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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Vive el 2015.


PD: Feliz año nuevo.

martes, 30 de diciembre de 2014

Interstellar (Una película de Oscar).

Como es una película que aún está en cartelera, aviso de los spoiler que puedas encontrarte en el post. Ahora bien, aun así, te recomendaría que lo leyeras.

No pretendo destripar la película. Tan solo ayudarte a ahorrar un dinero que te puede ir bien para tomarte algo con los amigos (incluidos varios pintxos en lo viejo). Porque la película empieza bien, con un mundo asolado por unas plagas que lo han convertido en un planeta de agricultores de subsistencia. Aun así, las granjas norteamericanas siguen siendo cultivadas por un solo hombre en cada una (interpretado por Matthew Mc Conaughey), asistidos por cosechadoras automáticas. Pero no, no vamos a caer en la tentación y demos por sentado que la situación no precisa de mayor explicación. La trama se va desarrollando para crear el clima. La hija del granjero (que también es ingeniero y ex-piloto espacial) ve señales de un fantasma en su habitación, pero nadie le hace caso. ¿Nadie? No, nadie, ni el director de la película. La referencia al fantasma, esencial más adelante, no tiene peso al comienzo, ni crea en el espectador una sensación de misterio que merezca ser explicado. Sin embargo, otros fenómenos extraños, en la misma habitación de la niña, ya empiezan a inquietarte.

Unas señales en el suelo de esa habitación llevan al protagonista a unas instalaciones secretas de la NASA. Y es allí cuando nos teníamos que haber salido de la película y llegar a tiempo a cualquier otra de los multicines. Porque allí, sentado en una butaca con ruedas e interpretando a un físico de renombre, se encontraba nada más y nada menos que Michael Caine. ¿Qué hacía el señor Caine en esa película? Si el insigne actor hubiera dicho en ese momento: "Hola, soy Michael Caine y quiero comprarme un Mercedes nuevo", no me hubiera extrañado. Ya lo hizo en "Lucy", otra película con la que arregló el techo de su mansión en la campiña inglesa y con la que Scarlett Johansson (nuestra adorable Scarlett Johansson) nos pidió dinero para pagar el parto de su primogénito. En fin, que até los cabos. El amigo Matthew (dejad que me ahorre el copia/pega de su apellido), flamante reciente ganador de un Oscar con una película por la que había cobrado una miseria (léanse 145.000 dólares USA) estaba haciendo caja con el también doble ganador del Oscar, Michael Caine. Bueno, ¿nadie más? ¿Cómo? ¡Vaya, si también está la asimismo adorable Anne Hathaway por aquí! ¡Otro Oscar más! Y van... Bueno, por "Los miserables" no habrá sacado mucho y de algo tendrá que comer. ¿Me he olvidado de alguien? Sí, claro, John Lithgow también es un actor conocido. Me gusta mucho y no ha ganado muchos premios pero, ahora que ha terminado la serie de "Cómo conocí a vuestra madre", también tiene que buscarse la vida. Tiene un papel menor, pero me gusta y se merece el sueldecillo que le habrán pagado.

Y es a partir de ahí, con tantos Oscar y premios en pantalla a la vez, cuando la película se vuelve una sucesión de promesas incumplidas. Larguísimas escenas de acercamientos estelares, multitud de interesantes preguntas sin responder (Para qué, ¿verdad? 169 minutazos no dan para todo) cuando, ya pasada la mitad de la cinta, llegan a un planeta y... ¡Vaya, si es Matt Damon! ¿Éste no había ganado otro Oscar? Bueno, sí, pero por un guión original junto a... junto a... ¡Ben Affleck! ¿Dónde he leído yo el apellido Affleck antes? Ah, ya, en los créditos del comienzo con... ¡Casey Affleck! ¿Ese no era su hermano? En fin, no tiene nada de malo enchufar a la familia para que se gane la vida ¿verdad? En realidad, esto es Hollywood y supongo que habrá favores por pagar y todo eso.

No voy a seguir. Me hubiera gustado ver otra cosa pero no tengo perdón. O sí, porque en la web ponen la película bastante bien. Dicen que se han preocupado para que las explicaciones físicas sobre la relatividad, los conceptos cuánticos y las diferentes medidas del tiempo en el horizonte de sucesos de un agujero negro sean correctas. Bueno, ¿y el guión? ¿nadie se ha ocupado del guión? Esos conceptos ya los estudié en la carrera, pero yo iba a ver una película de ciencia ficción, no a repasar asignaturas. Respecto a los actores, nada que reprocharles; todos buenos en su papel. El problema no es ese.

Nada, que me extiendo demasiado. ¿Queréis verla? Esperad a que la echen en la tele, no tardará. Entonces la grabáis en vídeo y comprimís los 169 minutos en 90; así sólo os sobrarán 20. No hay nada que justifique verla en el cine, ni tampoco te la pueden estropear si te la cuentan. No hay nada que estropear.

Por cierto, Matthew, ¿no te acuerdas? Ya estuviste en una película similar, "Contact", y se ve que se te quedó clavada la espinita de no ser el prota. Lo que no has tenido en cuenta es que aquella estaba basada en una novela de Carl Sagan; y ese hombre no sabría de cine, pero lo que es del Espacio y de comunicar, iba sobrado.

PD: Que no, que ni el día del espectador.
PD2: Si lo que quieres son palomitas, te las haces en casa.
PD3: La niña que hace de hija también actúa bien; espero que gane su Oscar en breve.

domingo, 28 de diciembre de 2014

¡Vivan las alemanas!

Aunque a veces me ría de mí mismo con eso de que tengo que adelgazar, hace unos meses me propuse perder esos kilos que no terminaba de quitarme. Llevaba con el mismo régimen desde hacía una eternidad y aquello ya no funcionaba. Durante el fin de semana me relajaba pero el resto de la semana lo cumplía a rajatabla. Me pesaba todos los día y veía que, de lunes a viernes, reducía lo que subía el sábado y domingo. Y así una semana tras otra. Lo comenté con Nieves y nos pusimos en contacto con una amiga suya, médico-nutricionista. Lo primero que me quitó no fue lo que me esperaba; me quitó la báscula. Sólo me dejó pesarme una vez cada quince días y únicamente tenía que tener en cuenta la diferencia de peso respecto al inicial. Nada de pensar si peso esto o lo otro; solo cuánto iba bajando. Me dio una dieta adaptada a lo que quería y nos dejó una báscula nueva especial de las que tenían en la clínica. "Japonesa"-nos dijo. "Los únicos que hacen una cosa así". Recuerdo que pensé que valiente chorrada pero bueno, solo teníamos que calibrarla la primera vez y ya estaba. Cuando me aproximara a la reducción de peso deseada, volveríamos a hablar con ella. Tengo que decir que la consulta era gratis con lo que no nos iba a hacer un seguimiento, aunque tampoco importaba, no había pastillas ni cosas raras de por medio.

El régimen era bastante estricto y era preciso tanto comenzarlo poco a poco, como dejarlo de la misma manera para evitar el conocido "efecto rebote". Y a ello me puse o, más bien, nos pusimos. Porque una dieta de ese tipo la sufre toda la familia. Desde los niños, que no pueden dejar nada en el plato (ni despistarse, ejem), como el interesado, que no tiene que saber donde se guarda nada de comer en casa; y eso que hay pocos armarios.

Yo me iba encontrando más o menos bien y el volumen iba bajando; el pantalón me quedaba más ancho y todo eso. Sin embargo, el peso no iba a la par con el esfuerzo. Cada quince días me pesaba, pero la báscula no me devolvía todo el cariño que de ella esperaba. Por otro lado, yo iba apuntando los resultados en una tabla como nos había dicho y los miraba y remiraba. Era desesperante.

Al cabo de unos meses ya vimos que aquello no iba bien. A la vista estaba más delgado pero la báscula marcaba muy poca reducción de peso. Como tampoco era cuestión de molestar a la amiga de Nieves, le escribimos un correo con los resultados. Nos respondió diciendo que no podían estar bien y que la llamáramos. Lo hizo Nieves. Yo escuché la conversación. Fue algo así:

Hola, Laura....Sí...Sí...Cada quince días... Sí, la comida la hago yo... Bueno, lo apunta él... Cómo que no puede ser... No, seguro que no se lo salta. Si el caso es que está mucho más delgado pero es el peso el que no baja...Sí, lo tengo aquí...(Sergio, dice que te peses y que le des también al botón del IMC).

Me voy a la habitación, me peso y le doy al botón ese. Me pide la estatura, la pongo y vuelvo con el resultado.

Sí, Laura, ya está, le da XXX... Cómo que no puede ser... Sí, todavía tenemos la báscula que teníamos antes... Espera... (Dice que te peses con la otra báscula).

Vuelvo a la habitación y saco del armario la otra báscula, la nuestra, la alemana. Me peso y...

Resumo la situación. Me he pasado, y mucho. La báscula que nos dejó la amiga de Nieves y que iba marcando la cantidad de peso adelgazado (no mi peso total), la fabulosa báscula japonesa, venía calibrada en nosequé mierd... de medida de peso que usan allí. Bueno, ahora lo sé, venía en Kan. En general usan el Sistema métrico decimal pero dentro de sus fronteras aún usan el sistema antiguo (y conducen por la derecha y comen pescado crudo y... en fin, bueno, ellos no tienen la culpa de esto). En la clínica cambian las unidades cuando les llegan las básculas nuevas pero a nosotros nos dejó una nueva sin modificar. A los efectos, y aproximando, si la báscula indicaba 7 kan , lo que había bajado era 26 kilos.  ¡Cómo voy a saber que 7 k. significa 7 kan y no 7 kilogramos! ¡Por favor! El caso es que ahora no puedo dejar el régimen de golpe porque el rebote puede ser bestial. Tengo que ir dejándolo poco a poco y, de paso, recuperar alguno de los kilos que no tenía que haber perdido (2 ó 3 kg.). Tampoco es nada grave, más allá de estar pelado de frío siempre y de no saber qué talla comprarme hasta que me estabilice. Habrá que seguir llevando pantalones de payaso.

PD: Menos mal que siempre llevo tirantes.
PD2: Por lo menos, me queda la nochevieja.
PD3: Y el día de San Sebastián.
PD4: ¡Vivan las alemanas! (las básculas).

PD5: Feliz día de los inocentes.


sábado, 27 de diciembre de 2014

No solo de cimas vive el Hombre.

El martes, veintitrés de diciembre, víspera de Nochebuena, decidimos hacer una mañanera antes de los recados de última hora. Habíamos visto de otras excursiones, la posibilidad de dar un paseo desde Lizarrusti hasta el embalse de Lareo. Era una ruta calificada como "familiar": recorrido corto, poco desnivel pero camino con hitos interesantes. Lo que no contábamos era con el mal tiempo. O sí.

Hacia las 11:30, ya redesayunados en Lazkao, nos plantábamos en el puerto con 3ºC y una niebla y un viento helado, dejémoslo en desagradable.



Llevábamos suficiente ropa de abrigo y nos la pusimos toda antes de empezar a caminar.



Los árboles lo habían pasado peor que nosotros y comenzamos la marcha a buen ritmo.




Pero todo mejoró cuando cambiamos de orientación y entramos en el valle. Dejamos la niebla atrás, descendiendo hacia Ataun, y guardamos el exceso de ropa para disfrutar del sol que nos calentaría el resto de la jornada.

Pasamos por un túnel, por la zona de las cadenas (¿necesarias con el suelo helado tal vez?), por un sumidero y llegamos al embalse de Lareo.



Dimos un paseo por la zona antes de comer el pequeño refrigerio que llevábamos y descubrimos motivos a saco para volver otro día.



Nos despedimos del embalse y regresamos al coche en menos de una hora con algo de pena. Quizás otro día ampliemos la ruta hasta Sastarri, un viejo conocido de algunos.



PD: Más fotos que texto. A veces pasa.
PD2: Donde dije "a saco" quería decir "en saco".




jueves, 25 de diciembre de 2014

Feliz Navidad.

Feliz Navidad.



PD: Y próspero año nuevo.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Ernaitzu (12.030 dm.) e Ireber (12.060 dm.).

Este pasado domingo se congregó, una vez más, un selecto grupo del montañismo vasco para su cita navideño-montañera anual. Josean, Pilar, Asier, Aimar, Nieves y yo, nos reunimos en Lekunberri y concretamos, en torno al clásico redesayuno, el recorrido escogido por nuestro guía y anfitrión. En esta ocasión nos adentraríamos en la desconocida (para nosotros) zona de Basaburua para realizar una circular pasando por Ernaitzu (12.030 dm.) e Ireber (12.060 dm.).

Cruzamos por el precioso pueblo de Beruete y nos dirigimos por una pista al comienzo de nuestra ruta. Sin embargo, un rebaño de ovejas partía dos minutos antes con nuestro mismo objetivo. Nuestro guía se bajó y entabló conversación con el pastor. Desconozco los términos exactos de la charla pero, cuando terminaron de hablar, volvió al coche con una sonrisa. Mientras cambiábamos de planes y nos dirigíamos a otro lugar para comenzar nuestra excursión, el manto blanco y marrón de las ovejas continuaba avanzando, con su pausado caminar, ajeno a todo.

Dejamos los coches en un collado, calzamos las botas y comenzamos a caminar. Nos enfrentamos a una empinada cuesta. Para algunos es el mejor comienzo, para otros (entre los que me incluyo) es lo peor. Sin embargo, no fue para tanto y enseguida nos vimos rodeados de hayas y ascendiendo alegremente hacia nuestro objetivo. Veíamos Ireber delante de nosotros pero primero nos dirigimos a Ernaitzu. Su suave loma herbosa nos deparó una sorpresa inesperada. Al agradable acceso a su cumbre hay que añadir varios dólmenes, un par de buzones (el viejo y el nuevo) donde los chavales dejaron su nota y cogieron otra, y unas impresionantes vistas.



Esas vistas desde la cima merecen un punto y aparte. En el horizonte podía alcanzarse a ver, pefectamente, hasta los pirineos. Desde Anie, la Mesa de los tres reyes, hasta... Josean guió nuestra vista en una panorámica de 360º. Pasamos por valles, la cuenca de Pamplona, los montes cercanos y lejanos, y compartió con nosotros su amplio conocimiento didáctico dejando al mismísimo Google Earth a la altura de aquellas filminas que nos ponían en el colegio.

Tras coronar la menor de las cimas del día, desanduvimos ligeramente nuestros pasos para ascender a Ireber, poniendo el contrapunto a la fácil loma de Ernaitzu con una agreste cumbre mineral. En el remozado buzón-cohete encontramos otra nota del mismo grupo de montaña que la anterior. Tuvieron la suerte de haber estado poco tiempo antes que nosotros y las recibirán en breve.




Una vez ascendido todo lo ascendible quedaba otra parte muy importante de una excursión montañera: la comida. Nos llegamos a un estupendo refugio con mesa, banco y chimenea, y procedimos a vaciar las mochilas. Podría hablar del revuelto de angulas de monte cogidas el día anterior y cocinadas esa misma mañana con cuidado; podría asimismo hablar del lacón cocido con pimentón de la Vera; o podría hablar de la tableta de chocolate puro o de las infusiones de té blanco (hay vida más allá del té Hornimans); y podría también hablar del chocolate caliente, no muy espeso, no muy dulce, pero igualmente reconfortante. Podría, y lo he hecho.

Una vez recogida la mesa y dispuestos a marchar, encontré tras el refugio el marco perfecto para nuestra postal navideña de este año. Sacamos los trajes de las mochilas (que habíamos llevado por si acaso), nos vestimos para la ocasión e hicimos varias tomas, añadiendo más o menos detalles a la instantánea.

Regresamos por el precioso hayedo hasta empalmar la pista que nos llevó hasta los coches.

Alargamos la despedida en Lekunberri compartiendo las fotos del día y guardando en la memoria un tesoro más para nuestra experiencia.

PD: La foto de la postal, mañana.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Alborta (12.240 dm.), sí; Tutturre, no.

El sábado, 13 de diciembre, amanecimos con intención de subir al Tutturre. Sin embargo, los preparativos se alargaron más de la cuenta y salimos con un plan B en el bolsillo.

Nos detuvimos, como siempre, a redesayunar en Lekunberri; pero algo había cambiado. Las mesas eran distintas, las sillas eran diferentes y en la barra lucía, redonda y caliente, una tortilla de patata. Hicimos los honores.



Comenzamos a caminar a las once y cuarto. Llovía ligeramente y la humedad y el frío nos hicieron abrigarnos. El cielo estaba plomizo pero no había previsión de que aquello fuera a mayores. No tendríamos sol pero tampoco tormentas. Lo que tampoco tuvimos fue acompañantes. Un par de montañeros a lo lejos, en el cresterío de Uharrain, fue todo lo que vimos en toda la jornada.

Las manchas de nieve nos fueron entreteniendo y llegamos al collado que da paso al Tutturre a sabiendas de que ese no era el día. Nos desviamos al cercano Alborta (12.240 dm.) que nos recibió con su buzón setero roto y un ligero viento helado.



Recolocamos el sombrero al buzón para proteger la nota que dejaron los muchachos y descendimos hasta un claro para el avituallamiento.



Ya en el coche, cuando nos quitábamos las botas, una furgoneta blanca nos pitó desde la carretera. Eran unos caseros que me hacían señas. Me acerqué.

_Kaixo, ¿dónde habéis andado? ¿Por Beloki?
_No, hemos estado en Alborta.
_¿Y no habéis visto ganado?
_No, no hemos visto nada en todo el día.
_¿No habéis visto vacas?
_No, nada en todo el día.
_¿Ni ovejas?
_Nada en todo el día.
_¿Tampoco habéis visto caballos?
_Tampoco, no, nada.

En eso, el compañero del conductor se asomó riéndose y preguntó:

_¿Y cabras tampoco?
_Tampoco.-respondí. (aunque luego caí en la cuenta de que se estaba burlando de su amigo).
_Anda, tira.- le dijo.

Y siguieron buscando su tesoro perdido.

De vuelta, nos detuvimos de nuevo en Lekunberri para tomar un café caliente en la plaza y disfrutar del aroma de la leña quemada.

PD: Encendían las luces cuando regresamos a casa.



PD2: Ttuture, tres "t"; a la Tercera será la vencida (espero).


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tres días en la Sierra de la Demanda.

Una vez más, en buena compañía, fuimos a disfrutar del puente de diciembre; esta vez muy corto. Escogimos una zona relativamente cercana para todos, de manera que no nos pasáramos la mitad del tiempo en el coche (que las tres horas previstas se convirtieran en cuatro y media por culpa del mal tiempo y el tráfico no cuenta).

Encontramos una casa en Tolbaños de abajo y enseguida nos pusimos a buscar rutas. ¿Es posible ir a la Sierra de la Demanda y no pasar por la laguna negra, las lagunas de Neila o el cañón del Río Lobos? Si pones como límite una hora de coche para la aproximación, 10 km. como distancia de ruta y 500-600m. como desnivel máximo, la cosa se complica. Pero somos gente de recursos, así que se puede, pero no es fácil.

 (Tolbaños de abajo, anclado en el pasado pero con reparto de pan en camión a diario)

Así, el primer día nos acercamos a la laguna de Haedillo. Dejamos el coche en Tolbaños de arriba y caminamos casi todo el tiempo por una pista. La noche anterior habían caído algunos copos y el bosque mostraba un ligero manto nevado. Sin embargo, cuando la pista terminó y cogimos altura, el paisaje fue tornándose cada vez más blanco. El día no terminaba de levantar y el cielo permanecía gris. Llegamos a nuestro destino soplando un viento helado y no nos detuvimos mas que para hacer unas fotos a través de la niebla a la superficie helada de la laguna y tomar un chocolate caliente. Volvimos a la casa y comimos los bocadillos paseados estando a resguardo.



El segundo día tampoco parecía muy prometedor. Pretendíamos llegar hasta el Pico Cerezales. La ruta también discurría en su mayoría por una pista y todo indicaba que el barro sería nuestro invitado pegajoso. Sin embargo, no fue así. No hay ruta que la nieve no haga bonita, y esa fue nuestra suerte. Nos costó acercarnos al collado donde dejar los coches porque en la carretera helada casi no había huella y la fuimos abriendo nosotros con mucho cuidado.

Calzamos las botas y, tras un cómodo paseo, nos adentramos en el monte y ascendimos siguiendo los hitos y alguna que otra marca de pintura. El camino no estaba del todo claro pero no tuvimos mayor problema. Para hacer más épica la jornada, ya en la rampa cimera, un vendaval nos hizo ganarnos la cumbre. Desandamos unos pasos el camino para encontrar refugio tras unos árboles y comer, esta vez sí en el monte, los bocadillos y el chocolate caliente.



Una caldera de calefacción estropeada, unas cenas temáticas de actualidad, un cercano y abandonado bosque de robles, y muchas risas serán nuestros recuerdos para el futuro.

PD: Y un roble que, según las crónicas, apenas podía rodearse por seis hombre adultos y que fue abrazado por cuatro cuarentones y dos niños holgadamente.
PD2: Veinte años, ya.

lunes, 15 de diciembre de 2014

A vueltas con el régimen.

Que sí, que vale, que mañana me pongo a régimen. ¡Si no me canso de repetirlo! Lo dije ayer, lo digo hoy y lo repetiré las veces que haga falta.

PD:En realidad, "régimen" no es un periodo de tiempo, sino un estado.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Uno más.

Ayer, 10 de diciembre, vino al mundo Aritz.

Mi enhorabuena a la esforzada madre y un especial y solidario recuerdo al padre, que desaparecerá durante un tiempo de las conversaciones familiares.

PD: Los primos Asier y Aimar ya esperan para jugar con él.
PD2: ¡Ánimo, Juan!

lunes, 1 de diciembre de 2014

Calendario diciembre.

Este año me da que no va a haber fotos de nieve hasta bastante más tarde.


Pd: Aunque siempre puede surgir un viaje inesperado.