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domingo, 6 de agosto de 2017

Misterios de la gran ciudad

Una de las cosas por las que Madrid nos da cien vueltas es por su respeto hacia algunos tipos de colectivos. Así, en la imagen del Metro, podemos comprobar cómo hay asientos reservados para malabaristas (de esos que hacen cosas chulas con bolas de cristal), personas que se acaban de dar una panzada en un restaurante y visten como Demis Roussos, buscadores de setas y practicantes de marcha nórdica.



PD: Y todos calvos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cómo te lo pasas! jajaja.

Ondo pasa,
IÑaki

Anónimo dijo...

Muy bueno.
Imanol

Sergio dijo...

Visto el calor que hacía, no tuvimos dudas de que el último representaba a un practicante de marcha nórdica y no a uno de esquí de fondo. Respecto al tercero, no llegamos a saber si estaba a Rolex o a setas.