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domingo, 7 de mayo de 2017

Conociendo mis límites (Conjuntar)

Paseamos al sol de mayo por la plaza Gipuzkoa. Caminamos los cuatro cuando, de pronto, Nieves se separa del grupo. Giro la cabeza y atisbo cómo se agacha a recoger un pañuelo grande y de colores del suelo. Al rato, vuelve; sin nada en las manos.

_Vaya, pensaba que habías recogido un pañuelo. ¿Dónde lo tienes?
_No era un pañuelo, era un fular.
_... (cachis).
_Se lo he devuelto a su dueña, a esa señora.
_Ah, bueno, ¿habías visto cómo se le caía?
_No.
_Entonces, ¿cómo sabes que era de ella?
_Es que le va a juego con lo que lleva.

PD: Creo que jamás seré capaz de devolver así un pañuelo.
PD2: Perdón, fular.