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domingo, 31 de mayo de 2015

Anboto (13.310 dm.) (I)

A raíz de la exposición Mendia y la aventura de los buzones, mi amigo, Ander, me comentó que el 30 de mayo era el centenario de la colocación del primer buzón de montaña, en el Anboto (13.310 dm.). Me preguntó si me animaba a ir, pero compromisos familiares me impidieron aceptar su invitación. Sin embargo, los hados se confabularían para cambiar el destino inicial de las cosas.

Así, el 30 de mayo, coincidieron varios hechos, aparentemente inconexos, que dieron lugar a una aventura de inopinado resultado. Por un lado, el compromiso familiar se pospuso, lo que nos daba vía libre para ir al monte. Por otro, el Athletic jugaba la final de la Copa (consultad cualquier medio para enteraros de los dimes y diretes del evento), y la posible masificación quedaba anulada. Además, nuestro amigo, Ricardo, nos acompañaría en la expedición, aportando un extra de seguridad en los pasos comprometidos. Un último detalle, tal vez el más importante, quedaba solucionado al ver el sol que fue saliendo de entre las nubes a lo largo de la jornada y que eliminó todo rastro de humedad de las resbaladizas y pulidas calizas del camino.



A lo largo de la semana fui informándome del conocido y expuesto tramo final. No encontré en la red una descripción fiable y recurrí a nuestro valedor en estos temas. Su respuesta fue clara y sincera, y decidimos comprobarlo por nosotros mismos.

PD: "El miedo es libre", dijo.
PD2: Como adelanto destacado de la siguiente entrega, comentar que no hubo redesayuno.

domingo, 24 de mayo de 2015

Aiztondo (10.290 dm.)

Preparando la ruta del sábado, consulté las previsiones meteorológicas, y eran perfectas: no habría huracanes, ni aludes de nieve. También las aprovechamos para meter chubasqueros y pantalones de agua en las mochilas, y guardar una ropa de recambio en el coche. No hizo falta tanto.

Hacía casi cuatro meses que habíamos ido con Josean y con Pilar a la zona de Basaburua, y me había prometido volverla a visitar este año. Así que eché mano de Mendikat, y Aiztondo (10.290 dm.) me pareció una buena opción.

Redesayunados en Lekunberri, nos acercamos a Aldatz y dejamos el coche junto a la plaza de  la iglesia. El pueblo está lleno de caserones con blasones de piedra, rescoldos de otra época ya olvidada, y algún que otro cartel, de origen no tan lejano.



La ascensión al Aiztondo se puede realizar por múltiples caminos. Puede darse un rodeo por un GR, seguir senderos por el monte o incluso acortarlo por una pista cementada por la que transitan coches y tractores. Casi todos esos trayectos coinciden en un poste indicador que señala la mitad del camino.

Nosotros, bajo una fina lluvia, nos desviamos por los senderos de monte y disfrutamos de la variada fauna local y de una ausencia total de contacto humano con el resto del mundo. Pasamos por muchas bordas abandonadas y, casi sin sentirlo, llegamos al mencionado poste.




Continuamos nuestro ascenso y nos fuimos introduciendo en el hayedo. El día seguía sin levantar y, según cogimos altura, hizo su aparición la niebla. Tampoco era muy espesa pero, entre la soledad del recorrido y las historias que contábamos, el ambiente era ... inquietante.





Encontramos fácilmente el hito de piedras que indicaba la desviación hacia la cima. No había camino o, tal vez, éste estuviera escondido bajo las hojas muertas. El caso es que nos limitamos a ir ganando altura hasta que divisamos las rocas del final. 


No podíamos ver nada más allá del buzón, así que, dejamos la nota y buscamos un lugar protegido para comer.




Para el descenso, volvimos monte a través hasta el camino y desanduvimos nuestros pasos hasta el poste. Una vez en el cruce, elegimos una ruta nueva para volver al pueblo, apareciendo en la zona del cementerio.


Como aún era temprano, disfrutamos de un café en Lekunberri mientras los muchachos seguían quemando unas energías salidas de quién sabe dónde.


PD: Y comprobaron que la paga en la tienda de chuches de Lekunberri cunde mucho más que en la de Leitza, y muchísimo más que en las de Donosti.

PD2: Estrictamente estuvimos en la zona de Larraun. La zona de Basaburua es la que se recorre desde Beruete.

lunes, 18 de mayo de 2015

Consejos informáticos.

Al diseñar carteles, no desactives tu corrector ortográfico.




Y comprueba que no esté en portugués.

PD: O latín.

domingo, 17 de mayo de 2015

Opiniones compartidas.

Después de recuperarme del ataque de risa, algo que, por otro lado, me ha producido más arrugas, he decidido compartir con todos vosotros este pequeño anuncio que me ha aparecido en el navegador.


PD: Ni hacerse.
PD2: Con el pollo, funciona.

sábado, 16 de mayo de 2015

Un hombre de su casa.

Aimar vuelve de su último día de preparación antes de la Primera Comunión.

_¿Qué tal, hijo? ¿Qué habéis hecho hoy?
_Pues al principio nos han dado una hostia para comer. Y luego nos han vuelto a dar. A mí me gusta, ¿sabes? Hay otros a los que no les gusta, pero para mí, está rica.
_Pues qué bien. ¿Habéis hecho algo más?
_Sí, nos han enseñado los bancos donde nos vamos a sentar y hemos visitado la iglesia. He visto un cuadro con Jesús lleno de sangre. El cura lo ha llamado Etxe homo, pero yo no entiendo eso de la casa. ¿Es que era la casa de Jesús?

PD: Etxe (eus.) = Domus (lat.).

viernes, 15 de mayo de 2015

La flauta.

_Aita-dice Aimar- todos los de mi clase tienen la flauta de plástico.
_¿Eres el único que la tiene de madera?
_Sí.
_Y la tuya, ¿suena mejor o peor que la de los demás?
_No, igual.
_¿Sabes cuántos años tiene esa flauta?
_Cuántos.
_Pues unos cuarenta y dos años, más o menos. Era de la tía madrina.
_¡Hala! ¡Sí que es vieja!



PD: Como le oiga su tía...
PD2: No la hemos rebarnizado, más que nada por el tema de la calidad acústica; como los Stradivarius.
PD3: O por si pilla un colocón.

jueves, 7 de mayo de 2015

Actitud frente al fracaso.

El pasado sábado, 25 de abril, mientras nosotros paseábamos por Leitzalarrea, en el frontón de Leitza, Inaxio Perurena se esforzaba en levantar la piedra de 303 kilos. No era la primera vez que lo intentaba.

Le faltó medio centímetro.

En estos momentos, cuatro personas han conseguido llegar hasta los 300: el propio Inaxio; su padre, Iñaki; Mieltxo Saralegi y Gibitegi, el único que no es de Leitza. De ellos, solo su padre y Saralegi han pasado de esa cifra.

Nosotros, ajenos a todo ello, nos detuvimos en el pueblo a tomar un café mientras los niños jugaban en la plaza. Junto a nosotros, sentado en la mesa de al lado, se encontraba Inaxio con sus amigos. Estaba charlando distendidamente y tenía enfrente un plato de huevos con chorizo y patatas fritas del que dio buena cuenta.

Se le veía feliz.



PD: El vaso estaba lleno de una bebida amarillenta que no era Gatorade.
PD2: En la foto escaneada, un Perurena padre y un Perurena hijo, enseñando a los giputxis cómo se hacen las cosas (Plaza Easo de Donostia, allá por el verano de 2003).

martes, 5 de mayo de 2015

Por unos montes limpios.

Se acabó eso del "ahí mismo" o "en cualquier sitio". Las fuerzas vivas de la Naturaleza han decidido tomar cartas en el asunto y evitar esa multitud de pañuelos de papel que contaminan nuestros montes. Desde ahora, se habilitarán lugares adecuados para que los excursionistas satisfagan sus necesidades más imperiosas, de manera que todos salgamos ganando en salud e higiene.



PD: Y nada de papel si hay unos tiernos helechos cerca.

lunes, 4 de mayo de 2015

Dolor de parto vs. gonadal (respuestas al debate).

Últimamente se ha venido debatiendo con vehemencia en las redes sociales sobre si un parto es más doloroso que una patada en los testículos. Ante la obviedad de no existir un juez imparcial que sea capaz de dilucidar la pregunta aportando su opinión personal, no cabe otra que sopesar las luces y las sombras de dichas sensaciones, dejando al lector o lectora, la decisión final.

Empecemos aportando un dato que no se ha considerado hasta el momento, el periodo de tiempo. Efectivamente, un varón puede sentir el dolor en sus partes nobles desde la más tierna infancia hasta el fin de sus días. En cambio, una mujer puede sentir los dolores del parto un limitado número de años y un limitado número de veces. También hay que considerar las situaciones que pueden dar lugar al dolor en los hombres. Y hablo de contusiones con el cuadro de una bicicleta; balonazos jugando al fútbol o cualquier otro juego con una pelota (como el divertido "darle al compañero sin más"); las consabidas peleas con golpes bajos (y no me refiero al grupo); o cualquier otro toque con algo más duro que una bola de algodón. Sin embargo, hasta el momento solo se conoce una forma de originar los futuros dolores del parto.

Centrándonos en estas últimas frases, los dolores del parto vienen precedidos de una situación placentera y deseada. Por contra, el dolor en los testículos no suele ser premeditado, a menos que sea uno mismo el que se lo produzca a un semejante y éste se lo estuviera buscando. ¡Qué diablos!

Existe otra diferencia a considerar, la garantía de protección. Así, la embarazada sabe que, durante los próximos nueve meses, no va a sufrir los dolores asociados a su condición, en tanto que un varón, durante ese mismo lapso de tiempo, es propenso en todo momento al equivalente que estamos tratando; y esa incertidumbre también puede producir cierta angustia.

Oigo voces que intentan volver este último argumento en contra del dolor masculino alegando que, si bien lo de la incertidumbre aporta una relativa tranquilidad a la mujer, no es menos cierto que la garantía de que el dolor se va a producir, provoca una ansiedad equivalente. Demos por válida esa aserción, dejando por empatado el argumento y continuemos con el debate.

Hasta ahora, una y otra parte pueden ponderar los argumentos a favor o en contra de su causa. Recordemos que no existe una voz fiable en este asunto y que se está intentando decantar la balanza  aportando detalles que ayuden a hacerlo.

Concluidos los prolegómenos, llegamos al momento mismo del dolor. Y es en ese mismo instante donde se producen las mayores y más claras diferencias entre una y otra situación. Porque el dolor en los testículos, a diferencia del del parto, es un dolor solitario. Nadie está contigo. Ningún ser querido te da la mano y te da ánimos para superar el momento; a lo sumo te ves rodeado de tus compañeros de clase partiéndose de risa. De acuerdo, hay detalles equivalentes, como el estar en una postura ligeramente expuesta y que unos desconocidos con bata estén hurgando en tu interior. Lo entiendo, pero esos desconocidos son gente preparada para ayudarte a superar el trance, en tanto que el que te ha dado la patada lo que está es preparado para darte otra (y puede que no haya superado el trance).

Para terminar, ofreceré un último argumento. En el caso del hombre, quien te está produciendo ese dolor lacerante no va a ser la persona que más vas a querer en el mundo, no va a ser alguien de quien no te puedas separar, ni quien te va a aportar las mayores alegrías de tu vida. Creo que eso compensa cualquier dolor.

PD: Por no hablar de que aún no hay epidural para una patada en los huevos.

domingo, 3 de mayo de 2015

Día de la madre.

Los muchachos se afanan en terminar sus regalos para el día de la madre. Ya no los hacen en el colegio, pero mantienen la costumbre. Unos días antes, salgo a pasear con ellos y les veo inquietos.

_¿Qué pasa, chicos?
_Oye, aita, ¿cuál es el color favorito de la ama?- pregunta Asier.
_Bueno, no sé, puede que el violeta.
_Vale.
_¿Vale, qué?
_La amatista es violeta ¿verdad?

Pienso en la ceguera disfuncional masculina a los colores y le contesto que sí. Violeta, lila, morado... Bah, esos son matices del mismo color, como el verde menta y el verde clorofila. Son verdes, ¿no?

_¿Podemos ir solos a una tienda?
_Mmm, ¿a qué tienda, dónde está y para qué? (jo, tres preguntas en la misma frase; tengo el día controlador).
_Es que el otro día pasamos por una tienda y vimos una amatista que nos gustaba y se la queríamos coger a la ama para el día de la madre.
_¿Y ya sabes lo que vale?
_Cinco euros. Pero queremos ir solos.
_Bueno, vale.

Se ponen a correr por delante de mí y les pierdo de vista al entrar en la tienda. Cuando llego, les veo hablando con la dueña y espero fuera. Al rato salen.



_¿Qué tal os ha ido?
_Muy bien. Le he pedido un colgante con una amatista como los que tiene en el escaparate y me ha dicho si de los de baño de oro. ¡Jo! ¡Son con baño de oro de verdad! Luego le he dicho que a ver cuánto costaba una cadena y me ha dicho que quince euros.
_¿Y?
_Le he dicho que no, que a ver cuánto costaba una correa. Nos ha dicho que por ser nosotros, nos la dejaba gratis. Se la veía muy contenta de hablar con nosotros.
_Tenía dos perros - interrumpe Aimar. Y Asier le ha contado la historia del perro. Dice que estaba muy sola y que los perros le hacen compañía, pero nos han asustado.
_¿Qué historia?
_La del perro que me pisó el dibujo en el monte. Ya sabes.

Recuerdo aquel día; con ocho años, un perro de su tamaño le pisó un dibujo que estaba haciendo tirado en la hierba. Menudo susto se llevó.

Les guardo el paquete y seguimos paseando.



PD: La amatista es violeta, como el cordón. Bueno, igual el cordón es morado.

sábado, 2 de mayo de 2015

Educación en la Naturaleza.

Los paseos por el monte son un buen momento para explicar a los hijos, conceptos que, en la escuela, no se dan o se hacen muy sucintamente. Para esas explicaciones, las hayas son una herramienta inmejorable. Y no me estoy refiriendo a la enseñanza del idioma y los consabidos ejemplos de palabras homófonas con el haya, el aya, halla, Aia, etc... Tampoco hablo del ciclo de la vida: hayuco, pimpollo, árbol, flor, polinización... y vuelta a empezar. No, me refiero al inexorable futuro escrito en sus tiernas hojas y cuya hermosa pelambrera desaparecerá irremediablemente con el tiempo.



Como le ha pasado a la de su padre.

Genética, le dicen.

PD: Aunque si salen a su madre...
PD2: Lo de la polinización va en una lección aparte.

viernes, 1 de mayo de 2015

Calendario Mayo.

1 de Mayo, nuevo calendario y nuevo aniversario de este blog.

Siete años ya.




PD: Y los que le quedan.