao. ¡Tantas veces redesayunada y nunca explorada!

Así pues, comenzamos con lo mencionado, tras lo cual nos acercamos en coche a Olaberria.


Calzadas las botas comenzamos a caminar entre lujosos chalets hasta que se terminó el terreno edificable del último plan general y pasamos a la zona de caseríos. La carretera transitaba de uno a otro dejando atrás bucólicas estampas guipuzcoanas.


Pasamos junto a la casa-torre de Ojarbi y nos desviamos de la carretera para adentrarnos por una pista. Hasta ese momento, la ruta había sido sencilla pero, desde entonces, tuvimos que enfrentarnos con unas pendientes considerables. Caminábamos entre pinos hasta que llegamos a una valla metálica. Justo antes de cruzarla, nos adelantó por la derecha, sin intermitente, ni aviso previo, un hombre mayor a toda velocidad. Cuando llegó nuestro turno y pasamos al otro lado, solo pudimos comprobar cómo se alejaba por la rampa cimera hasta que lo perdimos de vista. Bendita senectud de jersey de lanilla y vara de avellano.

Acercándonos a la cumbre (loma-cumbre, habría que decir) empezó a soplar un fuerte viento. Llegados a los desvencijado buzones, los muchachos dejaron como pudieron su nota y descendimos unos metros para buscar refugio a sotavento. Comimos con Vizcaya en el horizonte y bajamos sin entretenernos más.



Paseamos la tarde en las calles de Lazkao, cafeteamos en sus terrazas, los niños jugaron en su plaza mayor y volvimos a casa cuando se puso el sol.

PD: Un sencillo día redondo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El intercambio (III).

Cuando nos despedíamos de Marc, me recordó que teníamos una charla pendiente; y afianzó la idea enseñándome su habitual hoja, abigarrada de anotaciones. No era la primera vez, ni la segunda, pero uno nunca está del todo preparado cuando se trata de enfrentarse a las preguntas de Josema.


A los días, nos citamos en el Tánger, el bar de las columnas de granito (como así me lo apuntó). Venía con una nueva vieja bici de carreras y la ató con un candado que pesaba casi más que ella; seguridad ante todo.

Sacamos dos cafés y, durante hora y media, los estiramos, charlando de los colores de las puestas de sol, de longitudes de onda y dispersión atmosférica; de humedad y sensación de frío, aquí y en Rusia; de energía, calor y estiramientos deportivos; de contadores de calorías en edificios con calefacción central; del granito de los Alpes, del agarre en carretera y de asfalto. Luego me contó su aventura europea con aquel Mercedes que ya vendió, y con la alfombra que le pusieron al llegar a la central de Stuttgart. Fue debajo del cárter, para que no manchara el suelo de aceite pero, a los efectos, fue como si extendieran una alfombra roja bajo sus pies.

Pero la charla no terminó ahí. Aquella aventura a la sede de la Mercedes, derivó en la curiosa historia del primer coche con motor de explosión y su viaje iniciático, a cargo de la mujer del inventor y sus hijos. Es curioso conocer cómo surgió la idea de incorporar luces o un cambio de marchas en ese primer vehículo y, por lo tanto, en todos los que hay ahora.

Nuevamente fue poco tiempo, y los compromisos no nos dejaron seguir charlando. Sin embargo, aún pudimos hablar del hematocrito, su variación y su utilidad, gracias a su experiencia en el Cho Oyu, antes de volver a casa.

Como siempre, fue todo un placer estar con Josema. Como alguien me dijo una vez: "Y pensar que hay gente con la que no sabes de qué hablar."

PD: En la foto, granito gallego sobre mármol de origen desconocido.
PD2: Nos acordamos de ti, Ander.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Descripciones.

 El profesor de Aimar les está explicando cómo hacer la descripción de una persona:

_Por ejemplo, podría hablar de un niño... que sea aplicado... que tenga rizos... que corra muy rápido...

En eso, los dos compañeros que se sientan delante de Aimar se vuelven hacia él y exclaman:

_¡Aimar! ¡Eres tú!

PD: De un relato de Aimar.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Tal día como hoy.

Tal día como hoy, en una fresca y luminosa tarde de otoño de hace once años, sucedieron a la vez, tres de las cosas más importantes para esta familia: nació Asier, Nieves fue madre y yo, pasé a llamarme "aita".



Feliz undécimo cumpleaños, Asier.

PD: Tu primer capicúa.

Cómo hacer fotos en la Behobia-SnSn.

Fiel a mi cita anual, la mañana del domingo, antes de que la carrera diera inicio, busqué un buen lugar para hacer fotos. Ya son muchos años intentando escoger la mejor situación, y no es fácil, porque hay que sopesar muchos factores. Resumiré unos cuantos:

Espacio libre.
Ya puedes ir hora y media antes que, en el peor momento, un recién llegado intentará colar a su hijo delante tuyo: "Un minutito; no te importa que mire el chaval ¿verdad?".
_Pues sí, sí que me importa.

Zona de visión.
Aparte del espacio libre para moverse, hay que procurar evitar obstáculos delante de tu cámara, verbigracia, móviles, paraguas, bufandas y distintos abalorios que la organización entrega para "animar" a los corredores. Mi ubicación (que no desvelaré) evita en cierta manera ese problema (aunque a veces hay brazos que me gustaría cercenar).

Autoridad competente.
¿En serio que no se puede desviar el tráfico colocándote un metro delante o un metro detrás? ¿En serio que te tienes que poner delante de mí, ahora? Contra esto, nada (más) que decir.

Alguien me dirá: "Sergio, ¿por qué te pones así?", "Oye, que no es para tanto", "Si será por corredores a quien hacer fotos, ¡que son treinta mil!". Sí, bueno, para los cientos de fotógrafos a quienes no les importa a quién fotografían está bien, pero yo voy a hacerle fotos a Marc; y pasa muy rápido.

Bueno, creo que ya  me he quejado lo suficiente. Respecto a la carrera, nadie mejor que Marc para contarla al detalle. Por mi parte, agradecerle a Marc, a Mercy, a Paula y al resto de su familia, por compartir con nosotros este día, y a los demás, os dejo un par de fotos del momento fugaz de su paso por delante de mi cámara.

Una, de su técnica depurada en carrera (extensión total de la pierna, justo cuando el pie deja el suelo).



Y otra, con la que me quedo, en la que se ve cómo y por qué corre Marc.



PD: Quien comparte su felicidad con los demás, disfruta dos veces.

domingo, 9 de noviembre de 2014

El corredor modesto.

Marc vuelve a la Behobia. La semana pasada, Josema me llamó para ver si íbamos a quedar con él, como de costumbre. Y allí estábamos, este pasado sábado, en el Vallés, casi todos los habituales y algunos nuevos, tomando pintxos para celíacos, aunque no lo fuéramos (cómo se parecen a los champis y a la tortilla de patatas de siempre).

Charlamos de todo, de la familia, de carreras, de ciclismo... Le preguntamos a Marc si había estudiado el nuevo perfil de la Behobia y no, no lo había hecho. Ningún problema. Echamos mano del periódico y Josema desgranó, de una en una, todas las posibles incidencias de la carrera: aquí una rampa larga pero suave..., aquí una chincheta..., ojo con esta parte que engaña.... Había que preparar las nuevas estrategias, escoger los puntos donde atacar y, dependiendo de mil circunstancias, intentar hacer un buen papel.



Marc es un corredor modesto. Modesto en los medios de que dispone para entrenar y modesto en cuanto a sus objetivos, pues conoce perfectamente su nivel y el de sus adversarios. El nivel de un deportista de élite se prepara en función de unas fechas a lo largo de la temporada; no se puede estar en forma en todo momento. Bajo esas circunstancias, él está comenzando su preparación, en tanto que sus principales rivales han centrado sus objetivos en esta carrera. Así, su meta está en el cajón más bajo del podio. Sin embargo, le comentamos que eso no puede ser, que todos los corredores intentan mejorar de año en año y que, por lo menos, este año tiene que mejorar un puesto. Solo uno.

Para nosotros ya es un campeón. Solo le falta la txapela.

¡Ánimo, Marc!

PD: Los pintxos para celíacos tienen pan para celíacos.

domingo, 2 de noviembre de 2014

De vuelta.

El sábado, 1 de noviembre, volvimos al monte. Después de tanto tiempo, lo echábamos de menos. Sin embargo, había que ser cuidadoso y no forzar la rodilla de Asier. Busqué una paseo sencillo y la encontré cerca de Otzaurte, Unamendi (8.980 dm.).

Ricardo vino con nosotros y, poco antes de las once, ya habíamos dejado el coche junto a la fonda y calzábamos las botas. La mañana era perfecta, soleada y con ese punto de frescor tan agradable al caminar. Sin embargo, antes de ponernos en marcha, nos pasamos a tomar un café... y algo más.

Y es que resultó que el bar estaba lleno de cazadores que ya habían terminado su jornada. Y todos sabemos qué hacen los cazadores después de cazar. Las mesas estaban llenas de huevos fritos con chorizo y patatas, filetes rebosantes, morcillas, carne cocida,... Los cruasanes que había sobre la barra permanecían protegidos por una cobertura plástica, y así seguirían, como pudimos comprobar al terminar el día. Pero, mientras tanto, nos unimos al ambiente y pusimos el cuerpo a tono.



La ruta elegida era circular y decidimos comenzar por la senda que atravesaba el monte y volver por la pista. Sabia decisión.




La rodilla de Asier respondió perfectamente, tanto en el ascenso, como en el descenso, y nos detuvimos cerca del paraje de Beunda para comer un poco y que Aimar les pudiera hacer un refugio a los galtzagorris.

Ya de regreso por la pista, sufrimos el tráfico dominguero de un sábado de fiesta, comprobamos cómo se escribe en braille, "coto de caza" y, a eso de las tres, ya estábamos en Otzaurte.



Antes de tomar un último café, aprovechamos para practicar, nosotros también, nuestras propias técnicas de caza.




PD: Último día de este cálido comienzo de otoño; ya llegan las lluvias.



sábado, 1 de noviembre de 2014

Calendario noviembre.


Pd: Después de este octubre, tal vez ya no queden días de sol como el de la foto para noviembre.

viernes, 31 de octubre de 2014

No mires en el armario.


PD: A ver quién es el guapo que guarda ahora nada en ese armario.
PD2: Para ver a oscuras y con niños.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Behobia Z.

El pasado sábado, coincidiendo con el inicio de la XXV semana de cine fantástico y de terror, se convocó en el Boulevard, la Behobia Z; la cual no tiene nada que ver con nuestra querida clásica (ánimo, Marc, a ver si mejoras, aunque sea un puesto).

Todos los zombis que quisieron pudieron participar en ella, siendo la categoría única, independientemente de la fecha de defunción, número de miembros putrefactos o gustos culinarios (o de otras zonas del cuerpo).


Fue una carrera corta en distancia, aunque su duración fue solo un poco menor que la de la Behobia clásica, hecho que agradecí, pues pude ir adelantándoles para ir haciendo fotos. Y respecto a las fotos, lamentar que saqué de paseo la X20 y no da la talla para fotografía nocturna.



PD: Por la integridad de sus vestimentas, se advierte que los soldados napoleónicos reposaban en criptas, no en tumbas.

lunes, 27 de octubre de 2014

Mañanas aprovechadas.

La lesión de Asier ya no duele, pero cansa. No puede correr ni hacer deporte, andar distancias largas no está recomendado y, si tensa la rodilla, salta. Así pues, cuando Imanol nos comentó que organizaban para el sábado, 25 de octubre, una salida del Club Alpine Vasco Navarro, comprobamos la carga del bonobús y nos acercamos, sin cansarnos, a ver qué se cocía por ahí.


Y allí estaba Imanol, organizando a los participantes, tachando nombres y regalando una botella de vino (para después, para después) a cada uno. Nos cruzamos con su padre, recordamos aquel memorable paseo en sidecar, charlamos, hicimos unas fotos y volvimos, mitad en bus, mitad andando, hasta nuestra casa.



Mañana paseada, mañana aprovechada.

PD: Una pena de días de otoño sin ir al monte aunque, visto de otro modo, tampoco parecen días de otoño.
PD2: Quien no se consuela es porque no quiere (dicen).

domingo, 26 de octubre de 2014

La lesión.

"¿Ya no vais al monte? ", "¿No andáis en bici?", "¿No salís por ahí?"

Bien, hoy responderé a estas preguntas que me habéis ido haciendo a lo largo de las últimas semanas: No, no y sí, pero como no. El motivo, ahora que conocemos el resultado y respiramos tranquilos, es un pequeño foco de hiperseñal edema óseo de unos 10 mm., subcortical, situado en zona anterior y media del cóndilo femoral interno sin que se aprecie fracturas ocultas. Hablando en plata, un hematoma en el hueso del fémur de Asier. Nada serio, si se tiene cuidado.

Pero no todo ha sido tan sencillo.

Hace ahora ya más de tres semanas, Asier empezó a quejarse de un dolor en la rodilla. Entre lo tranquilo que es el muchacho y las molestias propias del crecimiento, no le dimos mayor importancia; una crema, reposo y a correr. Sin embargo, al día siguiente, el dolor persistía y añadimos un analgésico infantil al lote. Nada. A los pocos días, la molestia, convertida en dolor, hacía cojear al niño y decidimos ir a la pediatra.

DRAMATIZACIÓN (yo no estuve).

_Pediatra: Mmm, mmm, a ver... estira...
_Asier: ¡Ay!
_Pediatra: Mmm, mmm, a ver... estira otra vez...
_Asier: ¡Ay! (otra vez).
_Pediatra: Mmm, pues no tengo ni idea. Te mando al especialista. Yo no le veo nada.
_Nieves: Pues el niño ya lleva una semana quejándose.
_Pediatra: Mujer, no será nada. Toma.
_Nieves mirando el volante: ¿Cómo? ¿Para cuándo le das hora?
_Pediatra: Para consulta normal, no parece grave.
_Nieves mirando a la pediatra: ...
_Pediatra: Bueno, vale, te doy "preferente". En esta semana te llaman.

Confiamos en la seguridad social, en Osakidetza, en los médicos y profesionales que la componen, y en los medios de que disponen. Sí, confiamos en todos ellos, antes, ahora y mañana. En quien no confiamos es en los políticos que la gestionan.

El próximo 30 de octubre, Asier tiene cita con el traumatólogo, que le dará un volante para hacerle un escáner de la rodilla a mediados del mes de noviembre (como pronto) y tendremos cita de nuevo con él para principios de diciembre (posiblemente). Es lo que hay, no me quejo, pero el chaval sí se quejaba (y es duro).

Lo mismo que vamos por autopista, pagamos el peaje y obtuvimos el resultado que menciono al comienzo del post. Ahora todos dormimos, un poco más pobres, pero más tranquilos. Como dije tras aquel exitoso examen durante la carrera: "Bendito seas, James Clerk Maxwell".

PD: En casos como éste, evitad buscar en internet. Es un consejo; por vuestro bien.
PD2: Reposo de seis a ocho semanas.
PD3: Dentro de seis a ocho semanas os comentaré.


viernes, 24 de octubre de 2014

Aprendiendo inglés.

Teaser de "No mires en el armario" (de la Wikipedia).


PD: ¿Halloween? No, solo un fin de semana ocioso.

martes, 14 de octubre de 2014

Todo llega a su fin.

La verdad es que se veía venir. Últimamente, se notaba que ya no era el mismo, no escribía con la misma fluidez. Queramos o no, las cosas tienen su tiempo y todo llega a su fin. Es ley de vida.

¿Qué haré ahora con él? Perdidos los antiguos oficios de rebobinador de cintas de cassette, seguirá ocupando un lugar en mi mesa como símbolo de fidelidad mantenida durante años. Hasta que un día desaparezca, como en su día lo hicieran sus hermanos.


PD: Hacía mucho que no me pasaba. Generalmente, se "extravían" antes de llegar a este punto.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Zipristin 2014.

El sábado pasado tocaba ir al monte. Así lo habíamos pensando; así lo teníamos organizado; así se lo había comentado a los muchachos; así se lo había dicho a Josean cuando me encontré con él por la calle; y así lo esperaba mi cámara de fotos, con las pilas cargadas (como todos nosotros). Sin embargo, no contaba con que ese mismo sábado se organizaba el Zipristin.

Todos lo años participamos en el Zipristin. Es un concurso de pintura cuyo tema principal es el agua. Los muchachos sacan sus pinturas a la calle, buscamos un sitio bonito junto al mar y pasamos una mañana artística (si el tiempo acompaña). Si añadimos al lote las entradas gratis para visitar el Aquarium, ya tenemos el día completo.

En esta ocasión, mientras los muchachos pintaban, yo me di al vídeo. Os dejo el link por si lo queréis ver. No lo pongo aquí porque le he pedido prestada una canción a Pharrell Williams y me deja usarla, pero no añadirla a esta plataforma.

PD: Bicós aim japiiii...

martes, 7 de octubre de 2014

Confesiones.

Estoy haciendo vídeos.
Creí que teníais que saberlo.

PD: Jo, qué a gusto me he quedado.

jueves, 2 de octubre de 2014

Vencer sin pelear.

Ring, Ring.

Suena el teléfono, el de casa, el que casi nunca suena si no es para intentar venderme una oferta telefónica. Miro el número. No me suena. Lo cojo.

_¿Sí?
_Buenos días, soy Pablo, le llamo de Vodafone (¡Bingo!). ¿Hablo con... (para un momento) Don Luis Sergio Fanjul?

Cosas del nombre compuesto. Mi familia, amigos y conocidos me llaman Sergio; las autoridades, funcionariado sanitario y empleados de banca, Luis; venta telefónica o por internet, Luis Sergio.

_Sí, ¿qué desea?
_Quiero ofrecerle una oferta para pagar menos en su factura combinada de teléfono fijo e internet. ¿Le interesa?
_...
_Veo que en este momento usted paga...
_...
_... esto... un momento... bueno... veo que en este momento usted paga menos de lo que yo iba a ofrecerle.
_...
_Bueno, sí, paga menos que la oferta. En fin, bueno, si le parece podemos dejar aquí esta conversación.
_De acuerdo, muchas gracias, buenos días.
_Sí... buenos días... muchas gracias.

PD: Hay algo turbador en el hecho de que los vendedores no tengan apellido, pero conozcan el tuyo.
PD2: Y que conste aquí mi mayor respeto y consideración a quien se gana el pan de esa manera.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Calendario octubre.

No todo van a ser colores ocres en otoño.

 

PD: A esto se le llama empezar el mes dando la chapa.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Tres de cuatro.

Asier y Aimar dormían fuera. El colegio organiza todos los años una salida de dos días a albergues escolares al estilo agencia de viajes: "Dos días, una noche", y la tarde del jueves se vaticinaba triste y anodina. El otoño había comenzado hacía pocos días y, con él, la rutina del régimen, gimnasio y tardes con poca luz. Sin embargo, al llegar a casa, Nieves me esperaba con un plan diferente.

Y así, con el Sol a punto de ponerse y oculto por las nubes, en una playa solitaria, con bandera amarilla y un socorrista para nosotros solos, nos solazamos en el mar entre olas y algas.



Regresamos salitrosos y con un par de algas atrapadas en mis redes pelágicas, y tachamos tres de cuatro en las estaciones del año en las que nos hemos bañado en el mar.

Nos acostamos pensando en cómo lo estarían pasando los muchachos, siendo conscientes de que el pensamiento no sería recíproco.

PD: Para el invierno siempre queda Bora-Bora.

viernes, 19 de septiembre de 2014

jueves, 18 de septiembre de 2014

Apurando las horas.

En el momento de escribir estas líneas quedarán doce horas para que acabe el día; mi último día con cuarenta y cinco años. Por la tarde, y a falta de una lista de asuntos pendientes, echaré un vistazo a las fotos de este último año para recordar las cosas que he hecho, y que atesoro. Por la noche me iré de cena con los amigos, y terminaré el día con un beso a los niños y a Nieves.

PD: Gran día, hoy.
PD2: Gran día, mañana.

sábado, 6 de septiembre de 2014

48 horas.

Dentro de 48 horas, de dos días, de un ti-tá, si volviera a sacar esta foto a los muchachos, estarían en la cama y yo, contándoles un cuento.


Ayer, viernes, apuramos las postreras luces de la tarde en la playa. Nos dimos el último chapuzón cuando el sol rozaba el monte Igueldo, y salimos del agua cuando ya no lo veíamos. Ya de vuelta, lo volvimos a saludar, pero se había transformado en una gigantesca bola roja que la gente contemplaba hipnotizada desde el muelle.

PD: Y haciéndole las fotos que yo no hice.

martes, 2 de septiembre de 2014

Calendario septiembre.

El mes de mi cumpleaños.


Pd: ¡Que comiencen los fastos!

domingo, 24 de agosto de 2014

Sonidos en la noche.

Nieves y los niños dormían plácidamente. Yo me iba despertando de vez en cuando y miraba el termómetro. La temperatura descendía paulatinamente y, a las tres de la madrugada, marcaba 10ºC. Los sacos de los niños son buenos y están preparados para esas temperaturas (y menos). Además, los chavales dormían con calzoncillos largos, camiseta térmica y el buff como gorro, así que no había problema. Aun así, les toqué la nariz; caliente. Me asomé por la puerta de la tienda y la condensación era increíble; las gotas cubrían la lona por dentro y por fuera. La noche no era cerrada y la claridad permitía ver los perfiles y las sombras. Las nubes altas no dejaban ver más allá de una o dos estrellas así que, este año, otra vez nada de lluvia de estrellas.



Volví a mi saco caliente y, al cerrar la cremallera, creí oir algo afuera. Agucé el oído porque no me lo creía. No era el viento, no eran las ramas, no eran animales (bueno... no exactamente) era ¡Su ta gar! En alguna borda habían puesto la música a tope. La más cercana está como a media hora pero en el monte se oye todo a mucha distancia. Me dormí pensando en las pobres ovejas y en el sabor de la cuajada con heavy.

Por la mañana, el termómetro marcaba 8ºC dentro de la tienda, me abrigué y salí a preparar el desayuno. El cielo estaba azul y los primeros rayos de sol calentaban las cumbres. No tardaría mucho en hacerlo con nosotros. La mañana era espléndida.


A los muchachos hubo que despegarlos de los sacos pero recogimos todo y nos pusimos en marcha; ya pensábamos en la romería.

Nos encontramos con un ciclista que pedaleaba hacia nosotros pero a nadie más y supusimos que estaban todos en Igaratza. Sin embargo, cuando tuvimos a la vista los refugios nos temimos lo peor. Efectivamente, la fiesta había sido la semana anterior. Nos repusimos del error con un poco de chocolate y caminamos hasta el coche calentados por un sol delicioso. Cuando llegamos al parking lo encontramos lleno. Pero no eran montañeros, sino domingueros. Todos las campas aledañas al Guardetxe estaban repletas de mesas y la gente se afanaba en preparar paellas y chuletas en hogueras improvisadas. En el sitio reservado del día anterior se encontraba aparcado un camión con cañeros de cerveza. Raudos y veloces huimos de aquel sitio no sin antes contemplar como un caballo daba buena cuenta de las viandas desatendidas que unos ingenuos habían dejado sin protección mientras iban de paseo.

PD: Aunque reconozco que alguna parrillada no olía nada mal.

sábado, 23 de agosto de 2014

El poder de la fibra.

Tras comer en la ermita fuimos a coger agua. No habíamos visto gente en todo el día y nos parecía muy extraño para un sábado, aunque hubiera llovido. Pensamos que estarían recogiendo setas. De pronto, una pareja apareció de la nada y se sentó a comer en una roca, junto a la fuente. Les saludamos pero no nos devolvieron el saludo y nos giramos para llenar las cantimploras. Cuando terminamos, nos volvimos, y ya no estaban. (Aquí un "tachaaaaan" de película de miedo).

Nos quedaba poco hasta nuestro lugar de acampada y retomamos la ruta.


La temperatura rondaba los quince grados y, por la hora que era, no subiría más. Decidimos montar la tienda en cuanto llegáramos y caminamos decididos contemplando el paisaje, las ovejas y la gran cantidad de caballos que pastaban por las campas. Y quien come mucha fibra...


En nuestro lugar para el vivac no hay mucho sitio para plantar la tienda y, justo en medio, un caballo había alzado una torre que ríase usted de la de Babel. En su "honor", fueron lanzados a los cuatro vientos, improperios en al menos cinco idiomas (alguno de ellos inventado).

Como expertos limpiadores, empleamos tres sistemas complementarios. En primer lugar, y para los trozos secos, optamos por el noble deporte del fútbol (menos noble con semejantes balones); para los más frescos, pero aún con forma, la técnica de los palillos chinos; y para la base empastada, unas rocas calizas hicieron los usos de palas. Precisamos, por fin, de una bolsa de plástico entre tienda y suelo pues los resultados no fueron del todo satisfactorios.

Para Aimar era la segunda vez que acampábamos y estaba algo nervioso. La niebla empezaba a cubrir los montes y decidimos cenar pronto y meternos en la tienda. Unas partiditas de cartas, unos cuentos y, antes de las diez, ya planchábamos oreja en los sacos.



PD: Aunque la noche no fue del todo tranquila.

viernes, 22 de agosto de 2014

Previsión: chubascos intermitentes.

El miércoles, trece de agosto, habíamos vuelto de nuestro vivac y ya estábamos pensando en el siguiente. Aimar preguntaba, y yo miraba las previsiones del tiempo para los próximos quince días. La mejor resultó ser para el domingo, con sol y buenas temperaturas. Sin embargo, para el sábado y el lunes pronosticaban lluvia, con chubascos intermitentes. Más adelante quién sabe, pero viendo como está siendo agosto no se podía esperar mucho más.

El agua no es algo que nos suponga un problema cuando se trata de ir al monte; lo más, un incordio. Botas con gore-tex, chubasqueros,... todo eso tiene que servir para algo. Si solo vas al monte cuando hace bueno, no te gastes tanto dinero. Sin embargo, una cosa es ir a caminar con posibilidad de volver mojado, y otra ir a acampar y pasar la noche tiritando; y con niños. Las temperaturas previstas para Baraibar, el pueblo más cercano, bajaban hasta los 10ºC. Eso significaba más ropa de abrigo y, por ende, más peso en las mochilas.


Así las cosas, las opciones eran ir el sábado, con posibilidad de lluvia cada vez menor según avanzara la jornada y buen tiempo de vuelta, o ir el domingo, con temperaturas altas pero lluvia por la noche y el lunes de mañana. Optamos por la primera, pensando, además, que coincidiríamos con la romería a Igaratza; la txistorra frita también ayudó a decantar la balanza.

El sábado, pasadas las once, estábamos en Guardetexe. Una pequeña zona vallada en el parking reservaba unas plazas, tal vez para la fiesta del día siguiente. Habíamos salido de Donosti con lluvia, pero parecía haber amainado. Ya estábamos a punto de ponernos a caminar cuando medio cielo empezó a descargar sobre nosotros. Iba a sacar los cubremochilas, cuando caí en la cuenta de un problema: las colchonetas no nos dejaban ponerlos. Chorreante, no podía pensar con claridad y nos metimos en el coche; mi mente funciona bien bajo presión pero mal bajo el agua. Tras aplicar el método científico (prueba y error), encontramos una solución aceptable.



A eso de las doce ya estábamos en marcha. No llevábamos ni diez minutos andando cuando paró de llover... y salió el sol. Calentaba con ganas, así que nos detuvimos y nos quitamos chubasquero, pantalones de agua y forros. Retomamos el camino y, al cabo de quince minutos, volvió a jarrear. "Parará pronto", pensé. Como en una visión, nos vi a los cuatro en un futuro cercano calados hasta los huesos por no haber hecho lo correcto, así que nos enfundamos de nuevo todo el equipo. A la media hora, la lluvia cesó de nuevo y yo, en una decisión libre, personal y testaruda, me volví a despojar del impermeable. ¡Ya estaba bien, hombre! El resto de la expedición aceptó mi decisión, aunque no la compartió, y no volvimos a parar hasta Igaratza.

PD: Tampoco volvió a llover.

jueves, 21 de agosto de 2014

Cantando bajo la lluvia.

Se acercaba el amanecer, y seguía lloviendo. Confiaba en que, a primera hora de la mañana, pararía, pero no fue así. Aprovechando un momento de calma, salí de la tienda para ver el panorama. Definitivamente, no despejaría pronto.


Calenté el desayuno y nos volvimos a meter para dar buena cuenta de él mientras volvía a caer otro chaparrón. Entretanto, recogimos las cosas, nos pusimos ropa de abrigo y el chubasquero, y esperamos. En cuanto cesó la lluvia, desmontamos la tienda, la sacudimos y la guardamos en la mochila. Al llegar a casa habría que ver dónde la secábamos, no se nos fuera a pudrir.



Y así, bien pertrechados, recorrimos el camino de vuelta, felices y contentos, mientras entonábamos conocidas cancioncillas.

PD: Con los pies secos todo se anda mejor.
PD2: Ya pensábamos en la siguiente acampada; los cuatro.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Bajo la tormenta.

A las dos menos diez empezó a llover; con ganas. Y con la lluvia vino el viento.

Uno de los motivos por los que buscamos este sitio para acampar es que, cuando lo encontramos, también hacía mal tiempo y comprobamos que tenía la orientación perfecta, con el oeste y el norte protegidos por una pared de piedras y unos arbustos. Aquella vez no le sacamos todo el partido que tenía; al menos no tanto como ésta.



La "posibilidad de lluvia" que había visto en las predicciones no tenía nada que ver con lo que teníamos encima. Dí gracias por haber tensado los vientos aunque, la verdad, no parecía haber hecho falta pues tampoco sentíamos tanto el vendaval. Pero sí que lo oíamos, y muy cerca. Al otro lado del muro el ulular del viento asustaba. Me incorporé y comprobé que la tela interior no tocara la exterior; no queríamos agua dentro. Siempre ponemos un doble suelo protector bajo la tienda, no pesa nada (minimalismo comodón) y ayuda a que permanezca limpia. También le da un doble aislamiento impermeable y, en esta ocasión, tal vez lo íbamos a necesitar.

Cuando hablo en plural realmente tenía que haberlo hecho en singular, Asier dormía como un tronco. Y yo, tras escuchar las noticias de la radio y comprobar que todo iba bien, opté por darme la vuelta y dormir, arrullado por el suave repiqueteo de la lluvia. Mientras cogía el sueño pensé por un instante en el día siguiente, cuando llegara el momento de recoger la tienda. Si seguía lloviendo iba a ser un fastidio. Apliqué la norma y lo dejé para otro momento: "Ya lo pensaré mañana".

PD: Señores de Marmot, muchas gracias por la calidad de sus productos.