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lunes, 28 de diciembre de 2015

Compras por internet.

Estas Navidades hemos comprado bastante por internet, entre otras cosas, mis nuevas botas. Son de la marca alemana Salewa y tienen una horma que se ajusta bien a mi pie, por otro lado, bastante ancho. No son las primeras que compro aunque, hasta ahora, lo había hecho en la página española. La compañía tiene en su web alemana una sección de Outlet con muy buenos precios, donde venden un montón de productos de temporadas pasadas. Son productos que ya no están de moda pero, mira por dónde, es algo que no me quita el sueño. Buscando y rebuscando, encontré un par que me gustaban y, lo típico, revisé las características del modelo (en la web española), comprobé la talla (dos veces) e intenté hacer el pedido; no pude. El sistema reconoce que se está accediendo desde fuera de Alemania y lo bloquea. Como el mundo se divide entre los que saben de informática y los que conocen a alguien que sabe y, estando yo en el segundo grupo, me dejé aconsejar por mi amigo Rafa y solucioné el bloqueo del navegador. A partir de ahí, no hubo problemas aunque el envío estuviera dirigido a fuera de Alemania. La sorpresa fue cuando llegó el paquete.

Vale que iba a ser un regalo, pero lo que se compra por internet hay que comprobarlo, no vayas a encontrarte con una flamante piedra delante de tus hijos el día veinticinco. Así que lo abrí y las miré. En principio, todo parecía estar bien, hasta que me di cuenta de una cosa: las dos eran del pie izquierdo. ¿Las dos? ¡Sí, las dos!

Un sudor frío me recorrió la espalda. Ahora tenía que ponerme a reclamar en la página web y explicar todo el asunto; y lo peor de todo es que tenía que ser en alemán. Salewa tiene página española e internacional, donde puedes comprar en español o en inglés, pero la web alemana es solo alemana. Con los apaños del navegador había conseguido comprar allí, pero ahora estaba vendido. Pensé en tirar de traductor de google, pero no me fío demasiado. Por suerte, tengo un amigo que sabe alemán y me puse en sus manos. Le di toda la información, links, datos, números de registro y me puse a rezar.

Me respondió a la media hora:

_Sergio.
_Dime, Miguel.
_Tu pedido está bien.
_¿Cómo que está bien?
_Sí, en tu pedido dices que quieres un par de botas del pie izquierdo.
_¿Y eso?

Y me explicó.

La historia es que Salewa se fundó en Alemania en 1935. Durante la segunda guerra mundial suministró de botas y guarniciones de cuero al ejército y, una vez terminada ésta, entró en crisis. Pero como buenos alemanes, salieron enseguida del agujero con varias ideas nuevas. Una de ellas fue cubrir las necesidades de los cientos de mutilados de guerra. Así, Salewa, vendía a los que les faltaba un pie o una pierna, únicamente calzado del pie que les quedaba. Parecerá una tontería, pero ese gesto, bien orientado publicitariamente como "ayuda a nuestros veteranos", les valió ser una de las compañías mejor consideradas del país. Y con más motivo cuando todas las demás empresas que colaboraron con el ejército nazi se vieron abocadas al cierre o pasaron por una crisis muy grande (salvo Volkswagen y alguna otra).

Y llegamos al día de hoy, que es donde entro yo. En la web alemana mantienen la tradición, y la gente dispone de la posibilidad de comprar un par de botas de un pie en algunos modelos. Ya no las venden sueltas sino que son un par, pero un par del mismo pie. El precio de ese par es sensiblemente más barato que el de un par normal (incluye algún tipo de subvención social), y ahí es donde caí yo. No hay ningún tipo de control para que la gente no compre dos botas de un pie y dos del otro, y se saque dos pares más baratos. En Alemania no se considera esa posibilidad de aprovecharse del mal ajeno y punto. Si bien es verdad que para comprar en la web alemana hay que hacer los apaños que hice yo, parece que no han tenido problemas hasta ahora. Así que la única posibilidad que tuve fue encargar el otro par. Vamos, que ahora tengo dos pares del 46 y creo que me van a durar un buen tiempo.


PD: Aunque de precio me salieron bien, eso sí.
PD2: ¡FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES!

viernes, 25 de diciembre de 2015

Olentzero despistado.

Este Olentzero anda despistado. Yo le pedí unos botones, y él va y me trae esto.



PD: Bueno, tampoco ha ido tan mal; parece que calzamos el mismo número.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Problemas modernos.

Algo pasa con los mapas de montaña que no descansan tranquilos.


PD: Será cosa del internet y los GPS, que no les deja dormir.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Retorno a Santurde.

Este pasado puente de diciembre escogimos, para la escapada anual con nuestros amigos de Bilbao, la sierra de la Demanda, en la zona riojana. Establecimos nuestro centro de operaciones en Santurde, muy cerca de Santo Domingo (el de la Calzada, no el de la isla). Ya habíamos estado con otros amigos en el pueblo pero, como con unos y con otros hacemos cosas distintas, había que estar preparado.

Recordé haber leído en el blog de Iñaki que frecuentaba la zona del río Tirón, aledaña a la nuestra, y abusé de su amistad preguntando por lugares bonitos, ascendibles y accesibles. Amén del Pico San Lorenzo, techo de La Rioja y de la sierra, me detalló varias rutas más, que anoté con cuidado.

Habíamos previsto ir al monte dos de los tres días. Contábamos con un nuevo miembro del grupo, de poco más de tres meses de vida, y teníamos que adaptar las rutas para él. Realmente no porque fuera a venir con nosotros, era demasiado pronto para mochilas, sino porque no queríamos que el grupo se separara demasiado tiempo; al fin y al cabo, solo estamos juntos esos días, y hay mucho que contar. Llegado el momento, terminamos yendo todos al mismo sitio, aunque no al mismo tiempo.

Hace muchos años que mantenemos la tradición de ir juntos por estas fechas y siempre hemos tocado nieve. Más o menos, pero siempre lo hemos hecho. Por diversas razones, los dos días de monte se tornaron en uno, y la salida en grupo se dividió. Por un lado, los representantes del este, dirigimos nuestros pasos al Pico San Lorenzo. El otro grupo, vascos del oeste y del sur, visitarían Ezcaray por la mañana, antes de regresar. Guardé las rutas de Iñaki para otra ocasión, tal vez más próxima al verano.

El día de monte amaneció entre la niebla y dudamos. Sin embargo, un atisbo de clarear se percibía por el sur y salimos rumbo a la estación de esquí de Valdezcaray. El resultado fue comenzar a caminar pasadas las doce.



Mantenemos unos criterios para la montaña en invierno. Siempre dejamos una hora de colchón respecto a la puesta del sol por si acaso (un por si acaso que ya hemos agradecido alguna vez) y contamos que tardaremos lo mismo en subir que en bajar (que no es, pero como sí). Con esas premisas, andaríamos hasta las dos de la tarde, llegáramos hasta donde llegáramos.

La ruta al Pico San Lorenzo, asciende por la pista de esquí; pista de piedras en este caso. Son 7.000 dm. de desnivel, pero se deja subir sin mayores complicaciones y las vistas sobre el valle valen la pena. Ante la falta de manto blanco (salvo en la zona cimera), no es bonita, no es agradecida, pero tampoco le íbamos a hacer ascos.

A las dos de la tarde, a menos de doscientos metros de coronar la cima, nos dimos la vuelta. La cumbre estaba al alcance de la mano (de una mano de doscientos metros) pero no importaba, así tendríamos tiempo de jugar en las manchas de nieve. Los muchachos encontraron lo que parecían los restos del parabrisas de una moto de nieve y lo usaron de trineo hasta que fue el momento de volver.



Bajando de la estación, recalamos en el bonito pueblo de Ezcaray donde, unas pocas horas antes, habían estado paseando nuestros amigos.

El resto de los días nos dimos unas caminatas, carrito de bebé incluido, hasta Santo Domingo y disfrutamos de la feria medieval, bocadillo de chorizo del medievo mediante; sin embargo, no encontramos los famosos lechones girando sobre brasas ardientes. Charlamos, cocinamos, nos reímos. En definitiva, disfrutamos durante esos días de la compañía y de una amistad forjada durante mucho tiempo.

PD: Y nos olvidamos de votar quién hizo la mejor cena.
PD2: La nonna quedó contenta.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Marketing.

Si las pastelerías dejan abiertas sus puertas cuando sacan una hornada para atraer clientes...


PD: A ver si le lo olvidan a mediodía...
PD2: Mmm, aún me pregunto cómo terminé yo pasando por delante de esa tienda.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Luces de otoño.


El invierno es blanco; la primavera, verde; el verano, amarillo. ¿Y el otoño? Ah, el otoño...



PD: Por no repetir una de bosques caducifolios.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Calendario diciembre.

Bueno, éste ya se está terminando. A ver qué preparamos para el siguiente.



PD: Más y mejor. Por lo menos, más, que es bisiesto.

lunes, 30 de noviembre de 2015

El intercambio (IV).

Hace unas semanas recibí una llamada. Era Josema. Me convocaba en la fecha más próxima y posible para tomar la medida al mundo. La espera se me hizo eterna.

Y así, un año y un día más tarde de nuestro última cita, frente a un café, un libro, un atlas (mini), un lápiz y una excelsa hoja de letra abigarrada, Josema y yo, comenzamos el IV Intercambio.


No es Josema hombre de preguntas fáciles. En el libro que estaba leyendo, "Las medidas del mundo", se cruzan las acertadas observaciones aristotélicas con los viajes en barco y los cálculos de latitud y longitud. ¿En qué momento la cultura occidental dio la espalda a la Tierra redonda y el saber, y abrazó el oscurantismo de la Edad Media? Bueno, ese no era el objetivo de nuestra charla pero el sabio griego nos daba sopas con honda en todos los aspectos.

El origen del rocío, las nubes, por qué no se deben usar las "largas" cuando hay niebla,... Nuestro amigo, Ander, tenía pensado pasar por ahí pero, mientras tanto, seguíamos sin él. Hablamos de la cuadratura del círculo y de por qué las casa no eran redondas si esa era la mejor manera de obtener mayor superficie con menos material; la culpa es de los fabricantes de muebles, obviamente, que no han sabido adaptarse a las circunstancias. Comentamos la figura geométrica paradigma de la eficacia, aunando esfuerzo, aprovechamiento de material y superficie; las abejas ya saben de qué hablábamos. También conversamos sobre las estrellas, cuándo se ven a lo largo del año y cómo Sirio, la más brillante, anunciaba los tiempos de la cosecha (el inicio de las inundaciones del Nilo en el antiguo Egipto).

En un momento de la charla (ya no recuerdo a que altura), Josema sacó una foto. Viajero incansable, como Ander, me enseñaba una imagen de Pont du Gard, en Francia. En ella, se veía su mano sosteniendo un billete de cinco euros y, de fondo, el puente, que en realidad es un acueducto. Me habló de cuando había estado allí con Ander y del baño en el río al finalizar la excursión, como colofón a un día redondo; razón no le faltaba. No me había recuperado aún del ataque de envidia cuando me comenzó a explicar detalles sobre la construcción: los tres niveles de arcos, los agujeros donde sujetar los andamios y las piedras que sobresalían para sujetarlos en el siguiente nivel,... Y entonces lanzó una pregunta: ¿qué gremio era el encargado de hacer los acueductos? Mi impaciente respuesta erró el tiro. Cuando explicó la correcta, todo pareció encajar mejor. Como la dovela clave, la piedra central que cierra el arco. No hay argamasa, solo un precioso equilibrio de fuerzas. Pensad antes de ver la posdata.

No dimos la vuelta a la hoja. Nos teníamos que ir y el tiempo no daba para más. Tal vez haya una segunda parte de este encuentro para tratar lo que se quedó en el tintero. Sí, seguro que la habrá.

PD: Los carpinteros eran los encargados de los acueductos, debido al impresionante trabajo de andamiaje.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Correspondencia.

Los muchachos reciben correspondencia por partida doble.

Por un lado, desde Errenteria, Iñaki remite la nota de Urdaburu, de la excursión que hicimos el día de mi cumpleaños. Asier la guarda entre su cosas, retornando la nota al sobre: "Para saber quién nos la devolvió".




Por otra parte, también hay otra carta con la nota de Iruntxur. En un éuskaro tricolor, Félix, desde Tolosa, anima a los chavales a disfrutar de la Naturaleza.



Mil gracias a Iñaki y a Félix por vuestro detalle.

PD: Mil para cada uno, no quinientas a cada, que en los agradecimientos hay que ser generoso.



viernes, 13 de noviembre de 2015

Doce.

Doce fueron las pruebas de Hércules; doce eran los apóstoles; doce meses hay en el año; y doce son las horas en la esfera del reloj. Doce son también los años que Asier cumple.

¿Qué es importante para un chaval el día de su duodécimo cumpleaños?

Asier lleva nervioso toda la semana. Preparó unas invitaciones para sus amigos y se las entregó el martes. Serán cinco, él, su hermano y otros tres; no hacen falta más. Lo tiene todo planeado: el lugar, las actividades, la bolsa de txutxes que les va a preparar...

_¿Lo vas a celebrar el jueves con los amigos?-le pregunto.
_No, aita, el jueves es para estar con la familia, todos juntos. Lo haremos el sábado.



PD: Y doce son los besos que le hemos estampado en su carita sonriente.

domingo, 8 de noviembre de 2015

BSS 2015.

Ya es la hora y Marc no aparece.

11:01:00
11:01:05
11:01:10
...

Llega uno, pero no es Marc.

11:02:00
11:03:00
...

Esto no es normal; esto no está bien. ¿Dónde te has metido, Marc?

¡Ah, ya! ¡No me acordaba! Marc está en Kenia y este año no viene a la Behobia. Lo ha intentado pero no ha podido ser.

Marc está enfrascado en un proyecto para rebajar la marca de la maratón en menos de dos horas; no él, otro, pero él está en el proyecto.

Es un trabajo a largo plazo, así que esperemos que el año que viene sí pueda venir. Mientras tanto, cambio su acceso en la columna derecha a su nueva web y aprovecho para desearle lo mejor.

PD: Obviamente, este año no hay foto. ¿A quién se la iba a hacer?
PD2: Visitad su web, tiene bonitas fotos (ejem).

jueves, 5 de noviembre de 2015

Publicidad engañosa.

Desigual (R.A.E.):
1. adj. Que no es igual.


A ver si esto va a ser como lo de las 7 diferencias...

1.-El bolso está del otro lado.
2.-...


PD: La "S" esa, la rara, la que parece un "2", no me sale.

martes, 3 de noviembre de 2015

Kakueta (9.240 dm.).

El pasado sábado, 31 de octubre, víspera de Halloween de Todos los Santos, pusimos nuestros ojos en un Erlo, transmutado en Kakueta (9.240 dm.), debido a causas familiares y meteorológicas.

Le había estado dando vueltas (figuradamente) al Erlo durante los últimos días. No habíamos estado con los muchachos en Izarraitz y ya era hora de ampliar horizontes. La subida clásica desde Azpeitia me parecía demasiado humanizada para el esfuerzo que conllevaba y opté por acceder desde la cara norte. Sin embargo, resultó que Aimar estaba invitado a la celebración del cumpleaños de cuatro amigos, cuatro, a la vez y su presencia era requerida. Asimismo, la previsión de vientos fuertes tampoco convertía al Erlo en el mejor candidato.

Así las cosas, con Nieves acompañando a Aimar, Asier y yo quedamos como representantes del espíritu montañero familiar; madrugamos y, a las nueve y media, ya calzábamos las botas desde el área de Zorrospe. El vendaval era intenso y constante, nada de ráfagas.

El viento es uno de los meteoros que más respeto (o miedo) me impone. Básicamente, porque tira cosas que pueden darte y hacerte daño (esto lo saqué de Barrio Sésamo). Y eso, cruzando un bosque viejo, no es lo más adecuado. Sin embargo, al aproximarnos a los árboles, pude comprobar que la plantación de pino joven estaba sana y no había ramas caídas por el suelo. Cientos, miles de agujas, sí que revoloteaban por ahí pero nuestra piel de faquir podría con ellas. Más adelante, el hayedo ocupó su lugar.



Llegamos al collado de Zamaleku en una hora. Llevábamos el paso ligero y, durante un instante, dudamos si continuar hasta el Erlo. Mejor que no.



Giramos hacia Kakueta y comenzamos a coger altura mirando hacia Azkoitia. Llegados a un pequeño collado, cambiamos de orientación y nos colocamos a sotavento, con lo que todo fue más cómodo. Bueno, "cómodo" como concepto relativo, porque lo que nos quitamos de aire, lo ganamos de hojas y barro resbaladizo. Pero como no vinimos al monte a quejarnos, llegamos a la cima, dejamos la nota en el buzón y nos protegimos para comer algo.




El descenso fue cómodo, y no daba aún la una cuando regresamos al coche. En la zona, multitud de niños con sus padres aprovechaban el fantástico día.

Llegados a casa, Nieves y Aimar aún no habían empezado a comer, con lo que, ya puestos, nos unimos a ellos.

PD: Los restaurantes de la zona están pidiendo una nevada para encender la chimenea.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Calendario Noviembre.

Aunque los vientos hayan sido justo ayer.


PD: ¡Que se nos va el año!

sábado, 31 de octubre de 2015

Por el buen camino de la suavidad.

La historia de los cinturones de judo no es exactamente como la cuentan. Cuando lo lees en la wikipedia o lo oyes por ahí, da la impresión de que, según pasa el tiempo y se asisten a las clases, los niños (en este caso), van cambiando de cinturón. Cierto que en muchos dojos lo hacen así, pero al que asisten Asier y Aimar, lo hacen de una manera ligeramente diferente.

Los primeros colores, blanco, blanco-amarillo, amarillo, amarillo-naranja, naranja y naranja-verde, se guían por un código de puntuación. Cada clase a la que asistes, es un punto. En cuanto sumas una cantidad, cambias de cinturón.

Esa periodicidad coincide aproximadamente con un año académico, de manera que los chavales estrenan color al comienzo del curso. Eso les anima y está bien que sea así. Sin embargo, el color verde marca una diferencia. Ya no hay puntuaciones, sino un examen. Parece sencillo pensar que no será difícil o que, al principio, no será complicado seguir cambiando. No, el examen no es difícil. La cuestión es que es el sensei, el maestro, quien dice cuándo un alumno merece hacer esa prueba. Algunos tardan un año, otros más; muchos no siguen con el judo al terminar la primaria.

Esa espera implica, en cierta manera, superar un escalón hacia la madurez de la disciplina; y está bien que así sea. Lo que cuesta siempre se valora más.

Enhorabuena, Asier.



PD:  Ya has superado a tu padre.
PD2: Yo lo dejé al terminar 8º de E.G.B. y me pasé al kárate.
PD3: Me arrepiento de ello. Es mucho mejor el judo.
PD4: Jopé, cómo farda.

viernes, 30 de octubre de 2015

Intsusburu (9.420 dm.)

El sábado, 24 de octubre, aprovechando el último fin de semana antes de andar toqueteando la hora del ocaso, nos dirigimos hacia Intsusburu (9.420 dm.). Salimos temprano hacia la zona de Alsasua, no sin antes detenernos en Lazkao para la habitual aclimatación.

Como pillaba de paso...


Dejamos el coche frente a las piscinas de Urdiain (algo alejadas del centro del pueblo), junto a un montón de coches, y nos calzamos las botas. En ello estábamos, cuando empezaron a desfilar antes nuestros ojos, lugareños (o no) con cestas llenas de hongos y setas. En realidad, los objetivos estaban bien definidos y quien cargaba con hongos no lo hacía con setas, y viceversa. En concreto, los que llevaban setas, lo hacían con trompetillas de la muerte; hasta no caber más. Especialización, le llaman.

Comenzamos a caminar y enseguida nos topamos con unos castaños a los que nadie hacía caso. Nos pusimos a ello, dejando su parte correspondiente a las ardillas, mientras de la maleza junto al río, seguían saliendo trompetistas. Cargadas las bolsas, proseguimos.

Cogíamos altura rápidamente cuando llegamos al hayedo. A lo lejos, fuera del camino, se oían voces y supusimos que no eran montañeros. Inopinadamente, Nieves encontró un hongo solitario al borde del camino y lo recogió (pobrecito, él). Cuando las voces se acercaron, pudimos ver a tres mocetones batiendo la hojarasca. Sus cestas repletas atestiguaban que habían tenido suerte. Aun así, uno de ellos, al intuir lo que Nieves llevaba en su bolsa, le espetó:

_¡Si se va por el camino, no se cogen hongos!

Y concluyó su gracieta con una risotada que casi le hace caer los hongos (pena de "casi").

Seguimos subiendo, en tanto que ellos mantenían la altura para continuar su paseo, y los perdimos pronto de vista (que no de oído). A partir de entonces, el hayedo fue para nosotros solos.



Al tiempo, llegamos a la cumbre y al buzón. Curiosamente, ambos estaban en la zona guipuzcoana, y rodeados por una alambrada, la marca del GR de la vuelta a Gipuzkoa así lo atestiguaba.

Dejamos la nota y comimos al cálido sol de la primera hora de la tarde. Al bajar, rellenamos de castañas lo que quedaba libre en las bolsas.

PD: Compartimos gusto con los gusanos a cuenta del Edulis, pero ellos eran más y llegaron antes. Tuvimos con qué consolarnos.


miércoles, 28 de octubre de 2015

Desafiando al peligro.


Semáforos en rojo: la última frontera.


PD: Thug life.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Regreso al futuro.

Hoy es el día.


PD: ¿Dónde está mi DeLorean?

lunes, 19 de octubre de 2015

A vueltas con las especies invasoras.

Ojito, avispa asiática, con cómo nos las gastamos por aquí.


 PD: Plumero de la Pampa, eres el siguiente.

sábado, 17 de octubre de 2015

Enaitz (12.960 dm.).

El sábado, 10 de octubre, con días de descanso por delante, nos dirigimos al Santuario de Arantzazu con intención de subir a Enaitz (12.960 dm.).

Hacía mucho que no nos acercábamos por la zona y recabamos información sobre redesayunos y demás. Nuestro guía favorito, como siempre, atento a nuestros ruegos, detalló características y lugares donde hacer acopio de fuerzas (o lo que se terciara). Sin embargo, dos autobuses, llegados minutos antes que nosotros, y un error de interpretación, dio al traste con nuestras dulces expectativas.

El cambio de planes trajo consigo un comienzo temprano en el caminar. El día era agradable, la temperatura de la mañana fresca, y nada hacía presagiar uno de los temores de todo montañero: la masificación.

Asumiendo que nosotros mismos aportamos cuatro personas a dicha masificación, la ruta clásica a las campas de Urbia se vio plagada de gente hablando a voz en grito, grupos numerosos que se detenían a descansar en mitad de un tramo estrecho y que te hacían trepar a la ladera para superarlos, perros sueltos,... Prefiero no seguir.

Llegamos a la fuente de la Vírgen, donde nos hidratamos, sin haber sudado, con ayuda de una hoja de haya.



Al tiempo, divisamos Urbia y giramos hacia Enaitz. Como por arte de magia, el tumulto desapareció y, con ello, resurgió nuestra alegría, algo apagada hasta ese momento.


Siguiendo nuestra costumbre, nos acercamos a la cumbre sin pisar camino previo.


Dejamos la nota en el buzón y descendimos unos metros para comer al resguardo del viento. Las nubes y el aire frío venían de la cresta de Aizkorri, en tanto que de la zona de Arantzazu, el cielo pintaba de azul.


Antes de volver, cometimos un nuevo error y nos acercamos al refugio con intención de comer un pintxo de chorizo. Bueno, por lo menos tenemos el consuelo de que el siguiente seguro que es mejor.

Regresamos por la misma ruta relativamente pronto y nos quedamos por la zona para conocer Legazpia. Lástima que fuera demasiado tarde; los bares interesantes ya no tenían lo que andábamos buscando.

Llegados a casa, nos resarcimos con creces.


PD: Los muchachos encontraron la tienda de txutxes (que no cierra al mediodía).

lunes, 12 de octubre de 2015

Oferta en caravanas.

Sin problemas de aparcamiento; sin prohibiciones; se monta y desmonta en pocos segundos (he dicho desmontar, no plegar).

Precio imbatible.


Se puede escoger el color.

Pd: Del coche.

domingo, 11 de octubre de 2015

Rutas con final feliz (Iruntxur II).

La ruta que sube a Iruntxur sigue una pista bien marcada. Sin embargo, llegados a un collado, nos desviamos de la misma para acceder por una vía más directa a la cima. La senda se internaba en el campo y nos fuimos topando con vallas de alambre, pasos cerrados y accesos complicados, que entorpecían nuestro avance.


El camino no entraña mayor dificultad y discurre junto a una valla que lo separa del bosque. Únicamente en una ocasión no nos quedó otra que echar mano del equilibrio para superar un tramo. Llegamos a la cima cruzando un paso angosto en la cerca y dejamos la nota en el buzón. 



Era temprano y hacía bueno. Los bocadillos fríos de la mochila no se mostraban propicios a ser consumidos y decidimos volver por la pista sin detenernos más. Puestos de cazadores, quads y tractores fueron nuestros acompañantes en el descenso. Daban las dos cuando llegamos al coche.

Yo ya iba maquinando un plan y la hora era la adecuada para mis fines, así que, sin avisar a nadie, puse rumbo a Albiztur en busca de un sitio donde comer caliente.

Y lo encontramos.

Nada más entrar en el pueblo, un cartel de Jatetxe Ugarte me llamó la atención. Bajamos del coche y me acerqué al jardín trasero. Unas pocas mesas (algunas con familias), una especie de riachuelo y un agradable sol daban al lugar un halo de atracción difícilmente superable. Nieves entró a practicar el idioma.

_Kaixo, ¿tienen menús?
_No, menú no, ¡pero algo ya os daremos de comer!

Y así fue. Entre las croquetas y mejillones caseros para los "niños", la ensalada divina, el escalope imposible y el pollo de caserío (la otra opción eran babarrunas, pero el tiempo no acompañaba), casi no hubo sitio para las tartas caseras. De beber tomamos agua, pero los demás se servían de las almadías de sidra que se refrescaban en el riachuelo.



Terminada la comida, salimos a pasear por el pueblo. En todas las puertas, nueces y avellanas secaban al sol. También, alguna que otra plantación de babarrunas delataba la proximidad a Tolosa.



PD: Volveremos con el frío.

viernes, 9 de octubre de 2015

Iruntxur (7.430 dm.)

El sábado, 3 de octubre, dirigimos nuestras aspiraciones hacia Tolosa. Nuestro objetivo, el modesto Iruntxur (7.430 dm.). Nada nos hacía presagiar el desenlace de la aventura; delicioso desenlace, por cierto. Aunque si hubiéramos caído en el otro nombre del monte... Intxurre.

Redesayunamos en Eceiza, donde Aimar dio una segunda oportunidad a la palmera de chocolate, que siguió sin ser para echar cohetes. ¡Ay, los amores no correspondidos!

Nos acercamos al puerto que une Tolosa con Azpeitia por la carretera vieja y dejamos el coche en un descampado. A unos pocos metros, junto a una zona de carga de grava, un nogal llamó la atención a la Eva del grupo como si del árbol del conocimiento se tratara. Y en eso estaba, recogiendo los frutos del suelo, cuando una voz atronadora surgió de la nada avisando de que dichos frutos, efectivamente, eran los frutos prohibidos.

_¡Eh! ¡Que esas nueces las íbamos a coger nosotros! ¡Que tenéis más de cuarenta zonas donde coger! ¡Que está todo lleno por ahí!



La voz venía de un caserío cercano, desde donde el dueño, asomado a un murete, chillaba en su segunda lengua.

La bolsa ya estaba casi llena, así que Nieves decidió no tensar más la cuerda y cejó en su ejercicio lumbar. Guardamos el bolsón en el coche, terminamos de preparamos y comenzamos la ruta que, como no podía ser de otro modo, cruzaba por delante del caserío en cuestión.

Al llegar, el casero volvió a ratificar la propiedad de los frutos, aseverando haber podado las zarzas que rodeaban al árbol, lo que le daba y daría derecho sempiterno sobre ellas. Teniendo el coche abandonado unas horas a merced de azadas, azadones, rastrillos y demás utensilios del agro, yo habría optado por seguir nuestro camino pero Nieves, aplicando su  mano izquierda, intentó apaciguar al "propietario" en su lengua (ese esukaltegi se está amortizando solo).

Mano de santo.

Al oído de su lengua materna, el discurso cambió y nos indicó varias zonas donde seguir recogiendo nueces, aunque alejadas de su ámbito. Dichas zonas se separaban de nuestra ruta, por lo que las apuntamos mentalmente y seguimos camino.

Y aún quedaban cosas por hacer.




PD: Entre otras, subir al monte.

domingo, 4 de octubre de 2015

Eclipse de Luna (y III).

Tras un primer intento infructuoso, y un segundo igualmente fallido, la madrugada del lunes, 28 de septiembre, conseguimos contemplar un magnífico eclipse de Luna.

Antes que nada, una observación a los recién llegados a este mundo de la Astronomía. Olvidaos de volver a tener noticias de este estilo en mucho tiempo. Si no hay Apocalipsis o lunas de sangre de por medio, no hay titulares en los periódicos. Id pensando también en salir de casa: no más observaciones desde el balcón. Y también concienciaos para trasnochar (sin fiesta de por medio) y madrugar (sin una cama cerca para recibiros cuando termine la observación).

Y dicho hecho, sigamos.

Es cierto que la noche fue espectacular. Las pocas nubes de primeras horas auguraban lo mejor; y no defraudó. A las dos de la madrugada aún no se podía apreciar nada de interés, lo mismo que a las tres,  y ambas veces me volví a la cama. Pero a las cuatro, aquello empezó a cambiar, y el colchón se enfrió. Hacia las cuatro y cuarto, Asier apareció por el salón.

_¿Qué pasa, Asier? ¿Te has despertado?
_Me ha despertado la cámara. ¿Ya se ve algo?
_Sí, mira.
_¡HALA! ¡QUÉ PASADA!
_¿Despertamos a Aimar?
_No, si ya lo está.

Una sombra entra por la puerta. Voy a recibirle para que no se tropiece (lo de poner orden en los juguetes es otro asunto pendiente).

_Mira, Aimar.
_¿Qué es eso rojo?
_Es la Luna- dice Asier.
_Jó, qué bonita.

Devuelvo a los muchachos a la cama y se quedan dormidos al instante. Yo sigo, esperando el máximo de ocultación y preparando alguna foto para que Asier la enseñe en clase.


Al día siguiente volvieron las preguntas y las explicaciones sobre el fenómeno de los eclipses. Creo que, esta vez, terminaron de entenderlo.

PD: La profesora de Biología de Asier estuvo al quite y, por la mañana, les mandó que hicieran un trabajo sobre el eclipse. La imagen superior, que ilustra el trabajo de Asier, es la única de su clase no sacada de internet.

viernes, 2 de octubre de 2015

Calendario Octubre.

Empieza la recolección.


PD: A ver ese viento sur...

sábado, 26 de septiembre de 2015

Buscando en Google.

Asier está buscando imágenes en Google para su trabajo de música; tienen que añadir fotos y letra a una canción en euskera.

_Aita, me está costando encontrar truenos.
_¿Has probado con tormenta?
_Tampoco hay mucho.
_¿Qué estás poniendo?
_Pues trumoiak (truenos) y ekaitza (tormenta).
_Prueba a ponerlo en castellano.
_Ah, vale, ahora sí.
_Bueno, hijo, es que en euskera todavía hay pocas imágenes en Google.
_Ya, excepto de montes. De eso sale un montón.


(En la cumbre del Ekaitza, en una ruta pasada, con Josean)

PD: Cómo nos han calado.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Urdaburu (5.980 dm.)

El sádado, diecinueve de septiembre, fecha de mi cuadragésimo séptimo cumpleaños, decidimos hacer algo especial y nos marcamos una mañanera. Puestos a elegir, recordé un antiguo comentario de Imanol sobre la cima más alta de San Sebastián; decidido, iríamos a Urdaburu (5.980 dm.). Además, el nombre del monte se adecuaba muy bien al encabezamiento de este blog.

Nos levantamos temprano y aprovechamos la cercanía y lo innecesario del avituallamiento para ponernos a caminar a eso de las nueve. Tampoco éramos los primeros. Varios seteros seguían la misma pista que nosotros, aunque pronto se la perdimos.

(canastilla de mimbre, cachaba y navaja (presumiblemente) ¿para qué más?)



El andar, con el fresco de la mañana, era agradable; el camino, cómodo; y el desnivel, ligero. Las vistas sobre el Adarra y los montes cercanos, con el cielo despejado, nos transmitían la cercanía del otoño. Mis recién estrenados cuarenta y siete parecía que tiraban bien.

Íbamos recolectando moras (las pocas que no caían en boca de Nieves y los muchachos) y fuimos cruzando collados hasta llegar a Pagotzarte. Allí, el camino se convertía en senda y se empinaba. Llevábamos unos cien metros de desnivel y nos quedaban otros doscientos, mucho más sufridos. Al comienzo del desvío, un cartel mostraba una reseña inútil.


Cualquier otra información hubiera sido más apropiada. Podía haber indicado el desnivel restante, o bien la altura actual y la de la cima (ya restaría yo) o, incluso, una referencia de tiempo de esos que parecen haber sido cronometrados por Ueli Steck.

Enfrentamos con ganas el camino embarrado pensando que, a la vuelta, tendríamos que tener algo de cuidado. Al tiempo, llegamos al pie de Urdaburu. El último repecho es eso, un repecho, una cuesta agreste pero no muy larga y alcanzamos la cima minutos antes de las once de la mañana.

Las vistas desde la cumbre son magníficas. No tanto por la majestuosidad del paisaje como por mostar en un giro, mar, montaña, civilización y naturaleza. Ahí andábamos, con nuestras fotos y nuestros vídeos, cuando llegó un hombre acompañado de su perro.

Era mayor, de aspecto fibroso. No parecía muy cansado pero sí algo preocupado. Nos saludamos.

_Aupa.-comenzó él.
_Aupa.-respondí yo.
_No había estado nunca aquí. Muchas veces he dado la vuelta al monte por la pista. Con la bici, ¿sabéis?, pero nunca había subido. Vale la pena. ¡Menudas vistas!
_Sí, la verdad es que son muy bonitas.
_¿Sabéis si hay otro camino para bajar? Esa pendiente última está bastante embarrada y parece algo peligrosa.
_Pues no creo, el otro sendero baja hacia Hernani.
_Ah, vale. No, si lo digo por los críos.
_No se preocupe, éstos se agarran a cualquier cosa.

Mientras él hacía sus fotos, nosotros dejamos la nota en el buzón y sacamos los bocadillos.


Seguimos charlando con el hombre un rato más hasta que se marchó.

_Venga. ¡Agur, familia!
_Agur, sí, y cuidado al bajar.
_Sí, sí.

Terminado el refrigerio volvimos sobre nuestros pasos y nos detuvimos en la charca artificial que han hecho en Pagotzarte. Bonito experimento, sobre todo para alguna rana que otra, pero el cartel informativo promete más de lo que cumple.

(Ahí hay una rana que dice croac)


A la una estábamos de vuelta en el caserío Susperregi y aumentamos la apuesta habitual de café y chorizo con lo primero que se nos ocurrió.


PD: Apuesta que, obviamente, ganamos (a la imagen me remito).
PD2: Urdaburu (Urda= cerdo, buru=cabeza).

sábado, 19 de septiembre de 2015

47.

47 es el número atómico de la plata, y tal vez si mantuviera el pelo, o siquiera las patillas, mis sienes lucirían un atractivo aspecto argénteo al cumplir esta edad. En fin, no es el caso.

A priori, 47 no parece tener una excesiva personalidad. Es un número primo, pero poco más. No tiene rima fácil, como el pasado 45 o el próximo 48, y las referencias al cumplir esta edad han sido más relacionadas con los 50 que otra cosa. Sin embargo, hoy los estreno y voy a intentar aprovecharlos lo mejor que pueda.

Los 46 no han estado mal y han visto grandes cambios. Espero con intriga lo que me depararán los 47.

PD: Y que vosotros lo veáis.

martes, 15 de septiembre de 2015

Redes sociales.

Ni Tripadvisor, ni Foursquare, ni Swarm... No más recomendaciones subjetivas.



PD: Especialidad en pescado.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Tamaños estándar.

Nos acercamos al DECARTÓN a comprar unas cosas para los muchachos; el verano desgasta mucho. Una vez concluidas las obligaciones, nos pasamos por la zona de montaña. A echar un vistazo más que otra cosa; mientras no se nos rompa nada, no hay nada que comprar. Un par de chicos se están probando unas mochilas. Una dependienta les aconseja. Hablan en euskera, pero no importa, el lenguaje del vendedor no entiende de idiomas.

_¿Ésta me queda bien?
_Sí, y además tiene esta cremallera, y este bolsillo, y esta otra cremallera más que además tiene otro bolsillo con cremallera dentro, y esta cosa tan chula que farda un montón,...

Uno de los chavales, en concreto el que se está probando la mochila, está mazao. Vamos, lo que se dice muy mazao. Las mangas de su camiseta, al igual que las costuras laterales, crujen bajo la presión. Las hombreras de la mochila le quedan muy cortas.

Seguimos mirando y la dependienta se va. Los amigos charlan entre ellos y me acerco.

_Perdonad, pero creo que esta mochila tiene la posibilidad de adaptarse a distintas medidas cambiando una cosilla de la espalda.
_Sí, sí, lo hemos hecho.

Y me muestran el artilugio puesto en la posición correcta para su estatura. Pienso en hacer un comentario sobre que esa medida es para un contorno pecho-espalda tipo estándar pero evito ser excesivamente franco.



_Ah, vale, vale, es que te la he visto puesta y... me parece que las hombreras te quedan muy cortas.

Les dejamos con lo suyo y nos vamos. Mientras nos alejamos Nieves le oye decir al amigo.

_¡Ves! Ya te dije que te quedaba corta.

PD: Pero que muy mazao.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Domingo de regatas.


PD: Aunque las de La Concha son más conocidas.
PD2: Gracias por la idea, Iñaki.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Baja autoestima.


PD: De la serie: "Predicar con el ejemplo".

sábado, 5 de septiembre de 2015

Fardando.

_¿Cuál es tu moto?
 _Esa, la negra.
_¿Cuál de las dos?
_... la de los retrovisores cromados.
_¿Cuál de...
_Venga, te invito a tomar una cerveza.
_Vale, vamos.



PD: Algunos opinan que la mejor es la negra (por su gusto tostado).

martes, 1 de septiembre de 2015

Calendario septiembre.

Dicen que, haberlos, haylos.


PD: Aunque nosotros no recolectemos.

sábado, 29 de agosto de 2015

La canción del verano.

Esta tarde cantamos nuestra última canción del verano.


PD: A partir de ahora, todo lo que venga será un Bonus Track.